En una entrevista brindada a Gente de Salta, el gerente general del hospital Señor del Milagro, José Antonio Soto Ruiz, y el subgerente, Gerardo Torletti, dialogaron sobre las diferentes situaciones que atraviesa el sistema público de salud y el personal médico.
El compromiso con la vida de los pacientes se ve afectado cuando las partidas presupuestarias son insuficientes: “Es normal que el gobierno distribuya las partidas correspondientes a cada ministerio, en el tiempo estipulado y con las demoras que Nación tiene sobre las provincias, pero cada peso que no llega a salud es más mortalidad: menos dinero, más muertes en Salud. Es corta. Y cuando ves que se promueven actividades turísticas y el hospital no crece, a uno como médico le duele”, dijo Soto Ruiz.
No obstante, aclara que como médico y gerente de un hospital mantiene un trato cordial con el Ministerio de Salud de turno, que de hecho lo tiene, pero que los tiempos en salud apuran de otra manera y generan tensiones inevitables.
La situación de la guardia del hospital atraviesa un momento crítico desde hace años, marcado por la falta de especialistas, el aumento sostenido de la demanda y la demora en inversiones clave. Actualmente, el servicio de guardia funciona con apenas tres médicos por turno, que deben atender un promedio de casi 200 personas por día, una cifra que se duplicó en los últimos años.
Según explicaron desde la conducción del hospital, la cantidad de pacientes atendidos en guardia pasó de 22.000 anuales antes de 2022 a más de 50.000 en la actualidad, lo que genera una presión constante sobre el personal y la infraestructura existente. Todo esto condicionado por la crisis económica de la gente, las falencias de las obras sociales y el agravamiento de algunos cuadros producto de la pobreza, la mala alimentación y las bajas defensas.
La buena noticia es que las obras para una guardia más amplia están prácticamente terminadas, aunque le falta el equipamiento y el recurso humano, pero se espera que sea un espacio amplio, de mayor capacidad de contención y ayuda.
Entre los principales problemas figuran las especialidades, por ejemplo, el servicio de oncología, luego de la jubilación de los dos profesionales que lo sostenían “nunca más quiso venir nadie a trabajar”, aludiendo a que los bajos salarios y las mejores condiciones del sector privado desalientan la incorporación de especialistas al sistema público.
Si bien la guardia continúa funcionando, las autoridades reconocen que la situación es apremiante. La falta de médicos, sumada a una inversión tardía, dificulta la atención y obliga a derivar numerosos casos. En este contexto, los quirófanos del hospital se encuentran prácticamente terminados, aunque aún resta el equipamiento necesario para su puesta en marcha.
Estos quirófanos no estarán destinados a emergencias —que continuarán derivándose al hospital San Bernardo— sino a cirugías programadas de pacientes internados, como colecistitis, hernias complicadas o cirugías de colon, lo que permitiría reducir derivaciones complejas y descomprimir otros centros de mayor complejidad.
Desde el hospital remarcaron que la relación con el Ministerio de Salud es buena, aunque advirtieron que las decisiones finales dependen de la disponibilidad presupuestaria. “Menos plata en salud significa más demora y más mortalidad”, afirmaron, al tiempo que cuestionaron la priorización de otras áreas por sobre la finalización de obras sanitarias.
Salarios: "La vocación es importante y existe, pero también hay que alimentar una casa"
En cuanto a los salarios, el gerente señaló que un profesional de planta de 30 horas percibe entre $1.400.000 y $1.500.000, lo que obliga a la mayoría del personal médico a trabajar también en el sector privado. “Hay provincias donde el médico vive del sistema público; acá eso hoy no es posible”.
El desgaste del personal sanitario es otro de los ejes que atraviesa la crisis. Es excepcional encontrar médicos, administrativos o profesionales que no tengan doble o triple carga laboral. “Son muchas horas de trabajo y para un médico es desgastante”, explicaron, describiendo jornadas que comienzan a las seis de la mañana y se extienden hasta pasada la medianoche.
