El frente externo, clave en la fragilidad del plan económico

Por Eduardo Fracchia

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A semanas de las elecciones la coyuntura económica presenta desafíos. La parte fiscal está consolidada, pero el frente externo es frágil. Faltan dólares. La cuenta corriente se estima con un déficit de 2 % del PIB este año. La intervención del Tesoro americano descomprime las tensiones cambiarias que se presentaron la semana previa a los anuncios de Estados Unidos. Es un dato muy positivo que hay que saber aprovechar. Por otra parte, las retenciones en cero por poco tiempo suponen dólares en la oferta que compensan la demanda previa a los comicios. Sigue siendo el tema cambiario y monetario un asunto a reformular y a tratar con el FMI después del evento electoral. El panorama es promisorio en el mediano-largo plazo en lo que se refiere a una balanza comercial superavitaria de modo estructural.  El objetivo de estas líneas es considerar el aporte de los sectores de exportación más promisorios hacia el 2030.

De 2007 a 2025 el desempeño exportador ha sido pobre. El ratio de exportaciones a producto es estructuralmente bajo, pero en los próximos años se espera un salto en las exportaciones, centrado básicamente en el desempeño de los hidrocarburos y de la minería. En Argentina la proporción de dólares provenientes de los recursos naturales es de USD 1000 por habitante. En el caso de Chile es de USD 4000 y en Noruega de USD 30.000.

El futuro es favorable en hidrocarburos (petróleo y gas natural), debido al potencial de Vaca Muerta con recursos no convencionales. En 2024 la balanza energética se volvió positiva y se estima un superávit comercial del orden de los USD 35.000 millones de dólares en 2030. Esto supone un monto equivalente a la exportación agropecuaria de la pampa húmeda.

Se estima que el petróleo, en particular, crezca a un ritmo del 20% anual en exportaciones en los próximos años. Este crudo se exporta actualmente a Estados Unidos, China, España y Brasil. La volatilidad del precio plantea diversos escenarios de valor exportado. Es clave que se concreten los proyectos de infraestructura en curso que realizan la denominada evacuación de la cuenca neuquina. Las inversiones tanto en el up stream como en la logística de transporte son muy importantes. Se espera que Vaca Muerta alcance 1.5 millones de barriles de crudo hacia 2030.

En cuanto al gas natural, se está en un proceso equivalente al del crudo de despliegue de la infraestructura, ya sea por gasoductos como transporte o como gas licuado, GNL. En el mundo el crecimiento de exportaciones de GNL es de 6% y el transporte terrestre con gasoductos de 3%. Argentina puede ser muy relevante por los proyectos en curso vinculados al GNL. En cuanto a transporte por gasoducto, resalta la reciente incorporación de la infraestructura para llegar al mercado brasileño a través de Bolivia. La manera de exportar GNL es a través de procesos de licuefacción utilizando barcos diseñados con este propósito. En definitiva, se espera contar con una balanza comercial energética relevante en 2030 con el aporte del gas y del crudo de Vaca Muerta principalmente.

El otro sector con mucho potencial para acercar divisas a la economía es la minería. Es sabido que Chile es muy productivo en este sector desde hace años, principalmente con cobre (USD 55.000 millones de exportación anual. Argentina tiene recursos metalíferos principalmente en cobre, oro y plata que se complementan con la disponibilidad de litio. El cobre se exportó hasta hace unos años y en la actualidad el primer metal vendido al exterior es el oro. Los proyectos de cobre deben madurar.   La estructura de exportaciones tiene un 83% de productos metalíferos y un 15 % de litio, otra promesa para la generación de divisas a mediano plazo. El litio se vende principalmente a China, que compra el 70% de la producción. El litio ha tenido recientemente una caída importante en precio.

La producción minera de exportación se destina a Suiza, Estados Unidos, India y China. De los USD 7.000 millones de exportación del sector minero en 2025 podría pasarse a USD 15.000 millones en 2030. Los yacimientos de oro y plata están maduros y no se espera mayor crecimiento: lo clave a mediano y largo plazo es cobre y litio.

En estos hidrocarburos y minería, es fundamental el aporte del RIGI. La mayoría de los proyectos aprobados corresponden a estos dos sectores. Es clave para ambos mantener altos niveles de inversión, marcos regulatorios estables y desarrollo de la infraestructura y logística. En cuanto al empleo directo de mano de obra los números son bajos en ambos sectores por tratarse de industrias capital intensivas. El empleo indirecto es importante con una relación de 5 a 1 tanto en minería como en hidrocarburos.

Para continuar con el objetivo de una balanza comercial creciente se espera que el sector agropecuario contribuya con dólares adicionales a los actuales. Como es sabido la mayoría de los dólares de esta actividad se concentran en el segundo trimestre. El aporte de minería y petróleo y gas dan mayor estabilidad a la liquidación de divisas.

En forma complementaria cabe destacar el sector de servicios donde lo central en la balanza de pagos es turismo y servicios basados en conocimiento. Ambos tienen potencial de crecimiento y generación de divisas. Están los dos en el orden de USD 7.000 millones de dólares y pueden duplicarse en divisas generadas por ambos para 2030.

En definitiva, hay un escenario muy positivo del despliegue exportador, pero sólo a cinco años vista. Es un aporte relevante para recibir buenas noticias en la cuenta corriente del balance de pagos en el futuro.