Especialistas advierten sobre los riesgos invisibles del sharenting
Riesgos en el mundo digital

Sharenting: la crianza expuesta en la era digital

Publicar fotos, videos o historias de hijos e hijas en redes sociales parece un gesto cotidiano y afectuoso. Sin embargo, especialistas advierten sobre los riesgos invisibles del sharenting, una práctica que pone en juego la privacidad y el consentimiento de las infancias.

Javier  Corbalán
por Javier Corbalán 7 Noviembre de 2025
7 Noviembre de 2025

Sharenting, la vida de los hijos en línea

Un bebé da sus primeros pasos. Una persona adulta emocionada lo filma, sube el video a una red social y en pocas horas obtiene miles de “me gusta”. El bebé real sigue en su casa, un lugar seguro donde se siente confiado. Pero su imagen ya circula por el mundo digital, fuera de los cuidados amorosos y, sobre todo, fuera de su voluntad.

El sharenting la fusión de share (compartir) y parenting (paternidad) describe una práctica cada vez más extendida, madres y padres que comparten en internet fotos, videos y datos de sus hijos menores. Aunque suele hacerse con las mejores intenciones para mostrar orgullo, para mantener el contacto con familiares, o para documentar la infancia, esta exposición tiene consecuencias que recién comienzan a dimensionarse.

Los riesgos detrás de un gesto cotidiano

La profesora de derecho Stacey Steinberg, directora del Centro para la Infancia y las Familias de la Universidad de Florida, define el sharenting como “lo que hacen los padres y madres cuando hablan de sus hijos fuera del círculo familiar”. Puede ser una publicación en redes, una entrada de blog o incluso un video enviado por mensajería.

Niños, infancias
Especialistas advierten sobre los riesgos invisibles del sharenting

Pero ese acto aparentemente inofensivo puede generar vulnerabilidades. Las imágenes pueden ser alteradas por inteligencia artificial, reutilizadas en contextos ofensivos o incluso empleadas con fines ilícitos. Además, la información compartida sobre los niños puede terminar formando parte de bases de datos comerciales sin que sus familias lo sepan.

El riesgo, sin embargo, no es solo externo. También está en el mensaje que transmitimos: cuando un adulto publica fotos de un menor sin su consentimiento, pierde la oportunidad de enseñarle que la privacidad es un valor.

 “Cuando compartimos información sobre nuestros hijos sin involucrarlos en la decisión, desaprovechamos una excelente oportunidad para mostrarles con el ejemplo la importancia del consentimiento”, advierte Steinberg.

Privacidad y crianza digital

La solución no pasa por el silencio absoluto, sino por una práctica consciente. Los especialistas recomiendan no difundir información personal ni imágenes que puedan generar vergüenza, y evitar publicar fotos donde los niños aparezcan sin ropa. También proponen involucrar a los chicos y chicas en la decisión sobre qué compartir, especialmente cuando ya son lo suficientemente grandes para opinar.

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Sharenting, la vida de los hijos en línea

Revisar lo ya publicado puede ser un buen comienzo, eliminar contenidos innecesarios, ajustar la privacidad de las cuentas y conversar sobre lo que cada uno considera apropiado. Hablar del tema con familiares, docentes o amigos también es clave. Las escuelas y clubes, por ejemplo, deberían definir políticas claras sobre el uso de imágenes de menores en redes.

Una responsabilidad compartida

Para Nahuel Arias, Oficial de Comunicación Digital de UNICEF Argentina, la protección de las infancias en línea no puede depender solo de las familias:

“Somos pioneros en la crianza digital, enfrentando desafíos sin precedentes. La protección no puede ser una tarea individual: requiere el compromiso de todos los actores sociales para crear espacios virtuales más seguros para niñas y niños”.

Las tecnologías evolucionan a una velocidad que supera a las normas y a las costumbres. “Nuestros hijos son la primera generación que crece con presencia digital desde el nacimiento, y nosotros, la primera que cría en la era de las redes”, recuerda Steinberg. Esa brecha obliga a los adultos a repensar sus hábitos y a asumir que lo que se publica en internet deja una huella que difícilmente pueda borrarse.

El rol de UNICEF y la cultura del cuidado

UNICEF lleva adelante campañas para sensibilizar sobre los riesgos digitales:

#FueraSinCódigos, que promueve detener la difusión de imágenes sin consentimiento.

“El Grooming es un delito”, para alertar sobre los peligros del contacto en línea.

#XenofobiAFK, que impulsa entornos de juego sin discriminación.

#Faketosis, enfocada en combatir la desinformación.

Estas iniciativas comparten un objetivo común, proteger el derecho de niñas y niños a la privacidad y a un entorno digital libre de violencias.

Un desafío generacional

La crianza digital es, en definitiva, un territorio nuevo. Compartir la infancia en línea puede parecer un gesto de amor, pero también implica responsabilidad. En un tiempo en que todo se publica y se mide en clics, aprender a poner límites se vuelve un acto de cuidado.

El sharenting nos obliga a hacernos una pregunta profunda, ¿de quién es la historia que estamos contando cuando subimos una foto? La respuesta, quizás, sea el primer paso hacia una forma de amor más consciente.

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