La crisis que atraviesa la industria textil argentina, marcada por la caída del consumo interno y la apertura de importaciones, comenzó a impactar también en los grandes jugadores del sector. El Grupo Altatex, propiedad de la familia Awada, acordó con los gremios reducir el pago de aportes patronales y abonar parte de los salarios como no remunerativos durante al menos tres meses, en una medida destinada a evitar despidos.
Altatex es uno de los conglomerados textiles más importantes del país. Tiene más de mil empleados, trabaja con más de 70 talleres asociados y es dueño de marcas reconocidas como Cheeky, Como Quieres y Awada. La empresa está presidida por Daniel Awada, hermano de Juliana Awada, ex primera dama y figura histórica de la marca familiar.

La historia del Grupo Altatex también está profundamente marcada por su origen familiar. Todo comenzó en los años 50 con “La Reinita”, un pequeño emprendimiento textil fundado por Abraham y Pomi Awada, padres de Daniel. Con el paso de las décadas, ese negocio inicial fue creciendo hasta convertirse en un holding que hoy integra marcas como Cheeky, Como Quieres y, desde 2024, Awada, consolidándose como uno de los actores más relevantes del sector.
El acuerdo firmado con los sindicatos establece que entre febrero y abril el 70% del salario se liquidará como concepto no remunerativo, lo que implica que no se pagarán aportes ni contribuciones a la seguridad social sobre ese porcentaje. Según el documento, el salario neto de los trabajadores no se verá afectado, aunque los aportes a la obra social y a los gremios se seguirán calculando sobre el 100% del sueldo bruto.
La medida fue acordada con tres gremios del sector: la Unión Cortadores de la Indumentaria (UCI), el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines de la República Argentina (SETIA) y el Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA). El entendimiento fue homologado por el Ministerio de Capital Humano.
El acuerdo se sustenta en el Decreto 633/2018, que permite a las empresas reducir el pago de cargas patronales cuando acreditan una situación de crisis ante la Secretaría de Trabajo. Este mecanismo suele aplicarse como una instancia previa a medidas más drásticas, como la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis.
Desde el sector explican que estas herramientas buscan ganar tiempo para evitar despidos. “Es el paso anterior a echar gente. El empleador dice: ‘vamos a bajar las cargas para poder pagar salarios’”, explicó un abogado laboralista especializado en conflictos laborales de la industria.

Paradójicamente, el grupo había realizado una fuerte inversión el año pasado, cuando inauguró una nueva planta en Tigre con un desembolso superior a 10 millones de dólares, pensada para producir y distribuir más de 10 millones de prendas por año.
“En Argentina, siempre hay que estar pendiente del día a día, pero tenemos capacidad de crecimiento del 5%. Nosotros producimos un poco más de 10 millones de unidades al año entre las tres marcas”, dijo en una entrevista hace una año, Daniel Awada, presidente del Grupo Altatex.
En ese momento, Daniel Awada se había mostrado a favor de la apertura de importaciones, al considerar que podía ayudar a moderar los precios en el mercado local. “Estoy a favor de la apertura de importaciones. Tiene que servir para regular los precios locales, para que no haya abusos”.
Sin embargo, el deterioro del mercado interno y el incremento de la competencia externa comenzaron a impactar en el sector. En las últimas semanas, además, varias empresas textiles enfrentaron cierres o recortes de personal, como ocurrió con la histórica Panpack, que bajó sus persianas y despidió a 75 trabajadores.
En ese contexto, el acuerdo alcanzado por Altatex aparece como una estrategia para atravesar el momento crítico sin avanzar en despidos, mientras la industria textil enfrenta uno de sus períodos más complejos de los últimos años.



