El Sindicato de Trabajadores Viales y Afines (STVyARA) celebró un respaldo político clave en su pelea contra el ajuste presupuestario del Gobierno Nacional. Durante la 58° Sesión Plenaria del Parlamento del Norte Grande —organismo integrado por diez provincias del NOA y el NEA, incluida Salta—, los legisladores aprobaron por unanimidad el reclamo del gremio ante el alarmante desfinanciamiento de la red vial federal.
El Parlamento regional emitió un documento de fuerte tono político donde exige formalmente al Poder Ejecutivo Nacional el "cese del ahogo financiero" y demanda que los recursos del impuesto al combustible (SISVIAL) ingresen de forma directa a las arcas de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV).
Para la secretaria general del STVyARA, Graciela Aleñá, el apoyo de las provincias norteñas devuelve la esperanza: "Volvimos a demostrar que nuestra voz retumba donde tenía que escucharse. Desfinanciar Vialidad Nacional no es ahorrar, es decidir que el costo se pague con la sangre de los muertos y la pobreza de los pueblos", sentenció de forma tajante. El gremio además alertó que el abandono sistemático busca desprestigiar a los trabajadores estatales para justificar la futura privatización o el traspaso forzoso de las rutas a las provincias sin los recursos para mantenerlas.
El impacto en Salta: Rutas turísticas y productivas bajo la lupa
La falta de presupuesto e insumos para las delegaciones de Vialidad Nacional golpea de manera directa a la conectividad de Salta, una provincia donde el mantenimiento de las carreteras es un desafío geográfico constante debido a las lluvias de verano, los derrumbes en las zonas de yungas y las extremas condiciones de la Puna.
El reclamo aprobado por el Parlamento del Norte Grande cobra especial relevancia al analizar el estado de los corredores nacionales más importantes que cruzan el territorio salteño:
Ruta Nacional 68 (Salta - Cafayate): Es la columna vertebral del turismo y la producción vitivinícola de los Valles Calchaquíes. Al atravesar la Quebrada de las Conchas, este camino sufre constantes descalces de banquinas y acumulación de sedimentos durante la temporada de tormentas. La falta de fondos para maquinarias pesadas y personal de la DNV pone en riesgo un circuito por el que transitan miles de viajeros y camiones diariamente.
Ruta Nacional 40 (Tramo Cachi - Cafayate): Este emblemático corredor, famoso por sus formaciones geológicas en la Quebrada de las Flechas, es mayoritariamente de ripio. Requiere de un perfilado y mantenimiento con motoniveladoras casi permanente. Sin inversión en combustible ni repuestos para las máquinas estatales, los serruchos y pozos amenazan con dejar aislados a los pequeños pueblos productivos de la región.
Ruta Nacional 51 (Salta - San Antonio de los Cobres - Paso de Sico): Es el corredor minero y bioceánico fundamental para la salida de la producción hacia Chile. Su mantenimiento es crítico debido a la imponente altitud que alcanza y los constantes desprendimientos de roca en las zonas de alta montaña. El deterioro de esta traza no solo golpea fuertemente a la seguridad vial de los lugareños, sino que frena directamente el desarrollo logístico del litio en la Puna.
Ruta Nacional 9 y Ruta Nacional 34: Vías de conexión fundamentales con las provincias vecinas de Jujuy y Tucumán, y arterias principales para el transporte de carga hacia Bolivia, Santa Fe y Buenos Aires. El incremento de baches, la falta de demarcación horizontal y el nulo desmalezamiento en las banquinas de estas rutas fueron señalados por el sindicato como "trampas mortales" que elevan drásticamente las estadísticas de siniestralidad vial en la región.
El documento final del Parlamento del Norte Grande advierte que la parálisis de las obras públicas y la falta de conservación de estas rutas no solo destruyen el patrimonio vial construido durante décadas, sino que ponen en jaque la competitividad de las economías regionales y la vida de quienes las transitan todos los días.