Brecha entre productores y consumidores

El campo no fija los precios: un informe revela dónde se generan las mayores subas de los alimentos

Los productores no siempre son los responsables de los aumentos que pagan los consumidores. Un estudio muestra que gran parte de las subas se generan después de que los alimentos salen del campo, en una cadena donde intervienen transporte, intermediarios, procesamiento y márgenes comerciales.

Por Silvia Guzmán Coraita

Los precios se disparan después del campo: el peso de la logística y la comercialización en los alimentos. — .

Cuando los consumidores observan nuevos aumentos en los alimentos, la explicación suele buscarse en el campo o en los costos de producción. Sin embargo, un reciente informe elaborado por el economista Adrián Gutiérrez Cabello, especialista en economía regional y sectorial de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), muestra que una parte importante de las subas se genera mucho después de que los productos salen de las explotaciones agropecuarias.

El trabajo, realizado a partir de datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), comparó la evolución de los precios que reciben los productores con los valores que finalmente pagan los consumidores en supermercados y comercios. La principal conclusión es que en numerosos casos las subas registradas en las góndolas fueron significativamente superiores a los incrementos observados en origen.

Con calculadora en mano para abastecerse en el supermercado.

El caso más llamativo es el de los aceites y grasas. Durante los primeros cinco meses de 2026, los precios al productor prácticamente no registraron variaciones, con una suba acumulada de apenas 0,06%. Sin embargo, en el mismo período los consumidores enfrentaron aumentos del 21,6%.

Esta diferencia difícilmente pueda explicarse por factores productivos. El informe señala que la brecha apunta a incrementos en costos de distribución, comercialización y márgenes empresariales que no encuentran un correlato directo en los valores pagados a quienes producen la materia prima.

La situación también se observa en otros rubros fundamentales de la mesa de los argentinos. En las carnes vacunas, por ejemplo, los precios al productor aumentaron 14,1% entre enero y mayo, mientras que los precios minoristas subieron 20,6%. En los lácteos ocurrió algo similar: los valores en origen avanzaron 12,1%, pero en las góndolas el incremento llegó al 18,7%.

Estos datos reflejan una realidad cada vez más visible en la economía argentina: los costos asociados al transporte, almacenamiento, logística, procesamiento industrial, distribución y comercialización adquieren un peso creciente en la estructura de precios finales.

Ventas y consumo en supermercados.

La diferencia se vuelve todavía más evidente al observar la evolución interanual. Mientras el índice general de precios al productor mostró un aumento del 34,6%, algunos alimentos vendidos al público registraron subas superiores al 70%, evidenciando que el traslado de precios a lo largo de la cadena no siempre responde exclusivamente a lo que sucede en la producción primaria.

Las frutas y verduras constituyen un caso particular. Allí existe una relación más directa entre lo que ocurre en origen y lo que llega al consumidor, aunque la fuerte incidencia de factores climáticos y estacionales genera una elevada volatilidad. En este segmento, los precios al productor aumentaron 81,9% y los minoristas 90,1% en los primeros cinco meses del año.

Entre los productos que más subieron aparece el tomate redondo, que acumuló un aumento del 90,1% entre enero y mayo. La papa también registró fuertes incrementos y alcanzó una suba interanual del 78,7%, una de las más elevadas de toda la muestra analizada.

Sin embargo, el informe también muestra que la transmisión de precios no siempre funciona en una sola dirección. En harinas y productos de molinería ocurrió exactamente lo contrario. Mientras los precios al productor acumularon un aumento del 11,7%, los precios al consumidor apenas avanzaron 1,7%, lo que sugiere que parte de los incrementos fue absorbida por los distintos eslabones de la cadena para evitar mayores aumentos al público.

La investigación concluye que la evolución de los precios de los alimentos no puede explicarse únicamente por lo que ocurre en el campo. Aunque existe una relación positiva entre los valores en origen y los precios finales, la magnitud de los aumentos depende cada vez más de factores vinculados a la cadena comercial.

Argentina promociona carne vacuna en la ciie

En ese contexto, los costos logísticos, los procesos de industrialización, el transporte, la distribución y los márgenes comerciales aparecen como variables determinantes para entender por qué muchos alimentos llegan a las góndolas con aumentos significativamente superiores a los registrados en la producción primaria.

El periodista especializado en agro Germán Salomón aportó una mirada que pone el foco en los eslabones posteriores de la cadena comercial. En diálogo con Gente de Salta, aseguró que "salvo algunas excepciones muy puntuales, el campo no es formador de precios". Según explicó, los productores suelen recibir el valor que el mercado o los intermediarios están dispuestos a pagar y tienen escasa capacidad para influir en el precio final que llega al consumidor.

Salomón citó como ejemplo la situación que atraviesan actualmente algunos productores de tomate en distintas regiones del país. "En lugares como Fraile Pintado se está tirando tomate porque no tiene precio. Hoy es más caro el packaging, la cosecha y la mano de obra que lo que están pagando por la producción", señaló. El especialista atribuyó esta situación a un exceso de oferta que derrumbó los valores en origen, aunque esa baja no siempre se refleja con la misma intensidad en las góndolas.

"Cuando hablamos de productos perecederos, el productor muchas veces no tiene margen para esperar mejores condiciones de mercado. Debe vender al precio que le ofrecen o pierde la producción", explicó. Por eso, sostuvo que las diferencias detectadas entre los precios en origen y los valores que pagan los consumidores refuerzan la idea de que buena parte de los aumentos se generan en la logística, la industrialización, la distribución y los márgenes comerciales, más que en el campo. "El productor agropecuario está siempre a expensas de lo que decidan los demás actores de la cadena", concluyó.