San Lorenzo chico vista aérea
Y van por más

San Lorenzo Chico y un mano a mano con sus inventores: “Tenés casa, trabajo, colegio, servicios y esparcimiento cerca"

Gente de Salta dialogó con los desarrolladores de Proyecto Norte sobre el crecimiento del lugar, una zona que hoy vuelve a alojar a muchos salteños que se fueron a estudiar a Buenos Aires.

Silvia Guzmán Coraita
por Silvia Guzmán Coraita 26 Enero de 2026
26 Enero de 2026

El crecimiento de San Lorenzo Chico dejó de ser un fenómeno local para convertirse en un caso de interés nacional. En los últimos meses, periodistas de Buenos Aires llegaron a la zona atraídos por una combinación poco habitual en el interior del país: desarrollo urbano planificado, arte, servicios y una identidad propia en expansión. De una de esas recorridas surgió un título que se viralizó rápidamente —“el Dubai salteño”— y abrió un debate que mezcló prejuicios, lecturas simplistas y comparaciones forzadas.

Desde Proyecto Norte, uno de los desarrolladores clave del área, toman distancia de esa etiqueta. “Yo no me hago cargo de ese título. Es algo que ‘pegó’, pero mezclaron todo”, explica Jonás Beccar Varela, cofundador de la empresa, a Gente de Salta. Reconoce que el impacto fue distinto según el lugar: en Salta aparecieron lecturas críticas y cierto hating; en Buenos Aires, el tono fue más irónico. Pero detrás del rótulo quedó opacada una historia mucho más concreta.

Jonás Beccar Varela, socio de Proyecto Norte
Jonás Beccar Varela, socio de Proyecto Norte

Lejos de la idea de un enclave exclusivo o improvisado, San Lorenzo Chico se fue conformando a partir de decisiones urbanas precisas y de una demanda preexistente. “No es suerte ni casualidad, es totalmente causal”, remarca Iván Beccar Varela, otro de los desarrolladores. Y enumera los factores: es la primera tierra disponible con código de edificación al salir por la autopista, rodeada por reservas que impiden un crecimiento desordenado. Lo que faltaba era llevar infraestructura y servicios.

Agua, cloacas, gas, pavimento, fibra óptica y electricidad llegaron de la mano de los emprendimientos privados. “Todo se llevó producto de los desarrollos. Después de Praderas, nada fue espontáneo”, sostiene Iván. Praderas fue el primer barrio de Proyecto Norte en la zona y marcó un quiebre: lotes más pequeños, de 1000 cuadrados, pero con más amenities y un precio final más accesible que los grandes loteos subrurales que habían iniciado el proceso a principios de los 2000 como La Aguada o Chacras de Santa María.

Desde ese punto, el crecimiento fue pensado de manera integral: arterias principales sin frentes residenciales, rotondas previstas antes del colapso del tránsito, y espacios destinados a servicios clave. “El shopping, el centro médico, la estación de servicio no llegaron solos. Se planificaron para generar vida y valorizar la zona”, explican.

Iván Beccar Varela, socio de Proyecto Norte
Iván Beccar Varela, socio de Proyecto Norte

Cosmopolita, pero profundamente salteña

San Lorenzo Chico tiene una composición social distinta a otros barrios tradicionales. No por elitismo, sino por historia. “Hay un porcentaje alto de familias donde uno de los miembros se fue a estudiar a Buenos Aires y después volvió atraído por la calidad de vida de Salta. Muchos de ellos, ya con una familia formada. Como fue mi caso”, señala Jonás. Iván agrega que se trata de una dinámica propia de la provincia: formación afuera, regreso con nuevas demandas urbanas. Algo que no sucede en Córdoba o Tucumán. 

“Esa no es una particularidad ni nuestra (como Proyecto Norte) ni de San Lorenzo Chico. Salta, por una cuestión cultural, tiene un segmento de su población que tiene por costumbre estudiar en Buenos Aires, Tucumán o Córdoba. Eso hace que traigan a sus parejas. Es una cuestión que tiene Salta y no tienen muchas otras provincias. San Lorenzo Chico viene a ser un lugar donde se termina radicando la mayoría de esa gente por una cuestión de comodidades”, agrega Iván.

Esa combinación dio lugar a un perfil más cosmopolita, con una fuerte impronta local. Restaurantes llenos al mediodía, reuniones laborales, oficinas y hotelería muestran un movimiento que excede largamente a quienes viven allí. 

La ciudad a 15 minutos

Uno de los conceptos que mejor define la transformación es el de ciudad a 15 minutos. “Tenés casa, trabajo, colegio, servicios y esparcimiento cerca. No necesitas caer siempre al centro”, explican. La aparición de oficinas clase A respondió a una carencia histórica de Salta: empresas medianas y grandes no encontraban espacios adecuados en el casco céntrico y debían adaptarse a casas sin estacionamiento ni servicios.

Este proceso no implica —según los desarrolladores— la decadencia del centro histórico. Todo lo contrario. “Esto lo aliviana. Permite que el centro tenga la densidad que debe tener”, afirma Iván. Jonás compara el fenómeno con el microcentro porteño: menos caos, más peatones, espacios más caminables. “Eso podría pasar perfectamente en el centro de Salta”.

Ahí aparece con claridad la visión de los desarrolladores. Al momento de empezar con el barrio Praderas, la pregunta fue contrafáctica: ¿qué hubiera pasado si San Lorenzo Chico no existía?. La ciudad colapsaría o se hubiese destruido lo que es Villa San Lorenzo.Me molesta mucho que se crea que esto fue casualidad o suerte. No lo fue: fue totalmente causal”, remarca Iván.

