Las actividades del Carnaval en la ciudad de Salta comenzarán el próximo domingo, 18 de enero, con el tradicional Desentierro, mientras que los corsos subirán el telón el sábado siguiente, en el corsódromo ubicado junto al estadio Padre Ernesto Martearena, y se realizarán todos los fines de semana hasta el 17 de febrero, con la participación de más de 40 agrupaciones y más de 4.000 bailarines que darán brillo y color a cada noche carnestolenda.
Así se informó en el lanzamiento oficial del Corso de la Ciudad 2026, que se desarrolló en la cima del cerro San Bernardo, donde estuvieron autoridades provinciales, comisiones organizadoras y algunas de las agrupaciones carnestolendas que formarán parte de esta nueva edición de uno de los corsos más antiguos del país.
El encuentro contó con la presencia de representantes de la Subsecretaría de Desarrollo y Competitividad Turística del Ministerio de Turismo y Deportes, Alejandro Romero y Rosa Lizárraga, junto a integrantes de las comisiones organizadoras y referentes de las distintas agrupaciones carnavaleras.
Una expresión viva de nuestra cultura popular
“El Corso de la Ciudad es una expresión viva de nuestra cultura popular, que no solo preserva tradiciones, sino que también dinamiza la actividad turística y económica, poniendo en valor el trabajo de las agrupaciones y de quienes hacen posible esta gran fiesta”, expresó Romero, quien destacó la importancia del corso como un producto turístico y cultural que convoca cada año a miles de salteños y visitantes, fortaleciendo la identidad local y generando movimiento en distintos sectores de la ciudad.

Asimismo, remarcó el acompañamiento del Ministerio de Turismo y Deportes a este tipo de eventos, y señaló que “el carnaval es una oportunidad para mostrar Salta desde su alegría, su música y su diversidad cultural, consolidando propuestas que invitan a vivir experiencias auténticas”.
El puntapié inicial de las actividades del Carnaval de la Ciudad está programado para el domingo 18 de enero, con el tradicional desentierro, desde las 18, y el epicentro del ritual ancestral será en la avenida Fernández Molina, que está a un costado del Estadio Padre Ernesto Martearena.
Hasta allí llegarán comparsas, agrupaciones, brujos y chamanes, que como guardianes de la tradición, se congregarán para despertar al espíritu festivo y marcar el inicio del tiempo de carnaval.
Tras la ceremonia, un ablande de algunas de las agrupaciones servirá como un aperitivo de lo que sucederá durante los corsos, y la entrada a este encuentro será abierta y gratuita, con invitación a toda la comunidad, para nadie se quede afuera de esta celebración popular.
Más de 40 agrupaciones y 4.000 bailarines en escena
El 24 de enero, el corsódromo junto al Estadio Padre Ernesto Martearena se convertirá en el escenario principal, en el que los desfiles se desarrollarán todos los sábados y domingos hasta el 17 de febrero, con la participación de más de 40 agrupaciones, entre comparsas, murgas, caporales, conjuntos artísticos y tropicales, pim-pim y agrupaciones humorísticas, que desplegarán su talento con más de 4.000 bailarines en escena.
Las entradas tendrán un valor general de $8.000, con acceso gratuito para los menores de 6 años, y la organización anticipa mejoras significativas en la infraestructura del predio, con el objetivo de optimizar la experiencia tanto para el público como para las agrupaciones participantes.
Desde 1891 hay corsos en la ciudad de Salta
El Corso de la Ciudad, un legado que se remonta a fines del siglo XIX, con sus primeros desfiles documentados alrededor de la Plaza 9 de Julio hacia 1891, es mucho más que una fiesta y se trata de un crisol de culturas, una fusión de herencias europeas y raíces locales.
Desde las murgas y disfraces vespertinos hasta la explosión de color de las comparsas y el calor de las tradicionales "carpas", el carnaval supo adaptarse al paso del tiempo, consolidándose como una de las expresiones culturales más representativas de Salta.
Hoy, sigue siendo un espacio de encuentro familiar y barrial, una celebración de la vida y una manifestación identitaria que reafirma el espíritu festivo de la ciudad.

