A más de dos semanas del inicio de los incendios, registrados a principios de junio y con decenas de hectáreas afectadas, Cafayate vuelve a ser testigo de un movimiento, esta vez comercial y dentro del mundo vitivinícola: Molinos Río de la Plata acaba de acordar la compra de Bodega Etchart, una de las bodegas históricas de Salta.
La firma, dueña de la línea homónima Etchart y de los vinos Cafayate, pertenecía hasta ahora al gigante internacional Pernod Ricard, un grupo francés con más de 200 marcas en el mercado de bebidas alcohólicas, entre ellas Absolut, Havana Club y Chivas. Sin embargo, del otro lado de la operación aparece otro Goliat: Molinos, la compañía de la familia Pérez Companc, viene acelerando su expansión mediante la incorporación de marcas y negocios ya instalados en el mercado argentino.

La venta fue informada ante la Comisión Nacional de Valores. Según la comunicación al mercado, la compañía acordó con Pernod Ricard Argentina la adquisición de Bodega Etchart, junto con determinados activos vinculados a la operación. Aunque todavía no se conoció el monto de la transacción, el movimiento confirma el desembarco de un gigante nacional en una de las marcas históricas del vino cafayateño.
En diálogo con voceros del grupo frances, Gente de Salta pudo confirmar que el movimiento se trata de una “transferencia completa”, es decir que tanto viñedos, marcas, stock, instalaciones y personal pasan a manos del grupo liderado por los Pérez Companc. También sostuvieron que “los incendios en la localidad no afectaron ni los tiempos ni los valores de la operación”.

Días antes, Molinos también había avanzado con la adquisición del negocio de NotCo Foods en Argentina y Uruguay, una compañía asociada al universo foodtech y a los alimentos de origen vegetal. Con ese movimiento, la firma sumó categorías vinculadas a nuevas tendencias de consumo, bebidas, nutrición funcional y productos congelados, saliendo de su zona más tradicional.
En el mundo del vino, sin embargo, Molinos tampoco es nuevo. La empresa ya venía construyendo una plataforma propia de bodegas con etiquetas reconocidas como Nieto Senetiner, Ruca Malen, Cadus y Viña Cobos, todas con fuerte presencia en el segmento de vinos de valor, premium y alta gama. En uno de sus más recientes lanzamientos, sacaron al mercado el primer vino sin alcohol en el país.
Quiénes son los dueños de Molinos
Detrás de Molinos Río de la Plata aparece la familia Pérez Companc, uno de los apellidos más fuertes del empresariado argentino. La compañía es conocida principalmente por sus marcas de consumo masivo, muchas de ellas presentes desde hace años en las góndolas del país, como Lucchetti, Matarazzo, Granja del Sol, Exquisita, Gallo, Nobleza Gaucha, Preferido, Minerva, Cruz de Malta, La Salteña, entre otras.
Pero el entramado empresario de la familia excede ampliamente al negocio alimenticio. Además de Molinos Río de la Plata, el grupo también controla Molinos Agro, enfocada en el procesamiento y comercialización de oleaginosas, cereales y derivados para el mercado interno y externo. A esa estructura se suma Pecom, una empresa orientada a servicios, construcción y productos para sectores como petróleo, gas, energía eléctrica y minería.
El perfil del grupo se completa con una participación en sectores estratégicos todavía más sensibles. Entre ellos aparece Conuar, Combustibles Nucleares Argentinos S.A., una empresa público-privada integrada por el grupo Pérez Companc y la Comisión Nacional de Energía Atómica, dedicada a la fabricación de combustibles y componentes para las centrales nucleares argentinas.
El grupo familiar tuvo sus primeras bases en actividades agropecuarias y navieras: primero con San Benito, dedicada a la producción de lana, y luego con la Compañía Naviera Pérez Companc, creada a mediados de los años cuarenta. Desde allí, la familia dio el salto hacia negocios de mayor escala, con la creación de Petrolera Pérez Companc en 1958 y una expansión posterior hacia energía, construcción, finanzas, alimentos y servicios industriales.

La figura central de esa expansión fue Gregorio “Goyo” Pérez Companc, uno de los empresarios más influyentes de la Argentina moderna. Bajo su conducción, el grupo se convirtió en uno de los conglomerados privados más poderosos del país, hasta que en 2002 vendió Pérez Companc S.A. a Petrobras en una operación histórica para el sector energético. Molinos había llegado poco antes al universo familiar, en 1999, cuando el grupo le compró a Bunge & Born el control de una de las alimenticias más grandes de la Argentina. Hoy adquirieron una de las principales bodegas salteñas en Cafayate.
El recorrido de Bodegas Etchart
El recorrido de Bodega Etchart está atado a la propia construcción vitivinícola de Cafayate. Su origen se remonta a 1850, cuando Flavio Niño y Plazaola inició la actividad en la zona de La Florida, apenas una década después de la fundación de la ciudad. Décadas más tarde, en 1938, Arnaldo Benito Etchart compró aquella finca y bodega, que pertenecía a la familia de su esposa, y le dio al establecimiento el apellido que terminaría convertido en una marca emblemática del vino salteño.
El gran salto llegó con Arnaldo Etchart, hijo de aquel comprador, quien impulsó la expansión de la bodega y consolidó su identidad alrededor de Cafayate, el Torrontés y los vinos de altura. Bajo esa etapa, Etchart dejó de ser solo una bodega familiar para transformarse en una referencia nacional de los Valles Calchaquíes, con etiquetas que ayudaron a instalar a Salta dentro del mapa argentino del vino.
La historia familiar se cerró en 1996, cuando la bodega fue vendida al grupo francés Pernod Ricard. Desde entonces, Etchart quedó bajo la órbita de un gigante internacional de bebidas alcohólicas, hasta la nueva operación informada ahora por Molinos Río de la Plata. Casi tres décadas después de aquella venta, la marca vuelve a cambiar de manos y abre una nueva etapa, esta vez bajo el control de uno de los grupos empresarios argentinos más importantes.

Mientras la bodega abre una nueva etapa bajo el control de Molinos, Cafayate también atraviesa días marcados por los incendios que pusieron en alerta a la ciudad y a su zona rural. La investigación judicial apunta a un inmueble registrado a nombre de Finca El Monte S.A., una firma que en registros públicos aparece vinculada al mismo catastro que Paralelo 26º S.A., sociedad constituida por integrantes de una familia reconocida dentro del mundo vitivinícola salteño.

A esa trama se suma la advertencia de la intendenta Rita Guevara, quien sostuvo que antes del fuego ya se habían realizado consultas vinculadas a una posible urbanización en el sector afectado.