La llegada de la Navidad y el Año Nuevo transforma las ciudades en escenarios de festejo. Pero, puertas adentro, esas mismas celebraciones suelen convertirse en una fuente de estrés para millones de mascotas. La pirotecnia todavía extendida en distintos puntos del país irrumpe con ruidos intensos y luces repentinas que los animales no comprenden y que, en muchos casos, los desbordan.
Los perros y gatos domésticos son especialmente sensibles a los estruendos. Los efectos van desde temblores y jadeos hasta intentos de escape, conductas destructivas o episodios de pánico. El fenómeno se repite cada año y vuelve a poner en discusión la necesidad de prevención y cuidado responsable.

Frente a ese escenario, veterinarios y especialistas en comportamiento animal coinciden en que no hay una única solución, pero sí una serie de acciones prácticas que pueden marcar la diferencia durante las noches festivas.
1. Conocer a la mascota
Cada animal reacciona de manera distinta. Mientras algunos apenas se alteran, otros presentan signos claros de ansiedad. Observar cómo responde ante ruidos fuertes permite anticiparse y elegir la mejor estrategia para acompañarlo.
2. Crear un refugio seguro
Armar un espacio tranquilo dentro del hogar es clave. Un rincón con mantas, juguetes y objetos familiares ayuda a que la mascota se sienta protegida. Conviene que sea un lugar con poca luz y lo más alejado posible del ruido exterior.
3. Favorecer el ejercicio previo
Un paseo largo o una sesión de juego antes de que comiencen los fuegos artificiales puede reducir la ansiedad. El cansancio físico suele ayudar a que el animal esté más relajado durante los momentos de mayor ruido.
4. Consultar con el veterinario
En casos de miedo intenso, la orientación profesional resulta fundamental. Existen suplementos calmantes y, en situaciones puntuales, tratamientos específicos que deben ser siempre indicados por un veterinario.
5. Reforzar la identificación y la seguridad
Durante las fiestas aumentan las fugas. Es importante que la mascota tenga identificación actualizada y que puertas y ventanas permanezcan cerradas para evitar escapes impulsivos.
6. No forzar la exposición
Obligar al animal a “acostumbrarse” al ruido puede empeorar el cuadro. Lo recomendable es permitirle retirarse a su refugio y acompañarlo con calma, sin sobreestimularlo ni retarlo.
En un contexto donde la pirotecnia sigue siendo parte del paisaje festivo, el cuidado de las mascotas depende en gran medida de la anticipación y la empatía. Pequeños gestos que pueden convertir una noche temida en una experiencia más llevadera también para quienes comparten la casa con ellos.


