Un nuevo desajuste en la organización del calendario del fútbol argentino volvió a generar polémica y esta vez tuvo como damnificado a San Lorenzo de Almagro. Luego del paro general impulsado por la Confederación General del Trabajo el jueves 19 de febrero, la Asociación del Fútbol Argentino resolvió rearmar la sexta jornada del Torneo Apertura. La decisión dejó al conjunto de Boedo ante un escenario complejo: deberá afrontar dos compromisos oficiales con apenas 48 horas de diferencia.
La reestructuración de las fechas 6 y 7 del Apertura 2026 posicionó al equipo azulgrana como el más afectado en términos de descanso. Mientras la mayoría de los clubes dispondrá de entre cuatro y seis días para recuperar energías, el “Ciclón” contará solo con el mínimo reglamentario, es decir, dos jornadas completas entre partido y partido.
El cambio en el fixture obliga al plantel a jugar un domingo y volver a salir a la cancha el martes siguiente, una exigencia física considerable en un campeonato equilibrado, donde la recuperación suele ser determinante en el rendimiento. La normativa establece un piso de 48 horas entre encuentros y San Lorenzo se ajustará exactamente a ese límite, lo que dejará al cuerpo técnico con un único ensayo en el medio, enfocado casi exclusivamente en tareas regenerativas.
La disparidad con el resto de los equipos es evidente. Será el único que afrontará este margen mínimo de descanso. En contraste, instituciones como Platense, Independiente, Central Córdoba de Santiago del Estero y Vélez Sarsfield tendrán tres días entre presentaciones.
Además, diecisiete equipos dispondrán de al menos cuatro jornadas de preparación, seis contarán con cinco días y tanto Sarmiento de Junín como Racing Club llegarán con seis días completos de trabajo previo, lo que profundiza la sensación de inequidad en el arranque del certamen.
Desde la dirigencia azulgrana intentaron modificar la programación. Marcelo Vázquez, representante del club ante la AFA y la Liga Profesional, elevó un pedido formal para que el cruce frente a Estudiantes de Río Cuarto se disputara el viernes, lo que hubiera permitido un mayor margen antes del choque contra Instituto de Córdoba. Si bien en materia de seguridad no surgieron objeciones, el intento se frustró por cuestiones vinculadas a la televisación: no había espacio disponible en la grilla para ese día.
Frente a esa traba, la AFA decidió sostener la planificación vigente y el equipo dirigido por Damián Ayude deberá afrontar una doble cita clave con desgaste acumulado y escaso tiempo de trabajo táctico.
La controversia creció tras las palabras del propio Vázquez, actual vicepresidente segundo de la comisión directiva transitoria, quien explicó que se optó por jugar el domingo priorizando a los abonados. No obstante, puertas adentro persiste la preocupación: en el plantel consideran que la exigencia física podría influir en el rendimiento en una etapa inicial donde cada punto tiene un valor determinante.