Mientras el Gobierno reduce aranceles y favorece la importación directa de productos —recientemente la hoja de aluminio—, dato que según el caso FATE explica el cierre de empresas, la industria de Salta sin ser inmune a la competencia de los importados y con una producción “a medias”, apunta a otro problema que por ahora la gestión de Javier Milei no puede solucionar.
Mediante el Boletín Oficial, el Gobierno anunció la eliminación de la alícuota antidumping del 28% al foil de aluminio chino, metiendo competencia directa a Aluar, del mismo dueño que FATE, a una semana del anuncio de cierre de la fabricante de neumáticos. Hasta ahora, la administración nacional impulsó la apertura comercial con 139 medidas puntuales para liberar la importación. Pero el verdadero problema, para los industriales de Salta, es la falta de consumo.
Hoy, según pudo saber Gente de Salta en diálogo con el vicepresidente de la UIS, Julio Fazio, la industria local opera en torno al 50% de su capacidad instalada. Es decir, la mitad de las máquinas están detenidas o funcionando por debajo de su potencial.
“La mayoría de las industrias hoy están con capacidad ociosa. Tener prácticamente la mitad de la capacidad instalada parada es mucho”, sostuvo el dirigente empresario. La situación, aclaró, no responde a un único sector, sino que atraviesa a buena parte del entramado productivo.
En los datos nacionales, los rubros más golpeados son el textil y la metalmecánica, donde la competencia externa tiene mayor incidencia. Sin embargo, en otros segmentos el diagnóstico es diferente. “No es que haya explotado la importación. Lo que se cayó fuerte es el mercado. Hoy el principal problema es la falta de consumo, no tanto la importación”, explicó Fazio.
En sectores como la cerámica y los pisos —donde existe presencia de productos del exterior— la importación se mantiene en niveles similares a los de años de mayor actividad, pero la producción nacional cayó con fuerza. “Hoy hay producto importado, pero lo más preocupante es que no hay movimiento. El mercado interno está muy caído”, agregó.
La excepción, según el dirigente industrial, se da en el sector energético. La minería vinculada al litio muestra reactivación en proyectos en construcción, aunque su impacto todavía es acotado al conjunto del tejido productivo. “Es un sector importante para Salta, pero no representa a toda la industria”, remarcó.
“¿Cuáles serían entonces medidas pro-industria?”, consultó Gente de Salta al referente empresarial. “Hoy necesitamos financiamiento productivo. Capacidad de financiarnos para invertir, mejorar tecnología y modernizar maquinaria. Sin acceso al crédito es muy difícil competir”, contó.
El dirigente agregó que la industria argentina compite “como si jugara un partido internacional”, pero bajo reglas diferentes. “Nos invitan a competir, pero jugamos con condiciones distintas. Hay países que subsidian su producción y otros que trabajan con esquemas laborales mucho más flexibles aunque deplorables”, sostuvo, en referencia a economías como China o India.
En ese marco, planteó que los sectores que compiten directamente con importaciones deberían contar con tratamientos específicos o incentivos acordes a esa exposición externa. Y deslizó además que la discusión debería incluir estándares internacionales: “Si vamos a competir, que sea bajo reglas similares. No se puede comparar producción con países que no cumplen las mismas normas laborales”.