Las intensas lluvias que cayeron sobre Salta en la noche del martes, azotaron a General Güemes y dejaron en evidencia los problemas estructurales de la ciudad frente a fenómenos climáticos. Calles anegadas, barrios aislados y viviendas inundadas generaron momentos de gran tensión entre los vecinos, quienes denunciaron la falta de asistencia inmediata y la ausencia de obras de drenaje adecuadas.

En distintos sectores, el malestar se hizo sentir con fuerza. Vecinos afectados señalaron a través de las redes sociales y los medios locales que el agua ingresó rápidamente a sus hogares y que, durante las horas más críticas, no observaron presencia suficiente de equipos municipales. El reclamo apunta principalmente a la falta de planificación a largo plazo para evitar que estas situaciones se repitan.
En medio de las críticas, el intendente Carlos “Ketty” Rosso respondió a Gente de Salta que, tras el pico de la tormenta, el agua comenzó a bajar gracias al escurrimiento natural en la mañana del miércoles. Además, sostuvo que se encuentra junto a directivos y personal de salud recorriendo las zonas afectadas y trabajando en la asistencia a los damnificados.
Si bien la mejora en las condiciones climáticas llevó cierto alivio y el nivel del agua comenzó a descender, el episodio reavivó el debate sobre la necesidad de obras de infraestructura hídrica y una respuesta más rápida ante emergencias. El descontento social, aunque empezó a menguar con el retiro del agua, deja planteado un reclamo de fondo que persiste: mayor previsión y presencia estatal en los momentos más críticos.