Los resultados de un reciente estudio publicado este mes en la revista científica Cancer Epidemiology encendieron una fuerte discusión entre gastroenterólogos, investigadores y corredores de larga distancia. La investigación plantea una hipótesis inquietante: el entrenamiento extremo y sostenido durante años podría estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar pólipos intestinales y, eventualmente, cáncer de colon.
La noticia despertó preocupación, preguntas urgentes y también escepticismo dentro de la comunidad médica y deportiva.
“Es un estudio superinteresante”, afirmó Amy S. Oxentenko, gastroenteróloga, vicedecana de práctica en la Mayo Clinic, corredora de maratones y expresidenta del Colegio Estadounidense de Gastroenterología. Aunque no participó en la investigación, consideró que los hallazgos merecen atención.
Durante años, la evidencia científica mostró que la actividad física reduce significativamente el riesgo de varios tipos de cáncer, incluido el cáncer colorrectal.

Uno de los trabajos más importantes sobre el tema fue publicado en 2016 en JAMA Internal Medicine. Allí, investigadores analizaron datos de salud de casi 1,5 millones de personas de Estados Unidos y Europa y concluyeron que quienes hacían ejercicio regularmente tenían hasta un 20% menos de probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal y otros 12 tipos importantes de cáncer en comparación con las personas sedentarias.
Más recientemente, un estudio de 2025 mostró que el ejercicio también ayuda a evitar recaídas en pacientes que ya habían tenido cáncer de colon. Los sobrevivientes que realizaron durante tres años una rutina estructurada de caminatas rápidas y entrenamientos similares tuvieron un 37% menos de probabilidades de morir por una recurrencia de la enfermedad.
Sin embargo, según advierten los autores del nuevo estudio, correr múltiples maratones al año o participar regularmente en ultramaratones representa un nivel de exigencia física completamente distinto.

El investigador Cannon —uno de los autores del trabajo— explicó que durante esfuerzos prolongados el cuerpo redirige gran parte del flujo sanguíneo hacia los músculos que están trabajando intensamente, especialmente las piernas.
Como consecuencia, el intestino recibe menos sangre y menos oxígeno. Ese proceso puede provocar daño celular y aumentar la permeabilidad intestinal.
“La inflamación y la irritación intestinal suelen aparecer después”, explicó el especialista.
Muchos maratonistas y ultracorredores experimentan síntomas gastrointestinales durante o después de entrenamientos extensos: náuseas, vómitos, diarrea, calambres abdominales e incluso sangrado rectal.
Según la teoría planteada por los investigadores, la repetición constante de estos episodios durante años podría desencadenar procesos de reparación celular acelerados en el intestino. Y cuanto más rápido se multiplican las células, mayores son las probabilidades de mutaciones, aparición de pólipos y, eventualmente, cáncer.
Para los autores, la combinación de inflamación crónica, daño intestinal repetido y regeneración celular constante ofrece “un mecanismo potencial bastante claro” sobre cómo el ejercicio extremo podría contribuir al desarrollo de pólipos y cáncer de colon.
No obstante, los propios investigadores reconocen que todavía no existe una prueba definitiva.
Uno de los participantes del estudio fue Eric McGlinchey, profesor asociado de política y gobierno en la George Mason University. A sus 52 años había completado 57 ultramaratones, además de varias maratones tradicionales y otras competencias de resistencia.
McGlinchey decidió participar luego de enterarse de la investigación a través de su grupo de corredores. Durante una colonoscopía, los médicos encontraron múltiples pólipos en su colon, aunque todavía no eran avanzados.
“Todos hemos pasado por eso”, comentó en referencia a los frecuentes problemas gastrointestinales que suelen acompañar a las carreras de larga distancia.

El aumento del cáncer de colon en menores de 50 años
La preocupación por este tema crece en un contexto alarmante: el cáncer colorrectal viene aumentando de manera sostenida entre personas menores de 50 años, sean deportistas o no.
De acuerdo con un estudio publicado en enero en JAMA, actualmente el cáncer de colon es la principal causa de muerte por cáncer en adultos jóvenes, un cambio drástico si se compara con décadas anteriores, cuando ocupaba el quinto lugar.
Por eso, una de las grandes incógnitas es si los corredores reclutados para el estudio ya pertenecían a una población con mayor predisposición al desarrollo de pólipos o si realmente el entrenamiento extremo tuvo un papel relevante.
“No lo sabemos en este momento”, reconoció Cannon, señalando que el estudio no contó con un grupo de control de personas no corredoras. Aun así, sostuvo que “hay una señal” que merece ser investigada con profundidad.
Mientras la ciencia intenta responder estas preguntas, los médicos coinciden en un punto: ningún síntoma intestinal persistente debe ser ignorado.
Los especialistas recomiendan especialmente prestar atención al sangrado rectal, los dolores abdominales frecuentes, la hinchazón o los cambios persistentes en el tránsito intestinal.
“Si usted es un corredor empedernido, que completa múltiples maratones o ultramaratones, y tiene síntomas intestinales persistentes, consulte a un médico y solicite una colonoscopía”, recomendó Cannon.
Y fue aún más directo con una advertencia que apunta especialmente al mundo del running:
“No deje que nadie le diga que el sangrado rectal es normal para los corredores. Hágaselo revisar”.
Aunque todavía faltan estudios más amplios para confirmar una relación directa entre las carreras extremas y el cáncer de colon, la investigación abrió una señal de alerta en el mundo del running.
Los especialistas coinciden en que el ejercicio sigue siendo fundamental para la salud, pero remarcan que ningún síntoma intestinal persistente debe naturalizarse. En especial entre maratonistas y ultracorredores, el sangrado rectal, los dolores abdominales o los cambios digestivos frecuentes merecen atención médica y controles preventivos a tiempo.