Lejos de ser un cambio de aire, la transición 2025-2026 ratificó una tendencia de consumo que ya impacta en los principales centros comerciales de Salta. El Alto Noa, El Portal y Libertad acumulan, solo en el último mes, nueve cierres que incluyen marcas históricas con más de 20 años de funcionamiento.
Según pudo saber Gente de Salta, los alquileres en los principales shoppings de la capital rondan entre 8 y 10 millones de pesos mensuales. Mientras aparece otro lugar como alternativa mucho más económica, con igual -o más- lujo y a donde los que “sobreviven”, según cuentan, apuntan a mudarse: San Lorenzo Chico, con costo por local de 2 millones.

Los tres principales corredores comerciales de Salta acumulan, desde principios de diciembre pasado, un total de 19 cierres concretados, mientras otros dos locales tienen los días contados. Se trata de Penguin, en el Alto Noa, y Yagmour, en Libertad, que actualmente liquidan su stock para reducir sus pérdidas.

Gente de Salta accedió a información que indica que la marca más afectada por los cierres es Zhoue, que bajó las persianas de sus tres sucursales de manera definitiva, una en cada shopping.
El caso de la firma textil femenina, sin embargo, responde al cierre general de la empresa y de sus talleres con sede en Buenos Aires, que se traducirá en la extinción de 50 locales comerciales a lo largo del país.

Detrás de dos de esos cierres está el nombre de Sandra Zolezzi, comerciante con tres décadas de trayectoria en el rubro textil en Salta. Durante años sostuvo locales de Zhoue en los principales shoppings de la capital. El tercer punto de venta de la marca en la provincia pertenecía a otra franquiciada, pero todos bajaron la persiana en las últimas semanas.

La decisión no fue individual. En noviembre, la empresa comunicó el cierre definitivo de sus plantas, lo que derivó en la discontinuidad de seis empleadas entre sus franquicias, y aunque sus ventas a nivel local “no iban mal”, el contexto nacional pudo más.
“Era vender a pérdida o quedarnos con la mercadería”, explicó. "Prendas que se ofrecían a 120 mil pesos terminaron rematándose a 30 mil. No es que uno gana cinco veces lo que vale la ropa, la vendí a la mitad del costo de producción”, agregó.
El cierre también implicó la desvinculación del personal. “Todas chicas del rubro, formadas en la marca”, describió. Algunas llevaban años en la actividad y atravesaron distintos ciclos del consumo, pero esta vez el desenlace fue definitivo.

Zolezzi admite que el escenario cambió incluso dentro del propio sector. “Hasta las empleadas del rubro textil compran en plataformas como Shein o Temu”, señaló, en referencia a nuevos hábitos que avanzan con precios considerablemente más bajos.
Impuestos, alquileres y competencia "desleal"
Detrás de los cierres no hay un único factor. Comerciantes del sector señalan que el esquema de costos se volvió cada vez más exigente. A los alquileres que en los principales shoppings de la capital oscilan entre 8 y 10 millones de pesos mensuales, se suman comisiones de tarjetas que rondan el 12%, además de una estructura tributaria que impacta en cada etapa del proceso comercial.
“Vos cobrás una prenda y antes de que la plata llegue ya tenés descuentos de impuestos por todos lados”, describió una de las franquiciadas consultadas. El margen, aseguran, se achica incluso antes de cubrir costos operativos básicos como salarios, servicios y reposición de mercadería.
En paralelo, el sector enfrenta la competencia de plataformas internacionales de venta online como Shein y Temu, que ofrecen prendas a precios considerablemente más bajos y con envío directo al consumidor. En un mercado con consumo más selectivo, la comparación de precios se volvió inmediata.
Algunos comerciantes reconocen que la competencia ya no proviene únicamente de otros locales físicos. “Hoy el cliente compara desde el celular mientras está en el local”, grafican. Incluso dentro del propio rubro, admiten, las compras en plataformas internacionales dejaron de ser excepcionales.
El contraste con otras zonas comerciales también aparece en el análisis. Mientras los valores en los shoppings de la capital se mantienen en niveles elevados, espacios como San Lorenzo Chico ofrecen costos significativamente menores, lo que impulsa a algunos locales a evaluar una mudanza como alternativa para sostener la actividad.

Lo que faltaba para rematar: fuentes indican a Gente de Salta que las principales marcas nacionales de la industria textil, evalúan reemplazar la mano de obra local, por producción china. Cerrarían los talleres para, directamente, importar indumentaria.

Hace solo días tanto Luis Caputo, como Patricia Bullrich, hacían gala de su ropa importada a menor costo, y ante la indignación, los empresarios locales ríen y con una mano en la cabeza dicen “dan ganas de matarlos”.