Comisión de Economía de la Cámara de Diputados

La crisis en primera persona: Dueños de empresas y trabajadores describen cómo los está afectando la recesión

La presidenta de la comisión, Julia Strada, remarcó: “La Argentina hoy está atravesada por la ruptura de todas sus cadenas productivas y despidos a lo largo y a lo ancho del país. Se necesita urgente iniciativa legislativa para frenar esto. Esperamos apoyo de todos los bloques”.

Por Redacción Gente de Salta

En medio de la crisis económica, empresarios y trabajadores expusieron en el Congreso — .

La Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, presidida por Julia Strada, abrió una reunión informativa bajo el título “Situación de la economía y el empleo: panorama federal”. Fue una tarde de carpetas sobre la mesa y miradas atentas: representantes de línea blanca y electrodomésticos, de la industria manufacturera y metalúrgica, del textil y el calzado, de la alimentación y las bebidas, de la economía popular, de los servicios y de cámaras empresarias, entre otros, se turnaron para contar en primera persona qué atraviesa hoy cada sector: el impacto de la recesión, la caída del consumo, la pérdida de empleo, la apertura importadora, la paralización de la producción y las dificultades de sostener la actividad en este contexto. 


La convocatoria se dio con un telón de fondo que nadie en la sala desconocía: un deterioro palpable de los principales indicadores. La caída del consumo masivo se cruzó con el retroceso de la actividad industrial, mientras se multiplicaban las suspensiones y los despidos. 

En sectores estratégicos se desplomaron las ventas; pymes cerraron sus persianas; la morosidad escaló; la apertura importadora se hizo sentir con fuerza, y salarios y jubilaciones perdieron poder de compra de forma sostenida. En ese mapa, cada intervención añadió una pieza, como si el país productivo se contara a sí mismo sector por sector.

 



Durante su alocución, Dante Choi, dueño de Peabody, habló sin rodeos y encendió una de las alarmas de la jornada: "Estamos siendo invadidos por productos de China. El año pasado se han importado 250.000 ternos, la mayoría se importó a 15 dólares que incumplen con la normativa, tienen certificado trucho pero lo más grave no es eso: ¡estan declarando subfacturando (..) si el gobierno incumple con fiscalizar estos hechos no hay ninguna industria que se pueda defender!" 

 


En primera fila, con la voz quebrada por la persistencia de los días, habló también Pablo Sigot, trabajador del Ayres del Sur: "Estamos luchando hace 56 días porque la empresa nos abandonó. 140 compañeros con la familia que para mí son familia, son familia porque queremos trabajar”. Y agregó, mirando más allá del recinto, hacia una calle que se hace cuesta arriba: “Nos dicen ‘reconviértanse’, ¿con qué, con Uber? Está lleno. Queremos trabajo de verdad. El trabajo dignifica, el trabajo es poder mirar a los hijos a los ojos, de llevarlo a una educación digna. Y este gobierno está destruyendo todo eso”.



Cuando le tocó el turno, Luciano Galfione, dueño de Textil Galfione y presidente de Fundación Pro Tejer, concentró el problema en una ecuación impositiva que, según dijo, alivia a quienes no producen en el país: "A mí como empresario no me bajaron un solo impuesto, pero sí le bajamos a quienes viven a más de 20,000 km de Argentina. No es que no se puedan bajar impuestos, le estamos bajando los impuestos a las personas equivocadas". 

A su lado, Norberto Fedele, dueño de Laminación Paulista y presidente de la Unión Industrial de San Martín, llevó la discusión a la trama fina de las regulaciones: "Estos discos son fabricados en San Martín. Con estos discos podemos ir a iluminación, panificación, envases, autopartes. Podemos ser materia prima para otras industrias. La ley antidumping en febrero de este año cayó. Nosotros estábamos haciendo la revisión y automáticamente, por un plumazo, sin explicación alguna, ni de la Comisión de Defensa de la Competencia ni de la Convención Nacional del Comercio Exterior, desapareció”.

Julia Strada



La representación sectorial fue amplia y, como un mapa de voces, dejó constancia de cada eslabón. Por el sector de línea blanca y electrodomésticos expusieron Pablo Sigot de Aires del Sur, Dante Choi, titular de Peabody, y Ruben Fernando Brandán, trabajador de Neba Electrodomésticos. 

En la industria manufacturera y metalúrgica participaron José Orellano y Alejandro Crespo, trabajadores de Fate; Manuel Casas, trabajador de Acindar; el propio Norberto Fedele, titular de Laminación Paulista y presidente de la Unión Industrial de San Martín; y Oscar Martínez, secretario general de la UOM Tierra del Fuego. Por el sector textil y calzado hablaron Fernando Pérez, trabajador de John Foos, y Luciano Galfione, titular de Textil Galfione y presidente de la Fundación Pro Tejer. También se sumaron voces del sector alimenticio y bebidas, entre ellos Aldo Kaston, titular de Mood Alfajores y presidente de la Unión Industrial del Chaco; Pablo Brarda, trabajador de Lácteos Verónica; y Emanuel López, titular de Cerveza Portlander. Desde la economía popular y los servicios estuvieron presentes Norma Morales, referente del MTE, y Jorge Greve, miembro de la Cámara Argentina de Certificaciones. Esa enumeración, lejos de ser un inventario, funcionó como una cartografía de los impactos.

En otro tramo, Javier Ditto, de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina, puso el foco en el escenario que observan a diario: "La apertura de importaciones hace estragos, vemos cada vez más cantidad de autos chinos en el país. Todavía no sabemos si tienen repuestos o no tienen repuestos, si tienen garantía o no tienen garantía, o que va a pasar. El aumento de los costos productivos, el incremento de las tarifas, el aumento de los insumos, las altas tasas de interés”. Desde el calzado, Fernando Pérez, trabajador de John Foos, dejó un anticipo que sonó a punto de quiebre: "El martes cierra la producción nacional. Se va a dedicar a importar la empresa. Esto propone este modelo. Cierra la industria nacional e importar todo”.

 



El objetivo del encuentro fue poner en debate, con datos concretos y voces de primera mano, las consecuencias que tuvo la política económica del actual gobierno sobre la producción y el empleo en cada región del país. Más que una lista de problemas, fue el registro coral de una urgencia compartida: industriales, trabajadores, pymes y prestadores de servicios atravesando serias dificultades en el día a día. No hay un solo sector de la economía real que no sintiera el impacto de la crisis.