Tanto Provincia como Municipio reclaman, en total, más de $500 millones a la firma tucumana New Star S.R.L. dentro de un proceso judicial al que recurrió la empresa de juegos de azar para evitar la quiebra. En el expediente, la compañía pidió que ENREJA no le quite la licencia para operar casinos, solicitó protección para que Telecom no le corte internet ni telefonía, pero, en paralelo, arrastra conflictos laborales con más de 110 trabajadores salteños.
Su mayor acreedor es ENREJA, el ente que regula los juegos de azar en Salta, con un crédito reconocido por más de $313 millones. Además se sumaron los reclamos de Rentas y de la Municipalidad de Salta, que juntos superaban los $199 millones. Sin embargo, la Justicia tucumana solo verificó poco más de $313 millones dentro del concurso. Aun así, según el expediente al que accedió Gente de Salta, la propuesta de New Star es pagar apenas el 50%. La mitad.
La historia de New Star no empieza con el concurso preventivo, sino mucho antes, cuando el negocio del juego en Salta fue reordenado después de la salida de ENJASA en 2013, al cual un tribunal caratuló como “expropiación indirecta”, durante la gobernación de Juan Manual Urtubey y por la que el Estado deberá pagar aproximadamente US$ 45 millones.
La firma, con domicilio legal en San Miguel de Tucumán, terminó operando salas en distintas localidades salteñas y convirtió a la provincia en una parte central de su actividad.

Durante el proceso, New Star -con centros de juego en Tartagal, Salvador Mazza, Rosario, Metán, Güemes, Orán, Embarcación y Capital- también empezó a achicar su estructura. Primero cerró Casino Royal Game, en Hipólito Yrigoyen 315 de la ciudad de Salta, donde ENREJA autorizó la baja de 34 máquinas. Después hizo lo mismo con BLUE II, en Yerba Buena, Tucumán. En ambos casos, la empresa habló de reubicación de personal, aunque el expediente muestra que el frente laboral seguía abierto, con más de 110 trabajadores salteños vinculados a reclamos y deudas.

El expediente muestra que New Star, que opera locales bajo los nombres de Lucky, Blue y Royale, llegó al concurso con reclamos de distintos organismos y acreedores, pero el punto más sensible quedó concentrado en ENREJA. El organismo salteño no solo fue reconocido como acreedor por más de $313 millones, sino que además quedó ubicado como actor decisivo para que la empresa pueda cerrar un acuerdo y evitar que el proceso fracase.
La propia firma lo dijo en una presentación judicial. ENREJA concentra el 92% del capital quirografario computable, es decir, casi todo el peso económico de los acreedores comunes que cuentan para aprobar la propuesta concursal. En términos simples, sin la conformidad del ente regulador salteño, New Star -de la familia Curia- tiene muy pocas chances de reunir las mayorías necesarias.

Los números muestran una empresa todavía tensionada. Entre octubre de 2025 y febrero de 2026, New Star declaró ingresos por $1.583 millones, pero egresos por $1.606 millones, con un resultado negativo de $23,6 millones. Aunque la sindicatura sostuvo que algunas medidas estructurales empezaban a mostrar efectos positivos, el balance seguía en rojo.
En marzo apareció el primer resultado operativo positivo desde el inicio del seguimiento mensual. La firma facturó $332,7 millones y gastó $332,68 millones, con una diferencia favorable de apenas $36.331,50. El dato fue presentado como una mejora, pero no como una salida definitiva. La propia sindicatura advirtió que ese pequeño superávit no alcanzaba para cubrir los déficits acumulados.
La situación con Telecom fue otro síntoma de esa fragilidad. La empresa pidió al juzgado que impidiera el corte de los servicios de telefonía e internet, al sostener que sin conectividad no podía operar. Telecom informó luego una deuda total cercana a los $195 millones entre montos concursales y postconcursales. La sindicatura respaldó el pedido de New Star y advirtió que, sin esos servicios, la empresa podía quedar empujada a la quiebra.
La propuesta presentada por New Star es el punto que ordena todo lo demás. Para los acreedores quirografarios, entre ellos ENREJA, la empresa ofreció pagar el 50% de los créditos verificados y admisibles, en cinco cuotas anuales, iguales y consecutivas. La primera cuota vencería recién 24 meses después de que quede firme la homologación del acuerdo. También ofreció un interés del 12% anual.

En el caso de ENREJA, eso implica que un crédito reconocido por más de $313 millones quedaría alcanzado por una propuesta de cobro de la mitad, con espera y en cuotas. La negociación, entonces, no solo define cuánto puede recuperar el Estado salteño, sino también si New Star logra sostener su continuidad empresaria.
El concurso llegó así a una instancia decisiva. New Star conserva la licencia que pidió proteger, mantiene operaciones en Salta, redujo salas deficitarias, regularizó un frente crítico con Telecom y mostró una mejora mínima en marzo. Pero todavía depende de una decisión clave: que ENREJA, su principal acreedor y regulador del juego en Salta, acepte la propuesta.