Cuando se espera que más de 1000 millones de jóvenes alcancen la edad laboral en la próxima década, la necesidad de crear suficientes puestos de trabajo —y oportunidades— es más urgente que nunca. El empleo es el camino más confiable para salir de la pobreza, ya que ofrece no solo un salario, sino también autosuficiencia, dignidad y esperanza para el futuro.
Por este motivo, la creación de millones de empleos ocupó un lugar central en las Reuniones Anuales del Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, cuyo tema principal fue “From Sectors to Systems: Building Job-Rich Economies at Scale” (De los sectores a los sistemas: Construir economías generadoras de puestos de trabajo a gran escala).
Este año se puso de relieve un cambio importante en la manera de abordar este desafío: pasar del financiamiento de proyectos únicos y aislados al apoyo de ecosistemas económicos enteros para crear empleos en sectores completos. Este nuevo enfoque integral fue el tema central de todos los eventos y debates durante toda la semana.
En este contexto, se puso en marcha AgriConnect, una nueva campaña que insta al sector privado, los Gobiernos y los donantes a unir fuerzas para invertir en los pequeños agricultores, de modo que puedan pasar de la agricultura de subsistencia a la gestión de negocios agrícolas.
Este objetivo requerirá inversiones sostenidas y significativas en infraestructura, financiamiento y marcos normativos, que pueden ayudar a transformar la agricultura de pequeña escala en un motor de la creación de empleo.
Esta iniciativa se dio a conocer en el evento principal AgriConnect: Pequeños agricultores, empresas y financiamiento para la creación de empleo.
En la ocasión el presidente del Grupo Banco Mundial, Ajay Banga, expuso una visión audaz sobre la reconfiguración del sector agroindustrial de modo que genere empleos, crecimiento y seguridad alimentaria para millones de personas.
En la actualidad, las explotaciones familiares abarcan a más de 500 millones de pequeños agricultores, que producen alrededor del 80 % de los alimentos del mundo. Sin embargo, demasiadas personas siguen atrapadas en la pobreza, sin acceso a los mercados, el financiamiento o la tecnología.
“Nos hemos fijado el objetivo de duplicar nuestros compromisos con la agroindustria llevándolos a USD 9000 millones anuales para 2030 y así movilizar otros USD 5000 millones. Este objetivo se basa en lo que hemos probado sobre el terreno y en las enseñanzas que hemos aprendido de otros. Adoptar nuevas ideas sin reservas y compartirlas abiertamente: esa es la clave para lograr el éxito juntos. Hoy en día, buscamos impulsar esta iniciativa para que se ejecute a mayor escala.”