“En mi caso como cirujano, a raíz de la demanda, la exigencia es tremenda: gerenciar el hospital, atender, resolver, operar, volver al hospital, cubrir guardias, viajar al interior para dar apoyo en otros centros y sostener la atención sin horarios fijos”, manifestó Soto Ruiz, al tiempo que agregó que su familia le pide que no viaje más al interior: “Me voy a Metán por la ruta 9/34 que es peligrosa, vuelvo después de cuatro o cinco cirugía a la noche, mis hijos tienen miedo que me pase algo”.
En ese contexto, reconocieron las quejas de los pacientes por demoras o incumplimientos de horarios, pero advirtieron que el problema de fondo no es sólo el reloj. “No me sirve que se cumpla el horario si no se puede cumplir el trabajo. Para cumplir el trabajo necesito todos los medios”, sostuvieron.
Actualmente, la mayoría de los hospitales de la provincia atraviesan obras de infraestructura. Las inversiones en salud existen, pero avanzan a un ritmo más lento del necesario debido a la falta de recursos económicos, una problemática estructural que se arrastra desde hace décadas.
Durante una reciente visita de legisladores provinciales, las autoridades del hospital expusieron de primera mano esta realidad. “Cuando uno cuenta cómo se sostiene el sistema, las reacciones son siempre las mismas”, indicaron, e invitaron a recorrer el hospital para conocer el trabajo cotidiano del personal.
Pese a las dificultades edilicias —en un hospital con más de 130 años de antigüedad—, las encuestas de calidad realizadas entre los pacientes arrojaron resultados mayoritariamente muy buenos y excelentes, incluso en sectores con infraestructura deteriorada. “La gente nota que el hospital está limpio, que se mantiene, que hay esfuerzo”, destacaron.
Finalmente, quedó planteado un interrogante central: hasta cuándo podrá sostenerse la atención con una estructura envejecida, recursos limitados y personal exhausto, en un contexto donde la demanda no deja de crecer.
Infraestructura y Proyección del Hospital
Ante el deterioro edilicio, los médicos descartaron por completo un eventual traslado del establecimiento y dijeron que la estrategia apunta a refuncionalizar y reconstruir por etapas, mientras el hospital continúa en funcionamiento.
Actualmente se avanza con la nueva guardia y los quirófanos, y en paralelo se trabaja en la readecuación de salas de internación, entre ellas un nuevo sector para pacientes con tuberculosis. La antigua sala destinada a estos pacientes debió ser cerrada meses atrás por graves problemas edilicios, principalmente filtraciones y deterioro estructural.
En conjunto con el área de Infraestructura, se elaboraron proyectos para recuperar otras salas que hoy no están operativas y para una obra de gran envergadura: la reconstrucción total del sector comprendido entre las calles Leguizamón y Rivadavia, sobre Adolfo Güemes. Allí funcionan áreas clave como laboratorios, cocina y anatomía patológica.
La intervención prevista implica demoler y reconstruir completamente el sector, con planta baja y primer piso destinados a internación. La necesidad es urgente: se detectaron rajaduras, filtraciones, hundimientos del piso y del suelo, lo que compromete la seguridad y el funcionamiento a largo plazo.
“Los proyectos están, se reactivaron, se modificaron y hay una promesa firme del gobierno de avanzar”, señalaron desde el hospital, aunque reconocieron que el proceso será gradual. La falta de recursos económicos condiciona los tiempos y también la ejecución de las obras, que dependen del ritmo de los pagos a las empresas adjudicatarias. “Puede haber días con veinte obreros trabajando y otros en los que no viene nadie por demoras en los pagos”, explicaron.
En cuanto al recurso humano, advirtieron que la escasez de especialistas no es un fenómeno exclusivo de la provincia ni del país. “Es un problema a nivel mundial”, afirmaron, y señalaron que incluso residencias médicas están quedando vacantes, lo que anticipa un escenario aún más complejo para el sistema de salud en los próximos años.