El cruce de semifinales del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra no solo reactiva una rivalidad histórica, sino que pone bajo la lupa una de las maldiciones más antiguas de la Copa del Mundo. El alemán Thomas Tuchel, director técnico del seleccionado británico, tiene la oportunidad de romper una barrera histórica: ningún entrenador extranjero ha logrado jamás consagrarse campeón del mundo.
De los 26 entrenadores que iniciaron la competencia, la enorme mayoría fueron estrategas nacionales. Al llegar a los cuartos de final, solo quedaban dos extranjeros en carrera: el propio Tuchel con Inglaterra y el francés Rudi García al mando de Bélgica.
La historia juega a favor de la tradición
La estadística es contundente y alimenta la ilusión argentina de mantener el invicto de los técnicos locales. El peso de la historia muestra que:
48 años sin finales: Hace casi medio siglo que un entrenador extranjero ni siquiera logra llegar al partido definitorio.
El último antecedente (1978): El austríaco Ernst Happel fue el último en rozar la gloria al conducir a Países Bajos a la final del Mundial de Argentina 1978, donde cayó 3-1 ante el conjunto local. Happel era un gigante de la época, habiendo ganado la Copa de Europa, la Intercontinental y la liga neerlandesa con el Feyenoord.
El caso de Suecia (1958): Antes de Happel, el inglés George Raynor guio a Suecia a su época dorada (oro olímpico en 1948, tercer puesto en el Mundial 1950 y en los JJ.OO. 1952), alcanzando la final del Mundial de 1958 como locales, la cual perdieron 5-2 contra el Brasil de Pelé.
Frente a la Selección argentina, Tuchel no solo buscará el pase a la gran final del torneo, sino también dar el primer paso para derribar un mito que resiste desde la primera Copa del Mundo en 1930.