A menos de dos semanas de haber sido operado de urgencia por un infarto agudo de miocardio, Fernando Gago concretó su esperado y milagroso regreso a la dirección técnica de la Universidad de Chile. Sin embargo, el emotivo retorno del estratega argentino no pudo completarse con una alegría deportiva: el conjunto laico cayó 1-0 ante Unión La Calera en el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos. Este resultado complica las aspiraciones de la "U" en el tradicional torneo, que otorga un cupo directo a la Copa Libertadores.
El exmediocampista de Boca Juniors, Real Madrid y la Selección Argentina había encendido las alarmas en el fútbol sudamericano el pasado 18 de junio tras el encuentro ante O'Higgins. Tras manifestar fuertes dolores en el pecho, fue trasladado de urgencia a la Clínica Alemana de Santiago, donde se le practicó una angioplastia de emergencia para restablecer la irrigación sanguínea de su corazón. Su rápida evolución ambulatoria desafió los plazos médicos y le permitió volver a liderar las prácticas en tiempo récord.
En el plano estrictamente futbolístico, el planteamiento de Gago se vio desdibujado por la sólida propuesta defensiva de Unión La Calera. Aunque los Azules intentaron dominar la posesión en el primer tiempo, la falta de profundidad fue evidente.
El quiebre definitivo del encuentro llegó apenas iniciado el complemento, a los 48 minutos, cuando Francisco Pozzo aprovechó una desatención en la zaga universitaria para marcar el único tanto de la jornada. A partir de allí, la "U" cayó en la desesperación y careció de ideas para romper el bloque rival, dejando la llave abierta pero cuesta arriba para el partido de vuelta.
Al término del compromiso, Gago no ocultó su fastidio con el rendimiento colectivo:
"No me gustó nada. El equipo no jugó a lo que pretendemos. Apuramos demasiado en la zona de construcción; en el primer tiempo encontramos algunos espacios, pero en el segundo perdimos fluidez, nos apresuramos y nos costó caro. A ellos les alcanzaron dos llegadas para convertirnos", analizó con dureza en diálogo con TNT Sports.
Más allá del trago amargo en la cancha, el momento más íntimo de la noche ocurrió cuando el técnico de 40 años se tomó un tiempo para reflexionar sobre el límite que le tocó vivir:
"A lo largo de mi carrera me ha tocado convivir con la adversidad debido a las lesiones, y estas son situaciones de vida a las que uno debe sobreponerse. Si te soy sincero, todavía no caigo en la magnitud de lo que me pasó hace unos días. De todos modos, tengo claro que lo más lindo para mí es estar acá, en un campo de juego, y eso es lo que voy a intentar disfrutar a partir de ahora", concluyó de forma conmovedora.