Después de más de siete meses fuera de las canchas por una grave lesión ligamentaria, Germán Pezzella se prepara para regresar al fútbol, pero su historia reciente va mucho más allá de lo físico. En la antesala de su vuelta, el defensor abrió una ventana a su costado más personal y reconoció que atravesó un período complejo a nivel emocional antes de lesionarse.
El zaguero, que sufrió la lesión en un partido ante Independiente, admitió que ya venía atravesando un momento difícil: aseguró que no se sentía bien consigo mismo y que esa situación terminó teniendo impacto en su carrera. En diálogo con la periodista Sofía Martínez, describió ese proceso como una etapa confusa, en la que sintió la necesidad de detenerse y replantearse su presente.
En su relato, dejó entrever una lucha interna silenciosa. Sin mencionar directamente la salud mental, explicó que debió reconstruirse desde lo más básico, iniciando un camino personal para reencontrarse consigo mismo y recuperar el equilibrio.
La situación resultaba aún más difícil por el contexto externo: venía de consagrarse campeón del mundo con la Selección Argentina y de desarrollar su carrera en Europa. Sin embargo, esa realidad no coincidía con lo que sentía internamente. Incluso, al regresar a River, el club de sus orígenes, notó que no lograba experimentar la felicidad que esperaba.
Pezzella profundizó en esa sensación al señalar que dejó de disfrutar su día a día y que el proceso de adaptación fue más exigente desde lo emocional que desde lo deportivo. En ese sentido, remarcó la importancia de mirar hacia adentro en un entorno como el del fútbol profesional, donde la exposición constante muchas veces lleva al aislamiento y a perder de vista los vínculos cercanos.
Hoy, en una etapa distinta y con mayor claridad, el defensor asegura haber encontrado otra forma de transitar su rutina. Más conectado con lo cotidiano, destaca el valor de los pequeños momentos y de estar presente en ellos como parte fundamental de su bienestar.
A la espera de su regreso —con Eduardo Coudet ya considerándolo nuevamente en el plantel—, Pezzella muestra señales de haber superado no solo una lesión física, sino también un proceso personal profundo que marcó un punto de inflexión en su carrera.