EconomíaEntre la ortodoxia y la puja por los precios

La inflación se acelera, pero entra en una fase más compleja: advierten por presiones internas y el impacto del petróleo

Gente de Salta consultó a distintos economistas para analizar el dato de inflación de marzo, que marcó una desaceleración más moderada y con señales de resistencia en algunos rubros. En ese marco, se sumó la mirada del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien cuestionó el enfoque del gobierno de Javier Milei y planteó que la suba de precios responde a factores más amplios que la caída de la demanda.

Silvia Guzmán Coraita
por Silvia Guzmán Coraita 17 Abril de 2026
17 Abril de 2026
Datos sobre la inflación
Datos sobre la inflación .

El dato de inflación de marzo confirmó una tendencia que ya se venía insinuando en los últimos meses: el proceso de desinflación en la Argentina sigue en marcha, aunque a un ritmo cada vez más moderado y con resistencias que comienzan a hacerse más visibles.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en 3,4% mensual, con un acumulado de 9,4% en el primer trimestre y 32,6% interanual. En diálogo con Gente de Salta, el magíster en Finanzas Sergio Feniak sintetizó el momento actual con una definición clara: “El proceso de desinflación sigue en marcha, pero ya entramos en una etapa más trabajosa. El rebote rápido ya ocurrió; ahora la baja es más lenta”.

Sergio Feniak
Sergio Feniak

Lejos de un quiebre en la tendencia, el dato de marzo parece marcar un cambio de ritmo. “Hay cierto consenso en que la inflación va a seguir bajando, pero con una pendiente menos pronunciada que al inicio del proceso”, explicó. En ese sentido, el economista planteó que la dinámica actual combina avances con focos de inercia que todavía cuesta desactivar.

Uno de los elementos que comienza a ganar protagonismo es el frente externo. La reciente escalada en Medio Oriente, con tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos, volvió a colocar al petróleo en el centro de la escena global. Y su impacto, advirtió Feniak, va mucho más allá del precio de la energía. 

“Cuando sube el petróleo, lo que suele venir detrás es un encarecimiento más amplio: aumentan los costos logísticos, se tensionan los precios de los alimentos y reaparece presión inflacionaria a nivel global”, señaló.

Para la Argentina, ese fenómeno está lejos de ser neutro. “Incluso en un contexto de mayor producción energética, los shocks de costos externos terminan filtrándose en los precios internos”, explicó, y agregó que ese factor “complica un proceso de desinflación que ya venía mostrando cierta inercia”.

Al mirar el detalle del índice, aparecen las razones detrás de esa resistencia. Los precios regulados volvieron a ubicarse por encima del promedio, con una suba de 5,1% impulsada por tarifas, transporte y educación. “No es un dato menor: buena parte del proceso actual implica recomponer precios que habían quedado rezagados”, apuntó.

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Feniak: "Cuando sube el petróleo, lo que suele venir detrás es un encarecimiento más amplio"

A eso se suma el comportamiento de los servicios, que crecieron 4,2%, por encima de los bienes (3,0%), consolidando una dinámica más rígida. “Es una inflación menos sensible a la desaceleración general”, definió. En paralelo, los alimentos —históricamente determinantes en la canasta— volvieron a tener un rol central: aumentaron 3,4%, con una fuerte incidencia de la carne, que avanzó 6,9% en el Gran Buenos Aires.

“Hay una combinación de factores que se repiten: ajustes de precios relativos, servicios con inercia y alimentos que siguen siendo determinantes”, resumió.

En el plano macroeconómico, Feniak reconoció avances, especialmente en el frente fiscal, aunque advirtió que el escenario dista de estar consolidado. “Hay una variable que todavía no termina de acomodarse, que es la demanda de dinero. Aun con inflación en descenso, la preferencia por liquidez en pesos sigue siendo débil”, señaló.

Ese punto, explicó, es más relevante de lo que parece. “Cuando la demanda de dinero no se consolida, la economía queda más expuesta a cualquier ruido, especialmente en el frente cambiario”, sostuvo.

El tipo de cambio, en ese sentido, muestra hoy una mayor estabilidad respecto de la segunda mitad de 2025, en un contexto donde las expectativas de ingreso de dólares —por el agro y una balanza energética más favorable— juegan a favor. Sin embargo, el economista introdujo un matiz: “En Argentina, incluso en contextos donde sobran dólares, la clave suele estar en la confianza. Sin una demanda sostenida de activos en moneda local, cualquier shock puede trasladarse a precios”.

Otro de los rasgos distintivos del momento actual es el creciente desacople entre bienes y servicios. Mientras los primeros muestran señales de desaceleración, los segundos continúan avanzando a un ritmo más elevado. “Esto no es casual. Tiene que ver con una inflación que deja de ser solamente un fenómeno monetario y empieza a reflejar cuestiones más estructurales”, afirmó.

En ese marco, el especialista consideró que el desafío hacia adelante es más exigente que en los primeros meses del programa económico impulsado por el gobierno de Javier Milei. “Ya no se trata solo de bajar la inflación, sino de hacerlo en un mundo menos amigable y con una economía que todavía se está ordenando”, planteó.

