Criar a un hijo en la Argentina, con una inflación que desde mayo del año pasado no logra retroceder y con el último IPC mostrando nuevas subas en alimentos —uno de los rubros que más inciden en el gasto familiar—, ya implica un desembolso que supera los $600 mil mensuales en edad escolar: una referencia que, más allá del terreno estadístico, se siente en la cartera de quien decide ser padre o madre.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó la valorización mensual de la canasta de crianza correspondiente a enero de 2026. El indicador estima el costo total necesario para cubrir bienes, servicios y cuidado de niñas, niños y adolescentes de hasta 12 años, segmentado por tramos de edad.
De acuerdo con el informe técnico, los valores actualizados son:
Menores de 1 año: $476.230
1 a 3 años: $567.124
4 a 5 años: $483.497
6 a 12 años: $607.848
El tramo de 6 a 12 años vuelve a ubicarse como el más elevado, impulsado principalmente por el componente de bienes y servicios, que incluye alimentación, vestimenta, transporte, educación, salud y otros gastos básicos. En los primeros años de vida, en cambio, el peso del cuidado resulta determinante dentro del total mensual.
Qué incluye la medición
La canasta total se compone de dos grandes rubros:
- Bienes y servicios.
- Costo del cuidado, que surge de valorizar las horas teóricas necesarias para la atención de niñas y niños.
En el caso de los menores de 1 año, el cuidado representa $322.151 del total mensual, frente a $154.079 en bienes y servicios. En el tramo de 1 a 3 años, el cuidado asciende a $368.172.
Para estimar ese componente, el organismo toma como referencia la remuneración del personal de casas particulares en la categoría “Asistencia y cuidado de personas”, incorporando al cálculo el valor económico del tiempo dedicado a la crianza, aun cuando ese trabajo no sea remunerado de manera directa.
La evolución interanual
En la comparación interanual, el tramo de 6 a 12 años pasó de $490.614 en enero de 2025 a $607.848 en enero de 2026, lo que implica una suba cercana al 24%.
Si bien el indicador no mide pobreza ni ingresos, sí establece una referencia objetiva del costo mensual mínimo necesario para sostener la crianza en condiciones básicas.
La canasta de crianza a aparece también en resoluciones del fuero de familia como parámetro de referencia para cuantificar cuotas alimentarias. En distintos fallos, jueces utilizaron el valor del indicador —o un porcentaje del mismo— como punto de partida para estimar el costo real de manutención según la edad del hijo.
El uso no reemplaza el análisis del caso concreto, pero introduce una unidad objetiva que permite dimensionar el gasto mensual de crianza en un contexto donde muchas veces los ingresos declarados no reflejan la totalidad de la capacidad contributiva.