Nacida en Cachi, Tamara Vilca vive en su negocio del rubro del diseño de moda y la producción textil un auge que va a contracorriente de lo que la mayoría de sus pares atraviesa. Su marca no solo sobrevive a la ola de importaciones provenientes del gigante asiático mediante plataformas como Shein y Temu, sino que experimenta un crecimiento en su elaboración y venta gracias al modelo de negocio que adoptó.
Kacktchi, un derivado del quechua y también del kakán, lengua de una cultura originaria de los Valles Calchaquíes, es el nombre de la marca de diseño y producción que dirige la salteña. En ese sentido, el significado de su emprendimiento es “sal amable”, según sus palabras.
Tras haber empezado como un simple pasatiempo hace alrededor de cuatro años, Kacktchi viene innovando en la provincia no solo por la producción artesanal y ecológica que pregona su dueña, sino también por el modelo de venta que implementa. Con ese sistema enfrenta la escalada de importaciones de indumentaria china, por el cual agota sus productos mediante colecciones cápsula.

Tamara, según contó para Gente de Salta, no solo abre caminos para sus prendas y accesorios, sino que también aprovecha cada oportunidad para impulsar a los productores artesanales de Cachi.
“Vamos a colaborar con artesanos de Cachi para que en conjunto podamos hacer que en una producción de fotos de mi marca también se visibilicen sus artesanías de cerámica y cestería”, adelantó la emprendedora salteña.
Si bien comenzó hace cuatro años en el camino de diseñar y producir, no fue hasta 2023 que empezó a profesionalizar su marca gracias al conocimiento técnico que le dio estudiar la carrera de su rubro en la Escuela Provincial de Bellas Artes.
“Desde muy chica me gustó el estilo, modelar y el diseño, pero elegí estudiar turismo, que es una carrera más convencional. A mitad de camino me di cuenta de que no me gustaba y cambié a lo que realmente me llama”, recordó Tamara.
De todas formas, según la diseñadora, el haber ingresado en el sector del turismo y el modelaje le abrió las puertas de los espacios en los que hoy comercializa sus prendas: las bodegas.
Según contó la joven productora, el mayor desafío de su rubro es “identificar el nicho” y producir en función de ese público.
Cómo hacerle frente a Shein y Temu
Lejos de querer competir en la misma cancha, donde las marcas chinas parecen insuperables por precio y facilidad de compra, Tamara Vilca le da un giro de 180 grados al tablero ofreciendo exactamente lo opuesto: “experiencia”.
El modelo de negocio de Kacktchi se basa en una producción minorista, mediante colecciones cápsula con un stock reducido de alrededor de veinte prendas de autor, lo que brinda exclusividad al cliente sin recurrir a precios inalcanzables.
Sin tener una tienda física ni aplicación de venta como las plataformas chinas, Tamara se asocia con bodegas del interior de Salta para mostrar sus diseños, además de las compras directas a través de sus redes sociales.
“Mi comprador se define por visitar el interior, pasear por bodegas y tener amor por lo artesanal y ecológico”, apuntó la modelo, diseñadora y productora local.
Asimismo, señaló que el sueño de toda marca local es poder expandirse y el caso de Kacktchi no es la excepción. Sin embargo, la diferencia es que lejos de querer abrir boutiques, la salteña sueña con montar talleres en los que, al estilo de un museo, la gente pueda recorrer, ver moda de autor, observar productos de artesanos calchaquíes y apreciar la mano de obra en marcha mientras se produce.
También enfatizó en que hoy es imposible competir con la moda de las marcas asiáticas en cuanto a precio. “Con un sueldo básico uno muchas veces se cuestiona qué comprar y vamos siempre a lo accesible, pero detrás de todo esto hay un trasfondo oscuro en la producción”, marcó.
Producción artesanal y ecológica: la experiencia lo es todo
Desde la selección de las telas hasta la entrega en mano del producto final, la emprendedora oriunda de Cachi cuida cada paso de la elaboración y venta de sus prendas.
Tamara comentó que no compra una tela sin estudiarla y probarla minuciosamente para verificar que la materia prima sea completamente natural y no esté contaminada con ningún sintético.
“La gente a veces busca calidad y si la prenda es 100%natural va y la compra”, señaló al analizar que sus productos se venden por sí mismos.
Lana y lino son las materias textiles que más utiliza y en las que basa su producción y diseño. Además, en el proceso de teñido, lejos de usar colorantes artificiales, recurre a materiales como yerba mate, cáscara de nuez, cebolla y cochinilla.

En contraste con plataformas como Shein y Temu, que operan con talles estandarizados y producción masiva, Kacktchi mantiene la posibilidad de confeccionar prendas a medida. Esta modalidad le permite ajustar cada diseño a las necesidades del cliente, algo que los modelos de venta global no contemplan.
Esa diferencia no busca competir en precio, sino ofrecer un tipo de producción distinto, apoyado en materiales naturales y en procesos manuales. En ese enfoque es donde la marca logra sostener su espacio aun con el avance de la indumentaria importada.