Datos sobre la inflación
Datos sobre la inflación

Sobre las perspectivas, evitó lecturas lineales. “Cuando el Gobierno plantea que ‘en abril todo mejora’, hay un componente claro de trabajo sobre expectativas. Y no es menor: en economías con alta nominalidad, las expectativas juegan un rol central en la formación de precios”, explicó. Sin embargo, advirtió que ese factor convive con un proceso que será necesariamente más largo. “La economía está atravesando una transición donde distintos precios y variables todavía se están acomodando a nuevos niveles, y eso lleva tiempo”.

En cuanto a las decisiones cotidianas, Feniak se mostró cauto frente a las recetas generales. “No hay una única respuesta, porque la realidad es muy distinta según cada caso. El punto de partida importa”, señaló, y distinguió entre quienes llegan con dificultad a fin de mes, quienes logran sostenerse y quienes tienen capacidad de ahorro.

Aun así, identificó algunas tendencias que comienzan a aparecer en este tipo de contextos. “Quien tiene margen, anticipar consumo —sobre todo en bienes no perecederos— puede ser una forma razonable de cubrirse frente a subas futuras”, indicó.

En el plano financiero, describió un escenario con múltiples alternativas. “Los instrumentos ajustados por inflación siguen siendo relevantes, aunque con diferencias según el plazo. En el corto, las tasas reales continúan siendo negativas, mientras que en el tramo medio y largo empiezan a aparecer rendimientos positivos”, detalló. También mencionó el retorno de estrategias como el carry trade, aunque con advertencias: “Es una alternativa tentadora en el corto plazo, pero también donde empieza a concentrarse más riesgo, porque depende de la estabilidad cambiaria”.

Para horizontes más largos, dejó abierta otra posibilidad: “Empieza a tener sentido no descartar activos con cobertura en dólares, especialmente pensando en escenarios donde el tipo de cambio pueda reacomodarse”.

Carlos Melconian
Carlos Melconian

Para enriquecer el análisis, se sumó también la mirada de Carlos Melconian, quien advirtió que el proceso de desinflación “es real, pero más lento y frágil de lo que muchos esperaban”. Según explicó, “hay una baja inicial que responde al ajuste, pero después aparecen rigideces propias de la economía argentina, como la inercia, los precios regulados y la falta de confianza”.

En esa línea, señaló que el desafío no pasa solo por sostener el orden fiscal, sino por consolidar un esquema macroeconómico más integral. “Sin una demanda de dinero firme y sin credibilidad, cualquier shock —externo o interno— puede volver a recalentar los precios”, sostuvo, en sintonía con la idea de que la inflación local responde a múltiples factores y no a una única causa.

Petro cuestionó el enfoque de Milei sobre la inflación argentina y habló de “puja distributiva”

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a referirse a la situación económica argentina y apuntó directamente contra la interpretación del fenómeno inflacionario que sostiene el gobierno de Javier Milei. Esta vez, lo hizo a partir del último dato de inflación de marzo, que se ubicó en 3,4%.

Gustavo Petro
Gustavo Petro

A través de su cuenta en la red social X, el mandatario colombiano afirmó que “la reducción de la demanda no reduce el nivel de precios”, en una crítica implícita a la estrategia de ajuste impulsada por la administración libertaria.

Con su habitual tono confrontativo, Petro recordó además que “el crecimiento de la inflación en Argentina ya lleva diez meses consecutivos”, y utilizó ese dato para reforzar su argumento de que el fenómeno inflacionario no puede explicarse únicamente desde la política monetaria o la contracción del consumo.

“El crecimiento de la inflación en Argentina que ya lleva diez meses consecutivos demuestra que la reducción de la demanda no reduce el nivel de precios. La inflación tiene otras causas, como una lucha por la distribución del ingreso en donde los dueños de empresa tratan de mantener o aumentar ganancias a través del traslado de sus costos a los precios”, escribió.

En ese sentido, el presidente colombiano introdujo ejemplos concretos para respaldar su mirada. “Acaba de pasar en Colombia con Enel y Claro; o porque suben sustancialmente costos de insumos como el petróleo y los fertilizantes”, agregó, en referencia a factores que, según su visión, presionan sobre los precios más allá del nivel de actividad.

Las declaraciones se inscriben en una serie de cruces previos entre ambos mandatarios, que mantienen diferencias públicas tanto en el plano político como en el económico. Mientras Milei sostiene una visión alineada con el monetarismo —donde la inflación es principalmente resultado de la emisión—, Petro propone una lectura más amplia, que incorpora elementos estructurales y de puja distributiva.

De esta manera, el jefe de Estado colombiano volvió a poner en discusión el diagnóstico sobre la inflación, planteando que se trata de un fenómeno más complejo, atravesado por conflictos en la distribución del ingreso y por el impacto de los costos internacionales, en contraste con la mirada centrada exclusivamente en la cantidad de dinero.

Con todo, el diagnóstico final es claro. La inflación cede, pero el camino hacia la estabilidad será más complejo de lo que sugerían los primeros meses. En esa transición, marcada por tensiones internas y un contexto internacional menos favorable, la consistencia del programa económico y la evolución de las expectativas serán determinantes.

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