Salud mental: volver a mirar al otro en una sociedad que dejó de escuchar

Una mirada desde la comunicación sobre la importancia de volver a ver al otro, entender los pedidos de ayuda y recuperar el valor de la palabra, los vínculos y el acompañamiento.

Silvia Guzmán Coraita
por Silvia Guzmán Coraita 9 Julio de 2026
9 Julio de 2026
Salud mental
Salud mental (IG)

Hablar de salud mental hoy es hablar de una de las grandes urgencias de nuestro tiempo. Vivimos en una sociedad donde muchas personas sienten que están solas, que no son vistas o que no encuentran un espacio donde puedan expresar lo que les pasa. Y quizás una de las preguntas más profundas que debemos hacernos es: ¿qué está pasando con el mundo que estamos construyendo para que tantos jóvenes no encuentren sentido en la vida?

Como comunicadora, creo que tenemos una responsabilidad enorme: no solamente informar, sino también poner en palabras aquellos temas que muchas veces quedan escondidos. La salud mental no puede seguir siendo un tema del que hablamos solamente cuando aparece una tragedia. Tenemos que empezar a hablar antes, a escuchar antes, a mirar antes.

Durante mucho tiempo, la medicina tuvo una relación más cercana con las personas. Los médicos conocían a sus pacientes, sus historias, sus familias, sus contextos. Hoy muchas veces vivimos un sistema donde los profesionales están preparados para tratar enfermedades, pero no siempre tienen el tiempo o las herramientas para mirar al ser humano en toda su dimensión.

Porque una persona no es solamente un diagnóstico. No somos solamente un cuerpo. La salud mental está profundamente relacionada con nuestra salud física, con nuestros vínculos, con nuestra alimentación, con nuestras experiencias y con la manera en la que fuimos construyendo nuestra identidad.

Hay algo fundamental en el desarrollo humano: necesitamos la mirada del otro. El ser humano necesita sentirse visto, reconocido y amado. Esa mirada de nuestros padres, de nuestros tutores, de quienes nos acompañan en la infancia, es la que comienza a construir nuestra propia mirada interna.

Salud mental
Salud mental

Muchas veces nuestra validación personal nace primero de la validación externa. Yo puedo aprender a quererme porque alguien primero me hizo sentir querido. Yo puedo sentir que valgo porque alguien me mostró que mi existencia tenía valor.

Por eso es tan importante prestar atención a las formas en las que acompañamos a los niños y jóvenes. Hay personas que crecieron escuchando frases como “no servís”, “sos inútil”, “sos torpe” o “nunca vas a lograr nada”. Palabras que parecen simples, pero que pueden dejar huellas profundas. Hay adultos que llegan a la vida adulta sintiendo que no tienen permiso para ser felices, porque durante años recibieron mensajes que les hicieron creer que no eran suficientes.

También tenemos que cambiar la manera en la que interpretamos ciertas conductas. Muchas veces, cuando alguien reclama atención, escuchamos frases como: “solo quiere llamar la atención” o “no le hagas caso”. Pero quizás deberíamos preguntarnos: ¿qué hay detrás de esa necesidad de ser visto?

Buscar atención no siempre es una manipulación. Muchas veces es un pedido de ayuda. El problema no es que una persona busque atención, sino que quizás no está recibiendo la atención correcta: una escucha genuina, una mirada amorosa, un acompañamiento.

Cuando una persona siente que no es escuchada, puede comenzar a buscar otras formas de expresar su dolor. Y ahí aparecen situaciones que nos preocupan profundamente, como las autolesiones o los intentos de suicidio. No podemos minimizar esas señales diciendo que alguien “solo quiere llamar la atención”. A veces, esa llamada de atención es justamente una llamada de auxilio.

En Salta, las cifras de suicidio nos interpelan como sociedad. En algunos momentos, estos números llegaron incluso a superar las muertes por accidentes viales. No podemos mirar esos datos como una estadística más. Detrás de cada número hay una historia, una familia y una persona que quizás sintió que no tenía otra salida.

Por eso también es necesario recuperar el valor de la psicoterapia y de la palabra. No hay nada más terapéutico que poder hablar, poner en palabras lo que sentimos y encontrar un espacio donde alguien nos escuche sin juzgarnos.

Muchas veces creemos que pedir ayuda es una señal de debilidad, cuando en realidad es un acto de valentía. La terapia no debería ser solamente para cuando una persona está atravesando una crisis; también puede ser una herramienta para conocernos, sanar heridas y construir una vida más saludable.

Pero la responsabilidad no es únicamente individual. También debemos mirar al sistema de salud. Muchos profesionales están agotados, sobrecargados y frustrados porque no logran dar la atención que quisieran. Necesitamos médicos y especialistas que puedan recuperar esa mirada humana, y también necesitamos un Estado que entienda que la salud mental es una prioridad.

La salud mental no puede estar separada de la salud integral. Tenemos que comprender que nuestras emociones, nuestro cuerpo, nuestros hábitos y nuestros vínculos forman parte de una misma persona.

Como sociedad necesitamos volver a algo tan básico como mirar al otro. Preguntar cómo está alguien y realmente escuchar la respuesta. Porque muchas veces detrás de una conducta difícil, de un enojo, de un silencio o de una actitud que no comprendemos, hay una persona que simplemente está pidiendo ser vista.

Quizás la gran pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos creando una sociedad donde las personas sienten que importan?

Porque todos necesitamos esa mirada que nos diga: “te veo, te escucho, estás acompañado y tu vida tiene valor”.

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