La cotización del dólar en Bolivia atravesó un cambio histórico en el país vecino de Bolivia, ya que el Gobierno comenzó la aplicación del dólar flexible desde este lunes, disparando una duda importante en los argentinos que cruzan la frontera para comerciar: ¿conviene seguir comprando en Bermejo o Pocitos?
Consultado por Gente de Salta, José Arce, periodista de Radio Fides Bermejo, manifestó que este lunes la actividad comercial se mantuvo normalmente y que la aplicación de esta nueva medida no causó revuelo en el mercado de Bolivia.
“De momento todo se mantiene igual, el dólar oficial se acercó al paralelo y las casas de cambio operan casi con los mismos valores que la semana pasada. Lo que si afectó un poco fue el aumento del dólar en Argentina la semana pasada, que paso de $1450 a $1550 y eso obligó a los comerciantes a aumentar los precios en pesos argentinos”, explicó.
Arce señaló que el salto del dólar oficial en Bolivia de 6bs a 9.70bs no impacta en los precios fronterizos, por que desde hace dos años que trabajan con esa cotización a través del dólar paralelo. “Entiendo que solo la gente que importa mercadería legalmente sufriría algún tipo de aumento por esta medida. Pero la gran mayoría de comerciantes, calculo que el 90% de ellos, aquí en Bermejo, importan de contrabando y compran desde hace dos años con el dólar a ese precio”, aseguró.
El periodista boliviano señaló que no habría un impacto inmediato en los precios de la frontera, aunque advirtió cuáles son los factores que causan este impacto: “Lo que hace que las cosas suban acá son dos. Una es cuando se mueve el dólar paralelo, porque ese dólar es el que utiliza la mayoría de la gente y el comerciante, pero ese dólar no se movió mucho en estos últimos tres meses”, explicó.
Y añadió: “Otro aspecto que provoca que los precios suban es el cambio de ustedes. Si su moneda se deprecia respecto al dólar, el peso baja y aquí la gente tiene que subir sus precios en pesos argentinos”.

Consultado sobre la posibilidad de un aumento en la cotización del dólar paralelo, a pesar del levantamiento de la restricción para la compra de dólares a precio oficial, Arce fue categórico: “Desde mi perspectiva el paralelo va subir a mediano plazo, porque el Gobierno solo fijó un nuevo tipo de cambio, pero no inyectó dólares al sistema cambiario. Es decir, si vas al banco a comprar dólares…no hay”, concluyó.
El dólar flexible y su diferencia con el esquema de bandas argentino
Desde el 29 de junio, Bolivia implementó un sistema de dólar flexible, mediante el cual el tipo de cambio para determinadas operaciones deja de estar completamente fijo y puede variar de acuerdo con las condiciones del mercado. La medida busca aliviar la escasez de divisas y acercar el valor oficial a la cotización real, luego de varios meses de fuerte presión sobre el dólar.
En este esquema, el valor del dólar es determinado por las entidades financieras autorizadas, que fijan diariamente sus cotizaciones según la oferta y la demanda de divisas, aunque bajo la supervisión y regulación de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) y del Banco Central de Bolivia (BCB). Es decir, el Estado mantiene un rol de control, pero permite una mayor flexibilidad para que el mercado influya en el precio.

A diferencia de un mercado completamente libre, el Banco Central boliviano conserva herramientas para intervenir cuando lo considere necesario y evitar movimientos bruscos que puedan afectar la estabilidad financiera.
De esta manera, el nuevo esquema representa un punto intermedio entre un tipo de cambio fijo y uno totalmente flotante.
En Argentina, en cambio, el sistema de bandas cambiarias funciona con un mecanismo distinto. El Banco Central establece un piso y un techo dentro de los cuales el dólar puede fluctuar libremente. Solo cuando la cotización intenta salir de ese rango, el organismo interviene comprando o vendiendo divisas para mantener el precio dentro de los límites establecidos.
La principal diferencia es que en Bolivia no existe una banda predefinida de cotización, sino una mayor flexibilidad para que los bancos ajusten el precio del dólar de acuerdo con las condiciones del mercado, siempre bajo la supervisión estatal.

