El empresario Gustavo Scaglione, que en pocos años pasó de consolidar un mapa de medios regionales a desembarcar en la televisión nacional, vuelve a aparecer ahora en una operación que excede largamente al mundo de las pantallas y que lo coloca frente a una de las marcas más reconocidas de la industria alimenticia argentina. Después de la quiebra de SanCor, la Justicia santafesina puso precio a las plantas, a las marcas y a los activos de la histórica cooperativa láctea. Y la cifra no es menor.
Si el dueño de Canal 11 de Salta pretende quedarse con la totalidad del paquete, es decir con las seis plantas industriales y con el lote separado que incluye las marcas y otros activos intangibles de SanCor, deberá ofertar como mínimo US$52,1 millones, una cifra que, tomada al dólar oficial, equivale a unos $75.545 millones, aunque el monto puede escalar.

El número surge de la base fijada por el juez Marcelo Gelcich, a cargo del proceso de quiebra, quien dispuso avanzar con una licitación pública para vender los activos de la cooperativa. Según la resolución judicial, las plantas industriales fueron valuadas en US$27,4 millones, mientras que las marcas y los bienes intangibles quedaron tasados en US$24,7 millones.
En pesos, ese reparto también permite dimensionar el tamaño de la operación: los establecimientos productivos, según informó La Nación, representan cerca de $39.730 millones, mientras que el paquete marcario, donde aparece el valor simbólico y comercial de SanCor, ronda los $35.815 millones. La marca, aun después de la quiebra, conserva casi tanto peso como las fábricas.
La licitación se organizará en siete lotes y seis de ellos corresponderán a las plantas industriales ubicadas en Santa Fe y Córdoba, mientras que el séptimo estará integrado por las marcas de la compañía y otros activos intangibles. Los interesados podrán presentarse por una planta individual, por una combinación de bienes o por la totalidad del paquete.

La planta de Devoto fue valuada en US$7 millones; Gálvez, en US$5,5 millones; La Carlota y Balnearia, en US$5 millones cada una; San Guillermo, en US$2,5 millones; y Sunchales, en US$2,4 millones. Esta última tuvo una reducción en su valuación luego del incendio registrado el 7 de junio, que obligó a revisar el estado del establecimiento.
Pero el desembolso no termina en la oferta. Para participar del proceso, los interesados deberán comprar un pliego valuado en US$10.000, equivalente a unos $14,5 millones, y presentar una garantía del 10% del monto ofertado. En caso de competir por todo SanCor, esa garantía rondaría los US$5,21 millones, es decir, alrededor de $7.554 millones.
El interés de Scaglione por la láctea no aparece como un movimiento aislado. El empresario rosarino, propietario de La Capital de Rosario, UNO Santa Fe, UNO Entre Ríos y Canal 11 de Salta, ganó notoriedad nacional tras quedarse con Telefe junto a José Luis Manzano, en una operación que lo ubicó de lleno en la primera línea del negocio de los medios. Ahora, según publicó La Nación, busca liderar un grupo de capitales locales e internacionales para disputar el control de SanCor.

La operación, de concretarse, marcaría un salto hacia un sector completamente distinto, pero con una lógica de escala similar: marcas conocidas, activos distribuidos en distintas provincias y una empresa con peso histórico en la economía real. SanCor no es solo una fábrica quebrada, es también una red productiva, una marca instalada en millones de hogares y un conflicto judicial con impacto laboral.
La Justicia, de todos modos, no adjudicará la empresa únicamente al que más dinero ponga sobre la mesa. La resolución establece que también se evaluará la continuidad de la actividad, el mantenimiento de los puestos de trabajo y los antecedentes de los oferentes. En otras palabras, Scaglione no solo deberá mostrar espalda financiera, sino también un plan industrial capaz de sostener una estructura que todavía arrastra deudas, conflictos y una fuerte carga simbólica.
SanCor fue declarada en quiebra en abril, después del fracaso del concurso preventivo y de una deuda estimada en torno a los US$120 millones. Desde entonces, el proceso judicial busca preservar el valor de los activos, evitar un mayor deterioro de las plantas y proteger, en la medida de lo posible, las fuentes laborales vinculadas a la cuenca lechera.
La postal que deja la licitación es contundente: una de las marcas más tradicionales del país ya tiene precio base, y si el dueño de Canal 11 de Salta quiere quedarse con todo, la carrera empieza arriba de los $75.500 millones.

