El mercado laboral salteño atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Así lo refleja un reciente informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analiza la evolución del empleo registrado entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Los datos muestran una caída significativa tanto en la cantidad de trabajadores formales como en el número de empleadores, una señal que enciende alarmas sobre la capacidad de la economía provincial para sostener y generar puestos de trabajo.
La representante de CEPA, Sofía Vega, explicó que la principal conclusión del informe es clara: “El empleo formal en Salta mostró un retroceso durante este período. Se redujo tanto la cantidad de empleadores como la cantidad de trabajadores registrados, lo que indica dificultades para sostener y generar empleo formal en distintos sectores de la economía provincial”.
Construcción, comercio y gastronomía los sectores más golpeados
Entre las actividades económicas más afectadas sobresale la construcción. Según el relevamiento, el sector perdió cerca de 5.000 puestos de trabajo registrados, una cifra que representa más del 50% del total de trabajadores que tenía la actividad.
“La construcción aparece como el sector más afectado. Luego continúan con caídas importantes el transporte, el comercio y los servicios de alojamiento y gastronomía”, detalló Vega.
Se trata de sectores estratégicos para la economía provincial debido a su elevada capacidad de absorción de mano de obra. Por eso, la contracción tiene un efecto directo sobre el nivel de actividad y el consumo.
Consultada sobre las causas detrás de este deterioro laboral, la economista sostuvo que no existe una única explicación, sino una combinación de factores. Entre ellos mencionó la desaceleración de la actividad económica, la fuerte reducción de la obra pública impulsada por el Gobierno nacional, una menor dinámica del consumo y cambios en las decisiones de inversión de las empresas.
“La reducción de la obra pública fue muy tajante. A eso se suman menores niveles de consumo y decisiones empresariales más conservadoras en materia de inversión”, explicó.
El consumo aparece como una de las variables centrales para comprender la situación actual. Cuando las ventas disminuyen, especialmente en sectores como comercio, gastronomía y servicios, muchas empresas reducen inversiones, recortan horas de trabajo o directamente disminuyen su plantilla de personal.
Aunque el informe no permite conocer cuál es el destino exacto de quienes perdieron un empleo formal, desde CEPA señalan que parte de esos trabajadores podrían haber migrado hacia actividades informales, trabajos independientes o situaciones de desempleo. Lo que sí se observa es una creciente presión laboral. Esto significa que cada vez más personas buscan empleo o intentan complementar sus ingresos en un contexto donde las oportunidades laborales no crecen al mismo ritmo.
“Para las familias se traduce en mayores dificultades para sostener su nivel de vida, más incertidumbre económica y una búsqueda constante de fuentes adicionales de ingresos”, señaló Vega.
En ese sentido, la especialista indicó que diversos indicadores muestran una tendencia creciente a buscar segundos empleos o actividades complementarias para mantener el consumo familiar.
¿Hay posibilidades de recuperación?
Pese al panorama adverso, algunos sectores muestran señales alentadoras. La minería, la economía del conocimiento, determinadas actividades tecnológicas y algunos servicios vinculados a la innovación aparecen como motores potenciales de crecimiento para los próximos años.
Sin embargo, Vega advirtió que una recuperación sostenida del empleo dependerá de que sectores con gran capacidad de generación de puestos de trabajo, como la construcción, el comercio y el transporte, logren revertir la tendencia negativa.
“Es necesario observar una mejora en esos sectores porque son los que tienen mayor capacidad para absorber mano de obra”, afirmó.
Los desafíos pendientes
Desde CEPA consideran que para revertir la situación será necesario impulsar inversiones productivas, fortalecer el financiamiento para pequeñas y medianas empresas, promover la capacitación laboral y generar condiciones de estabilidad económica que permitan a las empresas expandirse y contratar personal.
La minería aparece como uno de los sectores con mejores perspectivas, aunque también existen oportunidades en agricultura, logística, energías renovables, turismo y servicios tecnológicos.
Al ser consultada sobre si la provincia enfrenta una crisis coyuntural o un problema estructural, Vega respondió que existen elementos de ambas dimensiones.
“Hay factores vinculados al contexto económico actual, pero también desafíos estructurales relacionados con la diversificación productiva, la generación de empleo privado y la capacidad de absorber mano de obra en sectores dinámicos”, sostuvo.
Para la especialista, el dato más preocupante del informe es la pérdida de casi 9.000 puestos de trabajo registrados junto con la reducción de empleadores.
“Son datos que merecen atención porque reflejan una menor capacidad del mercado laboral para generar empleo formal. Más allá de las diferencias de interpretación, el desafío central es recuperar oportunidades laborales para los salteños”, concluyó.
La fotografía actual del empleo en Salta muestra una economía que todavía no logra transformar sus potenciales sectores de crecimiento en una recuperación sostenida del trabajo formal, mientras miles de familias enfrentan un escenario de mayor incertidumbre y presión sobre sus ingresos.