Canadá debió conformarse con un empate 1 a 1 frente a Bosnia y Herzegovina en Toronto, en un encuentro donde fue protagonista durante gran parte de la noche pero no logró traducir su dominio en una victoria.
El conjunto local comenzó mejor y manejó la iniciativa desde los primeros minutos, generando las aproximaciones más peligrosas y controlando la posesión de la pelota. Sin embargo, cuando atravesaba su mejor momento llegó la sorpresa.
A los 21 minutos del primer tiempo, Bosnia aprovechó una de sus escasas llegadas y abrió el marcador por intermedio de Jovo Lukic. El gol cambió el ánimo del partido y dejó golpeados a los canadienses, que se fueron al descanso abajo en el resultado pese a haber mostrado más ambición ofensiva.
En el complemento, los anfitriones volvieron a asumir el protagonismo y buscaron con insistencia el empate. Bosnia, por su parte, se replegó cerca de su área e intentó sostener la ventaja apostando al orden defensivo y a alguna contra aislada.
La igualdad finalmente llegó a los 36 minutos de la segunda etapa. Cyle Larin, que había ingresado desde el banco de suplentes, apareció en el momento justo para vencer la resistencia bosnia y establecer el 1 a 1 que hizo justicia con el desarrollo del encuentro.
Impulsado por el empate, Canadá fue por más en el tramo final y arrinconó a su rival contra su propio arco. Los locales generaron varias aproximaciones en busca de la victoria, pero se encontraron con una defensa bosnia firme que logró despejar cada intento.
De esta manera, Canadá sumó un empate con sabor agridulce. Rescató un resultado que se había complicado tras el gol de Lukic, aunque se quedó con la sensación de que hizo méritos suficientes para quedarse con los tres puntos ante su gente en Toronto.