El conflicto surgió a raíz del derrumbe en el complejo Estación Buenos Aires la semana pasada, a pocos metros del estadio de Huracán, que ya obligó al equipo a jugar sin hinchas su partido frente a Belgrano. Ahora, el mismo problema vuelve a poner en duda la presencia de público en el choque ante River del jueves, a las 21:30.
Desde la dirigencia de Huracán mantienen una postura clara: buscan disputar el encuentro en su estadio y con espectadores. Al no haber recibido aún una notificación oficial, decidieron continuar con la reserva y venta de plateas para sus socios.
En caso de que las autoridades confirmen que el partido deba jugarse a puertas cerradas o cambiar de localía, el club tiene previsto solicitar la postergación del compromiso, y esto haría retrasar el debut del Chacho Coudet como entrenador de River, algo que también viene siendo muy esperado.
A la decisión del Ministerio de Seguridad porteño se suma la definición pendiente de Defensa Civil, que también evaluará los riesgos. La situación no solo afecta la organización del operativo de seguridad para el partido, sino que impacta en el contexto general del club y del barrio, ya que el derrumbe derivó en una demanda judicial y afectó a alrededor de 200 familias.
Por ahora, la resolución final dependerá de las autoridades competentes y de la Liga Profesional de Fútbol, que deberá determinar si el duelo podrá disputarse con público, a puertas cerradas o si se reprogramará.