Después de casi un mes de hospitalización, el reconocido chef Christian Petersen pudo regresar a su casa el pasado 6 de enero y comenzar su recuperación tras una grave emergencia de salud ocurrida durante una excursión al volcán Lanín, en San Martín de los Andes.
El 12 de diciembre, Petersen sufrió una descompensación severa durante la subida al volcán, tras lo cual fue trasladado al hospital, donde permaneció intubado y con respirador mientras los médicos evaluaban múltiples posibles causas: intoxicación previa en Brasil, virus en el corazón, neumonía no curada, estrés y la exigencia física de la montaña, que derivaron en arritmia severa y fallo multiorgánico.
En diálogo con La Nación, el cocinero destacó la importancia de dejarse ayudar y cuidarse: “Mi llamado de atención es escuchar más a mi familia y cuidarme más. Tengo muy buenos consejos para los demás y no para mí. Lo que más aprendí es que tengo que ser más amigo mío, descansar, ir más despacio”, confesó.
Petersen relató que la recuperación ha sido lenta y desafiante. Tras el alta, sufrió dificultades para caminar, temblores en las manos y pérdida de 18 kilos. “Salí al 5% de lo que soy físicamente, hoy estoy al 20%, aprendiendo a reeducar mis neuronas, mis nervios, mis músculos”, explicó. Afortunadamente, cuenta con un gimnasio en casa y la compañía de sus hijos en los entrenamientos, lo que le permite retomar la actividad física de manera progresiva.
El chef recordó también el momento crítico en el Lanín, cuando la ansiedad y la falta de aire se transformaron en un ataque de pánico. “Me agarró un ‘me quiero bajar ya’. Por suerte en el grupo me comprendieron y me ayudaron a calmarme”, señaló.
Durante la hospitalización, Petersen se sintió rodeado de apoyo: familiares, amigos, colegas y empresarios estuvieron pendientes, enviando mensajes de ánimo y ofreciendo ayuda. Destacó especialmente al médico Víctor Perrone y a los equipos de San Martín y del Hospital Alemán, quienes fueron fundamentales para su recuperación.
Hoy, Christian Petersen reflexiona sobre la experiencia y comparte un mensaje claro: priorizar la salud y el autocuidado, escuchar a la familia y no sobrepasar los límites físicos y emocionales. “Trabajo menos, más tranquilo, y me tomo los fines de semana para descansar. Creo que estoy mejor que antes. Pero no tengo más rueda de auxilio”, concluyó el chef, agradecido y consciente de la importancia de cuidarse a sí mismo.