La Agencia Nacional de Seguridad Vial solicitó la inhabilitación de la licencia de conducir de Santiago Maratea tras la difusión de un video en el que se lo observa manejando mientras utiliza su teléfono celular y sin cinturón de seguridad.
Ambas conductas están prohibidas por la Ley 24.449, que establece normas básicas de seguridad vial para la circulación en el país. El uso del celular al volante es considerado un factor de distracción, mientras que el cinturón de seguridad constituye un elemento obligatorio de protección para conductores y acompañantes.
Según datos de organismos viales, la distracción al conducir —en particular por el uso del teléfono— se encuentra entre las principales causas de siniestros de tránsito. En Argentina, relevamientos indican que esta práctica presenta una incidencia significativa y en aumento en distintos corredores viales.
El video fue publicado en las redes sociales del propio Maratea, quien cuenta con una amplia cantidad de seguidores. A partir de ese material, la ANSV elevó el pedido de inhabilitación a la jurisdicción correspondiente, que deberá evaluar la medida.
En caso de que se disponga la inhabilitación, la normativa prevé que el conductor deberá cumplir con instancias de evaluación para recuperar su Licencia Nacional de Conducir.
Un tema que vuelve a poner en evidencia un problema que excede lo individual: la peligrosa banalización de conductas de riesgo al volante, amplificadas por el alcance de las redes sociales.
La ironía utilizada por el influencer —con millones de seguidores— refuerza una lógica de desresponsabilización que resulta particularmente peligrosa cuando se dirige a audiencias jóvenes. En ese contexto, el mensaje implícito de transgresión puede ser contenido, entretenimiento, incluso parte de una identidad digital.
Las estadísticas respaldan la gravedad del tema. El uso del celular al volante ya es uno de los principales factores de distracción en Argentina, con niveles que alcanzan hasta un cuarto de los conductores en algunos corredores.