Desde el último Informe Económico pasaron cosas. La escalada de la guerra en Medio Oriente casi duplicó los precios del petróleo con impactos ciertos a nivel global sobre la inflación, el dólar y las tasas de interés. La incertidumbre respecto a la duración del conflicto, a la magnitud de los daños en la infraestructura que está provocando y al ordenamiento geopolítico resultante, dificultan enormemente el armado de escenarios.
El propio Powell en la última conferencia de prensa luego de la reunión de la FED sostuvo que “hacer pronósticos en este momento es, en cierto sentido, como disparar a ciegas dada la incertidumbre en torno al conflicto”, mientras en simultáneo frenó la baja en la tasa de referencia que se mantiene en 3,50/3,75% en un contexto donde se sigue empinando la curva. La tasa de 10 años en 4,35% y la de 30 años en 4,9%.
Volviendo a la Argentina, si bien es cierto que la escalada en los precios de la energía con un barril de petróleo arriba de USD 100, y sus efectos derivados, mejoran las perspectivas del sector externo y aceleran los anuncios de inversión en el marco del RIGI, las preguntas que nos planteamos para intentar extender los escenarios, respecto al horizonte político de Trump de cara a la elección de medio término de Noviembre en Estados Unidos y respecto a las chances de Milei de ser reelegido sin Ballotage en 2027, tienen hoy respuestas menos asertivas.

Algo que se refleja en el estancamiento del riesgo país en 600 puntos, después de haber quebrado hacia abajo los 500 puntos en enero, y en la decisión del ministro de economía de no colocar deuda en el mercado internacional, coordinando una escala en la pared de vencimientos en 2027.
En parte esto se explica por el desacople de una inflación que por distintos motivos (en marzo por los precios de los combustibles, la educación y las tarifas) opera en torno al 3% mensual (42% anualizado) respecto a un precio del dólar que funciona como ancla. Y en parte por el impacto sobre el empleo y los ingresos de la “transformación productiva” que el Gobierno impulsa vía incentivos sectoriales a lo nuevo mientras lo viejo se ve obligado a adaptarse a un brusco cambio en las reglas del juego (dólar que se vuelve a atrasar, apertura, tasas altas, infraestructura que sigue dañada y esquema tributario similar).
Todo en un mundo donde antes de la guerra ya enfrentaba un abismal salto tecnológico y una avalancha de saldos exportables de China que no sólo compite vía precios sino ahora también vía financiamiento barato. Y donde los datos del mercado laboral empiezan a reflejar un deterioro creciente del empleo formal que ya no llega a ser compensado por los “cuenta propia” o informales.
Todavía la tasa de desempleo del IV trimestre se mantiene baja, pero a fines de año ya se ubica 1,9 p.p. por encima de los niveles de partida, en 7,5%, y el desempleo asciende a 1,7 millones de personas. La estrategia de adaptación de estos sectores es un mix de importaciones, escala, plataformas, monotributo e informalidad.

Por lo pronto, la visualización de una mayor oferta de dólares del sector externo producto de los nuevos precios del petróleo y el impacto del desarme de stocks sobre la caída en las importaciones, contrasta contra una recaudación que cae y un fisco que ajusta el gasto lo que haga falta para asegurar el equilibrio fiscal. En febrero los gastos cayeron 9% adicional en términos reales.
Con empleo formal cayendo, ingresos a la defensiva, un mayor ajuste del gasto y bancos y entidades financieras todavía digiriendo la suba en la mora coordinada por el apretón monetario preelectoral, el gobierno busca reactivar el crédito. Por un lado, una enorme coordinación entre el Tesoro y el BCRA para recrear la ventanilla de pases pasivos y quitarle volatilidad a las tasas cortas que volvieron al 20% TNA. Por otro, el anuncio del Banco Nación de ofrecer crédito subsidiado a empresas y familias. Línea productiva al 25% TNA, Capital de Trabajo al 20% y 20 cuotas sin interés para la compra bienes finales.
¿Serán suficientes los mayores dólares de la balanza comercial para extender el carry con tasas negativas contra la inflación cuando la estacionalidad en la oferta de dólares se de vuelta después de julio/agosto en un contexto donde el grueso de los dólares que compró el BCRA se fue para pagar los vencimientos de la deuda? A diferencia de 2025 hoy la banda superior (indexada a la inflación) opera 18% arriba y el margen de la política para balancear objetivos, existe.