La Justicia decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la empresa láctea que elaboraba los tradicionales postres y yogures de la marca SanCor, entre ellos los reconocidos Shimy, Sancorito, Sublime y Yogs. La decisión fue dictada por el juez Federico Güerri, del Juzgado Comercial N°29, quien ordenó la liquidación de la compañía y el cierre definitivo de sus plantas.
El desenlace tiene su raíz en los años de mala gestión heredados del grupo Vicentin, que controló la firma hasta hace unos años.
Ubicada en el partido bonaerense de Lincoln, la planta empleaba a 180 personas, mientras otras 200 trabajaban en la fábrica y el centro de distribución de Córdoba. Además, su red de 165 distribuidores abastecía semanalmente a unas 70.000 bocas de expendio en todo el país.
El cierre se concretó tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en abril de 2024, cuando ninguna empresa se presentó para adquirir la firma ni garantizar la continuidad de la producción. Con ello, más de 400 trabajadores quedaron sin empleo y sin respuestas de los actuales administradores.
Vicentin había incursionado en el negocio lácteo junto a BAF Capital a partir de 2016, cuando adquirió ARSA. En agosto de 2021, el grupo cedió la gestión a los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, también dueños de La Suipachense, otra compañía del sector.
Desde entonces, la firma nunca logró estabilizar su producción ni recuperar su red comercial, afectada por pasivos acumulados y desinversión prolongada.
Al presentar el concurso, la empresa atribuyó sus problemas al contexto económico del país —alta inflación y controles de precios—, pero desde el gremio Atilra y sectores industriales señalaron que la crisis fue consecuencia directa de la mala administración interna y de años de desmanejos financieros.

Los trabajadores denunciaron atrasos e irregularidades salariales, y detallaron que en los últimos meses solo se pagaba una cuarta parte del sueldo y en efectivo, pese a cumplir jornadas completas. Delegados sindicales aseguraron a medios especializados del sector agroindustrial que “los responsables desaparecieron y no se presentaron ante el personal para dar explicaciones”.
La planta de Lincoln fue una de las principales proveedoras de productos SanCor en la última década y responsable de líneas históricas como Shimy y Yogs, íconos del consumo familiar. Su desaparición marca el final de una etapa en la industria láctea argentina, atravesada por la combinación de endeudamiento, desinversión y políticas económicas inestables.
Desde el sector sostienen que la pérdida de ARSA representa un golpe simbólico y productivo para la cadena láctea nacional, al dejar sin continuidad una planta con capacidad industrial instalada y presencia en todo el país.