El crecimiento de las compras al exterior vía comercio electrónico volvió a encender las alarmas, esta vez en una empresa “amiga” del Gobierno. En 2025, las importaciones de consumo personal a través del régimen de envíos internacionales crecieron más de 270%, según datos del INDEC, y llegan como leña al fuego tras la denuncia de Mercado Libre a Temu por “promociones engañosas”, un conflicto que podría escalar del ámbito administrativo al judicial tras la respuesta de la plataforma china
Con ese telón de fondo, y con el dato oficial todavía fresco, la situación de Mercado Libre frente al libre mercado que pregona Javier Milei se materializó en una instancia formal. En agosto del año pasado, la compañía fundada por Marcos Galperin presentó una denuncia ante la Secretaría de Comercio por presuntas prácticas de competencia y publicidad desleal vinculadas a la operatoria de la plataforma china Temu.

El planteo se apoyó en el marco vigente de defensa del consumidor y lealtad comercial, dentro del ámbito del Poder Ejecutivo, y derivó en una actuación administrativa que puso bajo revisión los mensajes promocionales y las condiciones de las ofertas difundidas por la plataforma asiática.
La respuesta de Temu no tardó en llegar. La compañía china presentó una acción judicial para intentar suspender la medida dispuesta por la Secretaría, lo que trasladó el conflicto del plano administrativo al ámbito judicial.
Aún resta definir en qué juzgado recaerá la causa, mientras ambas partes se preparan para una disputa que combina comercio exterior, defensa del consumidor y reglas de competencia.

El núcleo de la denuncia presentada por Mercado Libre apunta a las estrategias publicitarias de Temu, especialmente a la comunicación de descuentos extremos —del 80%, 90% e incluso del 100%— y a la promoción de productos “gratis”. Según el planteo, estas ofertas incluyen condiciones que se informan de manera parcial o tardía, como montos mínimos de compra y costos adicionales que aparecen al final de la operación, entre ellos el envío.
También se cuestiona el uso de dinámicas lúdicas y mecanismos de gamificación, como ruletas, sorteos y premios, que incentivan la interacción permanente y generan presión psicológica sobre el consumidor para continuar navegando o concretar la compra. Un formato que, según la denuncia, dificulta la comparación de precios y distorsiona la percepción real de los beneficios ofrecidos, en un contexto en el que muchos usuarios reciben este tipo de promociones varias veces al día.

El cruce no ocurre en el vacío. La disputa tiene puntos de contacto con el reclamo de “nivelar la cancha” que viene planteando la industria argentina frente a la apertura comercial. Un antecedente reciente fue la adjudicación de la provisión de tubos para un proyecto de Vaca Muerta a una empresa india, que dejó fuera de competencia al Grupo Techint y llevó a Paolo Rocca a evaluar una eventual vía judicial por competencia desleal.
La reacción del presidente Javier Milei fue inmediata y pública: descalificó al empresario y rechazó cualquier cuestionamiento al esquema de apertura y libre comercio. Un posicionamiento que vuelve a quedar en primer plano ahora que el conflicto entre Mercado Libre y Temu expone las tensiones entre la liberalización de importaciones, la defensa del consumidor y las reglas de juego en un mercado de comercio electrónico cada vez más dominado por actores globales.