Pero con menos tambos

Producción de leche "sin pausa": 2025 fue el mejor año a nivel nacional y también en Salta

El balance del sector muestra un avance sostenido impulsado por tecnología y escala, pero también deja al descubierto límites estructurales vinculados al poder de compra, el financiamiento y la informalidad, según el análisis del productor referente del sector.

Por Juan Ancalle

Gando vacuno — - (Web)

Tanto a nivel nacional como provincial, la producción de leche cerró 2025 como el mejor año de los últimos años, en ambos casos con crecimientos que rondaron el 10% interanual. Mientras desde el Ejecutivo nacional calificaron el dato como “histórico” tras dos años de caída, en el sector lechero de Salta confirmaron que la producción viene creciendo “sin pausa”.

En la provincia, el desempeño productivo se movió casi en paralelo al registrado a nivel nacional. Así lo explicó el productor Luis Elías, presidente de COSALTA en diálogo con Gente de Salta, al analizar un escenario que combina más producción, pero también desafíos persistentes vinculados al consumo, el financiamiento y la competitividad.

A nivel país, un informe de la Dirección Nacional de Lechería, dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, indicó que 2025 fue el mejor año de la última década para la producción de leche, con una suba interanual del 9,7%. El desempeño estuvo impulsado por una mayor tecnificación de los tambos, inversiones sostenidas y un esquema productivo cada vez más concentrado, según explicaron las fuentes nacionales.

Producción anual de leche año a año

En Salta, ese crecimiento también se replicó. Sí, en Salta fue el mejor año, aseguró Elías. Según explicó, la producción provincial avanzó a un ritmo muy similar al promedio nacional, cercano al 10%, como parte de una tendencia que se mantiene desde hace varios años. 

Venimos creciendo despacio, pero sin pausa, resumió.

Ese aumento no se explica por un mayor número de establecimientos. Por el contrario, Elías señaló que la producción creció aun cuando hay menos tambos en funcionamiento

Luis Elías. Foto: Bichos de ciudad

"Hoy hay menos tambos, pero esa producción la absorben establecimientos más grandes, explicó, al describir un proceso de concentración y escala que atraviesa tanto a la lechería nacional como a la provincial.

El buen desempeño productivo, sin embargo, convive con un límite estructural: el consumo. En ese punto, el productor fue prudente. “El consumo depende mucho de la capacidad de compra de la gente”, explicó. Si bien 2025 fue uno de los mejores años recientes en términos de ventas, aclaró que el crecimiento respecto de 2024 fue moderado

No hubo un salto fuerte. Se vendió más, pero de manera gradual, señaló.

Ese diagnóstico encuentra respaldo en datos sectoriales. Según una publicación de la Sociedad Rural, en el norte argentino —incluida Salta— el consumo ronda los 0,4 litros de leche equivalente por persona por día, muy por debajo del litro diario que se registra en los países desarrollados. La brecha refuerza la idea de que el consumo está condicionado principalmente por el poder adquisitivo, más que por la disponibilidad de producto.

Ganado vacuno.

En ese contexto, Elías detalló que, aun cuando parte de la producción salteña se comercializa en otras provincias de la región, como Tucumán y Catamarca, la provincia mantiene un saldo deficitario

"Salta consume más leche de la que produce, explicó. Es decir, incluso con ventas hacia mercados vecinos, la demanda local sigue superando a la oferta, lo que deja margen para crecer sin riesgo de saturación.

Los dos “frenos” del sector

El escenario internacional tampoco aparece como un motor adicional. “El precio internacional de la leche está planchado”, advirtió el productor. Aun así, destacó una diferencia relevante en términos de precios internos: “Mientras la inflación nacional cerró 2025 en torno al 32%, en el sector estimamos una suba cercana al 18%”. Según explicó, esa brecha se explica por mejoras en productividad, mayor escala y un manejo más ajustado de los costos, aunque no alcanza por sí sola para compensar otros problemas estructurales.

Entre esos problemas, Elías identificó dos desafíos centrales. El primero es la falta de controles sobre productos lácteos que ingresan desde otros puntos del país a precios muy bajos. “Vienen sin pagar impuestos, vienen en ‘negro’”, afirmó, al advertir sobre una competencia desleal que presiona a los productores formales. El segundo es el acceso al crédito. “Los créditos para el campo tienen plazos muy cortos y tasas muy altas. Así, crecer se vuelve muy caro”, explicó.

La robotización en el campo

En ese marco se inscribe una de las experiencias más representativas del cambio que atraviesa la actividad en la provincia. En el Valle de Lerma, el tambo Campo Quijano, presidido por el propio Elías, se convirtió en el primer establecimiento de Salta en incorporar ordeñe robótico. La decisión comenzó a gestarse en 2020, en plena pandemia, cuando el establecimiento atravesaba uno de sus momentos más críticos. 

Fue una decisión limite. Estábamos muy cerca de cerrar, recordó, al afirmar que fue una medida de “supervivencia” mientras el covid-19 arrasaba a nivel salud y economía.

La incorporación de tecnología no fue solo la compra de un robot. “Modernizamos todo el proyecto”, explicó. El ordeñe automático obligó a repensar el manejo del rodeo, la organización del trabajo y la toma de decisiones y a pesar de que el innovador funcionamiento arrancó en 2024, Elías confirmo que los resultados sorprendieron para bien.

Robots que ordeñan vacas. (Imagen ilustrativa)

En ese sentido, reconoció que la robotización trajo una mejora en la capacidad productiva y, no menos importante, permitió solventar dificultades estacionales, como las del ordeñe durante el verano, cuando las condiciones climáticas reducen la extracción de leche y el estrés del ganado vacuno complica todo el proceso.

Los cálculos que comparte Elías marcan un cambio radical en cuanto al ordeño. Antes del proceso de robotización no se podía extraer más de 24 litros de leche diaria por vaca en promedio, en cambio, con el salto tecnológico el piso no baja de los 33 litros diarios según la media anual. En ese sentido en el acumulado anual se estaría hablando de una diferencia de casi 10 litros por día al año, gracias a la inversión.

El modelo, admitió, todavía no se replica de manera generalizada dentro del sector. Sin embargo, aclaró que no se trata de una resistencia conceptual, sino de una limitación económica

No es que no quieran hacerlo, sino que es una inversión muy grande, explicó, y volvió a señalar al financiamiento como la principal barrera. Hoy los créditos no son lo suficientemente atractivos. Sin financiamiento accesible, es muy difícil que más tambos puedan dar ese salto, advirtió.

Así, el mejor año de la última década para la producción de leche a nivel nacional se explica, según coinciden desde el sector, por tecnología e inversión. En Salta, donde ese panorama también se replica, la clave para entender el presente y el futuro de la actividad pasa por la relación entre producción, consumo e ingresos reales, tal como planteó Elías a lo largo de la entrevista.

Con una inflación acumulada del “medio tiempo” del gobierno de Javier Milei ubicada en torno al 31,5%, la más baja de los últimos ocho años, y con una producción de leche en niveles elevados, la continuidad del crecimiento del sector aparece condicionada por varios factores. Por un lado, que los precios mantengan esa desaceleración y las promesas de inflación cero se acerquen a concretarse, por otro, que finalmente lleguen créditos más accesibles, una condición que los productores consideran indispensable para sostener la inversión y ampliar la escala productiva.