Barracas Central consiguió un triunfo clave al imponerse 2-0 sobre Argentinos Juniors, en el estadio Tomás Ducó, por la decimocuarta fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional. Sin embargo, más allá de los tres puntos y del doblete de Facundo Bruera, el foco volvió a posarse en los arbitrajes: una constante cada vez que el equipo del sur porteño suma victorias importantes.
El partido, que tenía aroma a trámite parejo, se rompió a los 21 minutos del primer tiempo. Argentinos quedó con un jugador menos por la expulsión directa de Claudio Bravo, tras una infracción sobre Siro Rosané. Andrés Merlos, árbitro del encuentro, había mostrado amarilla en primera instancia, pero desde el VAR —a cargo de Diego Ceballos— lo convocaron a revisar la jugada. Tras mirar las imágenes, Merlos cambió su decisión y mostró la roja. Una sanción que generó inmediata indignación en el banco visitante, y que derivó en la expulsión del técnico Nicolás Diez por protestar.
Las polémicas que se suceden
Hasta ese momento, el único error evidente era de Argentinos, que había defendido mal en el arranque y permitió el 1-0 de Bruera. Un pase filtrado de Rosané y una distracción defensiva dejaron al delantero mano a mano con Sergio Romero, que nada pudo hacer. Pero con el paso de los minutos, el protagonismo se lo llevó el arbitraje.
El segundo capítulo de la polémica llegó en el complemento. A los 15 minutos, Emiliano Viveros cayó en el área tras un claro choque con Rosané. Todo Argentinos reclamó penal y la revisión del VAR, pero esta vez Ceballos no llamó a Merlos, que gesticuló simulación y dejó seguir. Las imágenes mostraron contacto, y la sensación fue de una falta de criterio llamativa respecto de la intervención anterior.
Sabor a injusticia
Entre una y otra decisión, el desarrollo del juego quedó en segundo plano. Aun con diez hombres, Argentinos fue más que Barracas y obligó al arquero Marcelo Miño a convertirse en figura. El “Bicho” generó las mejores situaciones, incluyendo un mano a mano de Ismael Sosa que Miño tapó con solvencia.
Ya sobre el final, Bruera volvió a aparecer para empujar al gol un pase de Rodrigo Insua y sellar el 2-0. Pero el cierre dejó una postal elocuente: cuando Merlos pitó el final, nadie de Argentinos fue a protestar. Tal vez, resignados. O simplemente acostumbrados.
Las sospechas de siempre
Una vez más, Barracas Central se impuso en un contexto donde las decisiones arbitrales estuvieron bajo la lupa. Las jugadas clave volvieron a inclinarse a su favor y el debate sobre el trato que recibe el equipo del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, se reavivó entre hinchas y analistas.
Con esta victoria, el conjunto de Rubén Darío Insua se metió en zona de clasificación a la Copa Sudamericana. Pero la sombra de la sospecha —esa que ya parece acompañarlo partido a partido— volvió a ser la verdadera protagonista de la tarde.