En el último informe de 2025 sobre la canasta básica alimentaria y la canasta básica total, el INDEC comunicó los ingresos necesarios para quedar por encima de la indigencia y de la pobreza, que en diciembre registraron un incremento del 4,1% en ambos casos respecto de noviembre.
El ente estadístico nacional, conducido por Marco Lavagna, publicó en paralelo al Índice de Precios al Consumidor (IPC) los montos necesarios para el cálculo de las condiciones de vida, junto con sus variaciones respecto de períodos anteriores y la variación acumulada anual.
En ese sentido, la canasta básica total, que además de alimentos incluye bienes y servicios y funciona como frontera con la pobreza, se calculó en diciembre en $1.308.713 para un hogar tipo de cuatro integrantes. El valor registró una suba del 4,1% mensual y acumuló a lo largo de 2025 un incremento del 27,7%.
En el análisis del INDEC se contemplan distintas composiciones familiares y un bloque metodológico que permite calcular los montos necesarios según la cantidad y el tipo de integrantes del hogar. En ese marco, los valores de la canasta básica total en diciembre fueron los siguientes:
Hogar de tres integrantes: $1.041.888
Hogar de cuatro integrantes: $1.308.713
Hogar de cinco integrantes: $1.376.478
Adulto solo: $423.532
Mientras la inflación de diciembre mostró una suba del 2,8% mensual, el valor de la canasta básica total casi duplicó ese registro y se ubicó en 4,1% por encima del nivel de noviembre, en un período del año que resulta particular por el aumento estacional en la demanda de alimentos y otros consumos asociados al cierre del año.
Qué alimentos subieron más
De acuerdo con el IPC de diciembre, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas registró en el NOA una suba del 3,5% mensual, por encima del 2,8% que mostró el nivel general de precios, lo que explica en parte el mayor avance de la canasta básica total en el cierre del año.
Al interior del rubro, los mayores aumentos en la región se observaron en carnes y derivados, que subieron 7,4%, seguidos por frutas (+8,6%), dos componentes con fuerte peso en el consumo cotidiano de los hogares. También se registraron incrementos en bebidas no alcohólicas (+2,4%), azúcar, dulces y golosinas (+2,0%) y pan y cereales (+0,4%).
En contraste, algunos productos mostraron bajas marcadas en diciembre, en particular verduras, tubérculos y legumbres (-3,5%), un comportamiento asociado a factores estacionales que moderó parcialmente el avance del conjunto de los alimentos.
Línea de indigencia
En paralelo, el INDEC también mide la línea de indigencia, que se determina a partir del valor de la canasta básica alimentaria, compuesta exclusivamente por alimentos y bebidas necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales mínimos de los hogares. A diferencia de la canasta básica total, este indicador no contempla gastos en servicios, transporte, vivienda u otros consumos no alimentarios.
En diciembre, el valor de la canasta básica alimentaria registró una suba del 4,1% respecto de noviembre, en línea con la dinámica observada en el conjunto de los alimentos durante el último mes del año.
De acuerdo con la metodología oficial, los ingresos mínimos necesarios para no ser considerado indigente, según el tipo de hogar, fueron los siguientes:
Hogar de tres integrantes: $469.319
Hogar de cuatro integrantes: $589.510
Hogar de cinco integrantes: $620.035
Adulto solo: $190.780
Estos valores reflejan el costo mínimo mensual de acceso a una alimentación básica y permiten dimensionar el umbral por debajo del cual los hogares no logran cubrir siquiera sus necesidades alimentarias esenciales.
La evolución anual frente a los precios
Más allá de las variaciones mensuales, los datos oficiales permiten observar la trayectoria de las canastas a lo largo de todo 2025 y su comparación con la dinámica general de los precios. En el acumulado del año, la canasta básica alimentaria registró un incremento del 31,2%, mientras que la canasta básica total avanzó 27,7% en el mismo período.
En ese mismo lapso, el nivel general de precios mostró una variación anual del 31,5%, lo que indica que el costo mínimo para acceder a los alimentos se movió prácticamente en línea con la inflación promedio, mientras que el conjunto de bienes y servicios no alimentarios presentó un ajuste más moderado.
La diferencia entre ambas canastas refleja que, a lo largo del año, los alimentos concentraron una mayor presión sobre el presupuesto de los hogares, y donde los precios tanto la carne como frutas impulsaron la suba en los valores de las canastas.