Tesla avanza con su desembarco comercial en la Argentina y podría comenzar a vender sus vehículos eléctricos durante 2027. La compañía fundada por Elon Musk todavía no confirmó qué modelos ofrecerá, cuánto costarán ni cuál será el esquema elegido para comercializarlos, pero los movimientos societarios realizados durante los últimos meses muestran que la operación local empieza, paulatinamente, a concretarse.
La empresa ya constituyó Tesla Argentina SRL, estableció un domicilio legal en la Ciudad de Buenos Aires y comenzó a formar el equipo que tendrá a su cargo el desarrollo del negocio en el país. Al frente de esa tarea quedó Joaquín Lizarralde, un ejecutivo con experiencia en el mercado automotor que trabajó en compañías como Kavak y RDA Mobility.
Según consta en la documentación societaria, Tesla Argentina SRL quedó controlada por dos firmas vinculadas con la estructura internacional del grupo: Tesla International B.V. y Tesla Motors Netherlands B.V. La sociedad fue creada con un objeto amplio, que incluye la importación, distribución y venta de vehículos, repuestos y accesorios, pero también otros negocios vinculados con la energía y la tecnología.
En esa lista aparecen la instalación de cargadores, el almacenamiento de electricidad, la comercialización de software, los servicios relacionados con la conducción asistida y hasta la posibilidad de importar y vender sistemas de robótica. No significa que todos esos proyectos vayan a ponerse en marcha inmediatamente, aunque deja preparada a la empresa para avanzar, en el futuro, sobre distintas áreas, según publicó El Cronista
El desembarco comenzó a tomar mayor impulso después del acercamiento con YPF. Ambas compañías firmaron una carta de intención para analizar proyectos conjuntos relacionados con cargadores rápidos, sistemas de almacenamiento energético y otros desarrollos tecnológicos.
La compañía construyó buena parte de su crecimiento internacional alrededor de los Superchargers, los cargadores propios de Tesla que permiten recuperar una porción importante de la batería en tiempos menores a los de los equipos convencionales. Su llegada al país, sin embargo, todavía no fue confirmada oficialmente.
YPF cuenta con estaciones distribuidas en buena parte del territorio nacional y podría convertirse, en ese sentido, en un socio importante para montar los primeros corredores. Las conversaciones incluyeron la posibilidad de instalar puntos de recarga en estaciones de servicio y zonas estratégicas, aunque aún resta conocer el alcance real del proyecto.
Tesla también deberá definir cómo venderá sus autos. En otros mercados, la empresa utilizó un modelo distinto al de las automotrices tradicionales: Redujo la dependencia de los concesionarios, concentró una parte importante de la operación en internet y abrió locales propios para mostrar los vehículos y realizar entregas.
La llegada se produciría en un momento de mayor competencia. Durante los últimos años, distintas marcas chinas ampliaron su presencia en el país con vehículos híbridos y eléctricos, mientras que las automotrices tradicionales comenzaron a sumar modelos electrificados a sus catálogos.
Tesla ya no entraría, por lo tanto, en un mercado vacío. Tendrá que competir por precio, autonomía, equipamiento y disponibilidad, pero también por cuestiones menos visibles, como el costo de los repuestos, los tiempos de reparación y la cobertura de la red de carga.
Otro de los interrogantes es el origen de las unidades. La empresa produce vehículos en los Estados Unidos, China y Alemania, y la planta elegida para abastecer a la Argentina puede modificar considerablemente el valor final. También influirán los impuestos, los costos logísticos y el régimen de importación vigente al momento del lanzamiento.
El antecedente más cercano es Uruguay, donde Tesla comenzó a vender oficialmente el Model 3 y el Model Y. El primero es un sedán eléctrico y, además, uno de los productos más conocidos de la compañía. El segundo es un SUV que ganó terreno en distintos mercados y que podría adaptarse mejor a las preferencias del público argentino.
En Uruguay, el Model 3 fue lanzado con un valor cercano a los 32.000 dólares, mientras que el Model Y se ubicó alrededor de los 36.500 dólares. Los precios generaron sorpresa porque quedaron incluso por debajo de algunas versiones comercializadas en los Estados Unidos.
Esos montos, de todos modos, no pueden trasladarse directamente a la Argentina. La carga impositiva, el origen de los vehículos y los costos de importación pueden generar una diferencia importante, por lo que todavía resulta prematuro proyectar cuánto costará un Tesla cuando la venta oficial comience en el país.
Uruguay se convirtió en el cuarto mercado de América Latina en recibir a la automotriz, después de México, Chile y Colombia. Su desembarco también permitió observar cuáles son los modelos elegidos por la empresa cuando ingresa en países donde la movilidad eléctrica todavía se encuentra en una etapa de expansión.
En la Argentina, Tesla ya había conseguido visibilidad antes de tener una operación formal. El episodio más conocido ocurrió cuando el diputado nacional jujeño Manuel Quintar llegó al Congreso de la Nación a bordo de una Cybertruck, la camioneta eléctrica más llamativa de la marca.
El vehículo provocó una fuerte repercusión en redes sociales y Quintar quedó bautizado, durante varios días, como el “DipuTesla”. La ostentosidad de la camioneta y el valor que puede alcanzar en el país abrieron una ola de críticas en redes sociales y en espacios políticos opositores.
El legislador, hermano de la funcionaria salteña Alba Quintar, sostuvo que la Cybertruck era de su propiedad y que había sido comprada con recursos personales. Tiempo después, la camioneta también apareció en Salta durante una actividad vinculada con el automovilismo y volvió a atraer miradas.
La Cybertruck no se comercializa oficialmente en la Argentina. Las pocas unidades que circulan ingresaron mediante importaciones particulares, con costos considerablemente superiores a los precios de lista informados en los Estados Unidos.
Allí, según la versión, el valor puede ubicarse entre los 70.000 y los 100.000 dólares. En la Argentina, los gastos de traslado, importación, homologación e impuestos pueden duplicar esa cifra y colocarla por encima de los 200.000 dólares.
Esa diferencia explica por qué, hasta ahora, los Tesla que llegaron al país fueron vehículos de nicho, accesibles para un número muy reducido de compradores. El desembarco oficial podría modificar ese escenario, aunque difícilmente implique, al menos en una primera etapa, la llegada de modelos económicos.
La empresa todavía debe resolver varias cuestiones: qué unidades traerá, cuál será su precio, dónde se podrán comprar y qué infraestructura ofrecerá para acompañarlas. También resta saber si 2027 será, finalmente, el año elegido para el inicio de las ventas o si el armado de la operación demandará más tiempo.
Por ahora, Tesla ya cuenta con una sociedad constituida, ejecutivos designados y conversaciones abiertas para desarrollar una red de carga. Son pasos concretos, aunque todavía preliminares. El próximo movimiento será el que termine de definir si la marca de Elon Musk está realmente lista para dejar de ser una rareza importada y convertirse, paulatinamente, en un nuevo jugador del mercado automotor argentino.