Una de las bodegas de la familia Dávalos —apellido conocido en el mundo vitivinícola de Salta— certificó recientemente el sello “Vitivinicultura Argentina Sostenible” para sumar a su ya amplio abanico exportador un mercado virgen para ellos, pero exigente en el trazado orgánico: los países nórdicos.
La firma Tacuil, con el 50% de sus botellas destinadas a exportación, integró el selecto grupo de 26 bodegas argentinas que obtuvieron la certificación, listado en el que también figura la salteña Nanni. Pero en realidad, la obtención —según cuentan desde el sector— se da tras una fuerte caída del consumo, que alcanzó el 30% en 2025.
Raúl Dávalos, ingeniero agrónomo y propietario de Tacuil, cuya producción de vid se encuentra al suroeste de Molinos, a 2.700 metros —incluso más alto que Cafayate—, contó a Gente de Salta que la estrategia es consolidarse en el mercado europeo, donde, a pesar de que ya tiene presencia en Inglaterra, Alemania, Francia, Suiza, España, apunta ahora al sector norte del continente. Allí, según explicó, son más exigentes no solo con los aspectos ecológicos de producción, sino también con los estándares de sustentabilidad.
“Una cosa es decir que sos sustentable y otra es poder demostrarlo con una certificación que te abra puertas en esos mercados como el del norte de Europa que es uno de los más exigentes en términos de certificaciones y producción sustentable”, contó.
Tras el retroceso del consumo registrado el año pasado, el empresario señaló que en los últimos meses comenzó a observarse una leve recuperación en la demanda. “No sé si es un efecto rebote o si vamos a tener un mejor año", pero sostuvo que cualquier mejora es “alentadora”.
Actualmente, la empresa destina el 50% de sus botellas al comercio internacional y, además de Europa, llega a Estados Unidos, Hong Kong, China y Australia. A diferencia de Cafayate, en Tacuil —ubicada al suroeste de Molinos— los rindes son prácticamente la mitad solo por las condiciones de la zona.
“Por ejemplo, un viñedo de Malbec, en nuestra zona, plantado igual, cuidado igual, la misma genética, la misma densidad de plantación, todo, en Cafayate te va a dar de 10.000 a 12.000 kilos, y en nuestra zona 5.000 o 6.000 kilos”.
Eso sí: esa “desventaja” de uvas más chicas pero con mayor concentración convierte a sus vinos —según cuenta la sexta generación de Dávalos— en productos de “alta gama”.
“Se los acuerdan para siempre. A alguno no le gustará —cuenta el agrónomo sobre sus vinos—, pero se los acuerdan para siempre.”