El Banco Central de la República Argentina retomó esta semana las compras de divisas en el mercado oficial de cambios y logró reforzar el nivel de reservas en medio del debut del nuevo esquema de bandas cambiarias.
Este martes, la autoridad monetaria adquirió USD 83 millones, que se suman a los USD 21 millones comprados el lunes. De esta manera, las reservas brutas alcanzaron los USD 44.187 millones, el nivel más alto de los últimos tres años, según datos oficiales.
Las operaciones se realizaron con el dólar mayorista operando en torno a los $1.466, levemente por debajo del cierre de la rueda, en una jornada de mayor actividad respecto al inicio de la semana. En total, se operaron USD 578 millones en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), por lo que el BCRA absorbió alrededor del 7% del volumen total, mientras que el resto fue captado por el Tesoro y luego transferido a las reservas.

El movimiento marca el inicio formal del plan de acumulación de divisas anunciado por el Gobierno, en un contexto en el que el mercado sigue de cerca la evolución del tipo de cambio, la liquidez en pesos y el comportamiento de las tasas de corto plazo.
Qué parte de esas reservas sirve para pagar deuda y cuánto falta cubrir
Si bien el nivel de reservas genera una foto más sólida para el Banco Central, no todo ese stock está disponible para afrontar vencimientos de deuda.
El pago previsto para este viernes —por unos USD 4.200 millones— corre por cuenta del Tesoro nacional, no del BCRA. En ese sentido, desde el equipo económico reiteraron que no se utilizarán reservas del Banco Central para cumplir con el compromiso.
Según estimaciones del mercado, el Tesoro cuenta actualmente con USD 1.963 millones en depósitos en moneda extranjera. Con ese nivel de liquidez, aún necesita reunir entre USD 1.300 y USD 1.500 millones adicionales para completar el pago sin recurrir a las arcas del Central.
La diferencia es clave para entender el escenario y suele generar confusión fuera del ámbito financiero:
- Las reservas del BCRA existen y alcanzan en términos contables,
- Pero los dólares efectivamente utilizables para pagar deuda son los del Tesoro.
Por ese motivo, la alternativa que concentra mayor consenso en las mesas financieras es la concreción de una operación de REPO con bancos internacionales, que permitiría cerrar el faltante y evitar una señal negativa sobre la consistencia del nuevo esquema cambiario.

En las últimas semanas, el Ministerio de Economía transfirió al BCRA bonos soberanos en dólares —como los AL35 y AE38— a cambio de instrumentos ajustados por inflación, una maniobra que el mercado interpreta como un paso previo para reforzar garantías ante una eventual operación de financiamiento externo.
La conexión entre estas compras y el mercado de tasas es directa. Cada vez que el Banco Central compra dólares en el mercado oficial, los paga con pesos, que se acreditan en el sistema financiero. En un escenario de liquidez ajustada, ese movimiento es seguido de cerca por bancos y operadores, que buscan señales sobre si la disponibilidad de pesos alcanzará para descomprimir el costo del dinero en el corto plazo.
El precio del dinero y la pulseada por los pesos
En el inicio del plan de acumulación de reservas, el mercado encendió alertas respecto del comportamiento de las tasas. Un informe de Balanz señaló que la suba de las tasas a un día durante la semana pasada impactó de lleno en los instrumentos en pesos.

La liquidez siguió ajustada y se reflejó en la tasa de caución, que llegó a operar cerca del 100% nominal anual hace apenas una semana. El viernes, la tendencia fue a la baja, con un promedio del 52%, y cierres más cercanos al 20%.
Este martes, sin embargo, las tasas cortas volvieron a ubicarse en torno al 42%, todavía muy por encima de la inflación. “Todo el combo deteriora la liquidez del sistema. No parece muy sostenible en el tiempo”, advirtió la cuenta especializada Target del Mercado.
Desde Eco Go, el economista Lucio Garay Méndez consideró que, tras esta etapa de volatilidad, las tasas deberían estabilizarse cerca del 30% TNA o incluso algo por encima, en un contexto de presión cambiaria y menor oferta de dólares.