Los repartidores ya deben en promedio casi $1 millón a las apps: Cómo funciona el nuevo negocio del delivery

El BCRA detectó que la cantidad de trabajadores alcanzados por estas líneas creció 122% en un año y que las compañías utilizan su desempeño laboral para definir el acceso y cobrar las cuotas de manera automática.

Por Redacción Gente de Salta

Los trabajadores de plataforma ya deben en promedio $900.000 — (Foto: Javier Corbalán)

Las plataformas de delivery ampliaron su participación en la economía de los repartidores y comenzaron a ofrecerles préstamos que luego recuperan mediante descuentos sobre los ingresos generados con cada pedido. A fines de 2025, los monotributistas financiados bajo este sistema acumulaban una deuda promedio cercana a los $900.000.

La cantidad de deudores vinculados con estas aplicaciones creció un 122% durante el último año, según un informe del Banco Central. Las empresas utilizan la actividad registrada dentro de la plataforma para decidir quién puede recibir dinero, cuánto ofrecerle y de qué manera recuperarán las cuotas.

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El avance de estas líneas de financiamiento abrió una nueva relación entre las compañías y quienes trabajan a través de ellas. Las aplicaciones ya no solo asignan pedidos, fijan incentivos, registran horarios y miden el rendimiento diario: ahora también pueden evaluar la capacidad de pago de sus repartidores y convertirse en sus acreedoras.

La nueva modalidad de prestamos fue analizada por el Banco Central de la República Argentina en su último Informe de Proveedores No Financieros de Crédito. El documento incluyó un apartado dedicado a la llamada “economía gig”, integrada por actividades de corta duración coordinadas mediante plataformas digitales, como los servicios de reparto y transporte de pasajeros.

Según el relevamiento oficial, la cantidad de personas que mantenían deudas con este tipo de empresas aumentó un 122% durante 2025. La expansión se produjo después de otro salto registrado entre diciembre de 2023 y el mismo mes de 2024, período en el que el número de tomadores había crecido un 177%.

A fines del año pasado, la deuda promedio de los monotributistas que trabajaban mediante estas plataformas rondaba los $900.000 por persona. Para los comercios adheridos a las aplicaciones, el saldo era hasta siete veces más alto y alcanzaba, en promedio, los $6,3 millones.

Los trabajadores independientes representaban el 54% de las personas que habían accedido a estos créditos y concentraban más del 62% del dinero otorgado. A partir de esas cifras, el Banco Central señaló que las plataformas estaban financiando principalmente a su propia base de trabajadores.

La mayoría de los préstamos también se concentró entre quienes dependen de las aplicaciones como principal fuente de ingresos. Quienes utilizan el reparto o el transporte como una actividad complementaria suelen contar con otras alternativas de financiamiento o con ingresos provenientes de empleos por fuera de las plataformas.

El 70% de la deuda estaba en manos de personas menores de 40 años. Además, la participación de los deudores de menos de 30 años pasó del 21% en 2023 al 33% en 2025, lo que muestra cómo este tipo de créditos ganó terreno entre trabajadores jóvenes.

El rendimiento dentro de la app se convierte en historial crediticio

Una de las principales diferencias respecto de los bancos tradicionales aparece en la forma de evaluar a cada solicitante. Las entidades financieras suelen analizar ingresos declarados, recibos de sueldo, antecedentes de pago, patrimonio y comportamiento dentro del sistema bancario.

Las aplicaciones, en cambio, cuentan con información detallada sobre la actividad cotidiana de sus repartidores. Saben cuánto tiempo permanecen conectados, qué cantidad de pedidos realizan, qué porcentaje de entregas aceptan, cuánto dinero generan y cómo son calificados por los usuarios.

La antigüedad dentro de la plataforma, la tasa de aceptación, el nivel de actividad y las evaluaciones recibidas pueden convertirse así en variables utilizadas para decidir quién está habilitado para tomar un crédito.

Banco Central de la República Argentina (BCRA).

El informe del Banco Central describe ese historial como una forma de “colateral digital”. El trabajador puede no contar con bienes para presentar como garantía ni con antecedentes suficientes para conseguir un préstamo bancario, pero la aplicación conoce su rendimiento y dispone de un registro permanente de los ingresos que obtiene.

Ese volumen de información reduce el riesgo para la empresa. La plataforma no necesita estimar cuánto dinero puede producir el repartidor porque observa directamente su actividad, controla los pagos y conoce la frecuencia con la que trabaja. A partir de esos datos, la compañía puede determinar el monto disponible, el plazo de devolución y el porcentaje de ingresos que se utilizará para pagar las cuotas.

El circuito queda así cerrado dentro de la misma aplicación: la empresa organiza el trabajo, mide la productividad, habilita el financiamiento y utiliza los ingresos futuros del repartidor como respaldo para recuperar el dinero.

Las cuotas pueden descontarse de cada pedido

Cada vez que el repartidor completa pedidos, una parte de lo producido puede destinarse al pago de la deuda. El mecanismo disminuye el riesgo de atraso para la empresa, ya que el cobro no depende de una transferencia posterior del trabajador.

La misma compañía que administra los ingresos tiene la posibilidad de retener las cuotas antes de que el dinero llegue a la cuenta del repartidor. De esta manera, el financiamiento queda vinculado directamente con la cantidad de horas trabajadas y con el volumen de entregas completadas.

PedidosYa comenzó a ofrecer préstamos a comercios adheridos durante 2022 y extendió la posibilidad a sus repartidores en 2024. La empresa informó que entregó 57.000 créditos por un total de 84 millones de dólares, de los cuales el 54% estuvo destinado a establecimientos comerciales.

En el caso de los trabajadores, las líneas tienen un plazo de seis meses y las cuotas no pueden superar el 30% de sus ingresos, según explicó la plataforma. Desde la compañía sostienen que estos productos permiten incorporar al financiamiento a personas que tienen dificultades para acceder a los bancos.

Uber todavía no adhiere a esta modalidad de créditos

Uber y Cabify, por su parte, aseguraron que no cuentan con líneas propias de crédito para sus conductores. Rappi no informó las condiciones de eventuales préstamos directos, aunque firmó un acuerdo con Banco Galicia para ofrecer servicios de pago, financiamiento y bancarización a repartidores y comercios.