Vista aérea de San Lorenzo chico
Vista aérea de San Lorenzo chico

 La zona reunía condiciones objetivas difíciles de replicar en otros puntos de la ciudad: era la primera tierra disponible al salir de la autopista, flanqueada por dos límites naturales —el Campo Militar y una reserva hídrica provincial— y la única bajada con posibilidad de desarrollo bajo código de edificación. Lo que faltaba no era tierra, sino demanda y, sobre todo, alguien dispuesto a llevar la infraestructura desde cero.

Ese fue el punto de inflexión. Agua, cloacas, pavimento, gas, fibra óptica y electricidad llegaron como consecuencia directa de los emprendimientos privados. “A partir de Praderas ya hubo conciencia de que acá iba a pasar algo. Urbanísticamente había que pensar más”, explican. Desde entonces, nada fue improvisado: el shopping, el ensanche de caminos, las rotondas y la jerarquización de las vías se planificaron antes de que el tránsito se volviera un problema. Las arterias principales no se pensaron como calles residenciales, sino como corredores institucionales que ordenan la circulación.

En ese esquema, la valorización no fue un efecto colateral, sino un objetivo buscado. Centros médicos, estaciones de servicio y hotelería formaron parte de una estrategia deliberada para generar centralidad. “No es que Hilton eligió este lugar al azar: hubo una decisión fuerte para que eso sucediera”, concluyen. Nada, insisten, fue casual.

San Lorenzo chico
San Lorenzo chico

¿Un Nordelta del norte?

La comparación con Nordelta aparece inevitablemente, pero desde Proyecto Norte la leen con matices. “Nordelta fue un desarrollo 100% privado, pensado desde el inicio con bajadas, colegios, universidades y espacios culturales”, recuerda Jonás. Para ellos, el caso demuestra que la planificación privada puede ser virtuosa si el Estado controla y acompaña.

En ese sentido, remarcan que el desafío hacia adelante es político: acompañar una demanda que ya existe. “El mercado va si la zona está linda y hay demanda. Después, la política tiene que seguir”, dicen al hablar de salud, infraestructura y servicios más complejos.

Polideportivo y espacio de encuentro

El proyecto contempla la reserva de varias hectáreas en la zona de Jardines, pensadas para ampliar progresivamente la oferta deportiva y consolidar un polideportivo que complemente al actual funcionamiento de Tucán Club. La iniciativa no apunta a un country privado, sino a un verdadero lugar de encuentro, con infraestructura abierta a la comunidad, que incluye bar, vestuarios y espacios comunes para el disfrute colectivo. En esta nueva etapa se prevé la construcción de canchas de pádel cubiertas, la incorporación de otros deportes y la apertura de un gimnasio accesible al público, que también funcionará dentro del complejo hotelero. 

“Nos interpela que haya un club que sea para todos”, destacan desde Proyecto Norte, al subrayar la importancia de generar un espacio inclusivo que responda a las necesidades cotidianas de la zona. Por ese motivo, las tierras fueron reservadas con una visión a largo plazo, enfocada en ofrecer actividades recreativas, deportivas y sociales que los vecinos puedan disfrutar semanalmente, sin necesidad de trasladarse fuera del barrio. 

Según remarcan, San Lorenzo Chico cuenta hoy con una infraestructura que cubre gran parte de las demandas habituales de sus habitantes.

San Lorenzo Chico
San Lorenzo Chico

Cultura, arte y vida urbana

Además del eje deportivo, el plan incluye el desarrollo de un espacio cultural privado de acceso público, destinado al arte y a propuestas de usos mixtos, con un auditorio como pieza central. La experiencia de las tres ediciones de FAAS permitió confirmar que este tipo de iniciativas funcionan y que existe una demanda concreta por parte del público local. “San Lorenzo Chico necesita propuestas propias; no es un público que vaya al centro a buscarlas”, explican, y comparan el modelo con el impulso que Eduardo Costantini dio en Nordelta al llevar el Malba a un barrio cerrado. La propuesta invita, así, a mirar la ciudad con otros ojos y a pensar nuevos modos de habitar y encontrarse.

Lejos de agotarse en San Lorenzo Chico, Proyecto Norte ya proyecta intervenciones en el centro y en áreas vacantes de la capital. “San Luis Chico es un vacío urbano desaprovechado. Eso empuja a la gente a irse más lejos cuando hay tierra disponible”, plantean. La apuesta es clara: más calles abiertas, menos barrios cerrados, espacios públicos caminables y pedaleables.

Hay, incluso, una idea que sintetiza su mirada urbana: soterrar los cables. “Si sacás los cables del micro y macrocentro, cambia completamente la ciudad. Ves fachadas, árboles, podés caminar. Empezás a entender por qué te gusta tanto Salta”, concluyen.

San Lorenzo chico
San Lorenzo chico

Barrios y urbanizaciones en San Lorenzo Chico

Barrios y urbanizaciones cerradas – La población estimada en estos sectores alcanza unas 6.000 personas. Entre los desarrollos más destacados se encuentran Praderas de San Lorenzo, Jardines de San Lorenzo, Las Chuñas, La Ribera, Casas del Bosque, Condominio La Trinidad, La Cercanía, Santa María de La Aguada, Chacras de Santa María, La Reserva, Las Liebres y Porto (la mayoría pertenecientes al Proyecto Norte).

Barrios abiertos – Con una población aproximada de 2.000 personas, estos sectores incluyen Los Invernaderos, La Trinidad, Tribeca, Las Quintas, Ciudad Oeste y Septiembre, varios también enmarcados dentro del Proyecto Norte.

En San Lorenzo Chico, aseguran, no hubo milagros ni azar. Hubo “planificación, lectura del territorio y una idea clara de ciudad. Y eso, más allá de los títulos virales, es lo que explica su crecimiento”, concluyó Iván Beccar Varela.

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