No solamente intentó competir con los consumos convencionales reconstruyendo sus productos en una versión vegana; también su producción, desde hace ya varios años, era revolucionaria: las recetas las elaboraba una inteligencia artificial. Sin embargo, la apuesta de la chilena NotCo no prosperó como esperaba ni en la Argentina, ni en Uruguay.
Esta misma semana, Molinos Río de la Plata informó que acordó quedarse con la operación de NotCo en los países rioplatenses, donde la fuerte producción ganadera y el consumo cárnico masivo hicieron más cuesta arriba la promesa tecno alimentaria vegana.
La comunicación fue realizada ante la Comisión Nacional de Valores, donde Molinos informó la adquisición del 100% del capital social y de los votos de The Not Company S.A.S., la sociedad titular del negocio de alimentos y bebidas comercializados bajo la marca NotCo en Argentina y Uruguay. La operación, según el documento remitido al organismo, todavía está sujeta al cumplimiento de condiciones y autorizaciones.
En términos simples, NotCo no vendió toda su compañía global ni su plataforma tecnológica, sino su negocio en estos dos mercados. Lo que pasará a manos de Molinos es la operación local y uruguaya de una marca que llegó a las góndolas con productos como NotMilk, NotIceCream, NotMayo y NotBurger, presentados como alternativas vegetales a consumos históricamente dominados por la leche y la carne.

Detrás de esa propuesta estaba Giuseppe, el sistema de inteligencia artificial con el que NotCo construyó buena parte de su identidad. Según la propia empresa, la herramienta analiza alimentos de origen animal y busca combinaciones vegetales capaces de replicar su sabor, textura y comportamiento, reduciendo el proceso de prueba y error que suele dominar el desarrollo de nuevos productos.
Esa promesa tecnológica, que durante años le permitió a NotCo presentarse como una foodtech antes que como una simple marca vegana, también fue la que despertó el interés de grandes jugadores internacionales. La empresa chilena tuvo acuerdos y desarrollos con compañías como Kraft Heinz, mientras que su plataforma de inteligencia artificial empezó a orientarse cada vez más hacia servicios para otras alimenticias.
Sin embargo, en los últimos años, NotCo venía atravesando un reordenamiento financiero y operativo que obligó a moderar aquella expansión agresiva con la que había ganado visibilidad regional e internacional. En febrero de 2025, la compañía cerró sus oficinas en Nueva York y dejó sus operaciones en Estados Unidos y Canadá en manos de Kraft Heinz, en una decisión explicada por la necesidad de reducir costos y postergar su objetivo de rentabilidad.

Molinos, en cambio, representa casi lo opuesto: una alimenticia tradicional, con más de un siglo de historia, presencia masiva en supermercados y un portafolio de marcas muy instaladas en la mesa argentina. Entre sus nombres más conocidos aparecen Lucchetti, Matarazzo, Gallo, Cocinero, Exquisita, Granja del Sol, La Salteña, Cruz de Malta y Nobleza Gaucha, entre otras.
La compra, por eso, tiene una paradoja evidente. Una marca que nació para desafiar a la industria alimentaria tradicional, con productos vegetales diseñados a partir de inteligencia artificial, terminará su etapa argentina y uruguaya bajo el paraguas de una de las compañías más clásicas del consumo masivo local.
Para Molinos, la operación le permite sumar una marca asociada a innovación, consumidores jóvenes y nuevas tendencias alimentarias, en un mercado donde ya tiene escala, logística, distribución y experiencia en categorías cercanas, como congelados, pastas, arroz, harinas, aceites, infusiones y productos listos para consumir.
Para NotCo, en cambio, la venta confirma un cambio de receta. La compañía que prometía revolucionar la góndola con alimentos hechos a base de plantas y diseñados con inteligencia artificial empieza a correrse del mostrador tradicional para ubicarse cada vez más cerca del negocio tecnológico que ayuda a otras empresas a crear sus propios productos.