"Repetimos la trama 3 o 4 veces por diálogo"

Matt Damon y las pelís para un público distraído "por el celular"

En un famoso podcast estadounidense, la estrella de Hollywood contó la extraña petición que le hacen en las producciones de Netflix.

Por Redacción Gente de Salta

Matt Damon, en el set de Joe Rogan. — web.

Las películas y series pensadas para el streaming enfrentan un problema cada vez más visible: la dificultad para retener la atención de una audiencia permanentemente distraída por el celular. Así lo planteó Matt Damon, quien advirtió que este cambio en los hábitos de consumo está influyendo directamente en la forma en que hoy se escriben y se producen los contenidos audiovisuales.

Según el actor, la experiencia de ver una película ya no es la misma que hace algunos años. La diferencia entre la sala de cine y el living de una casa no es solo técnica, sino también cultural, en un ambiente donde luces encendidas, interrupciones constantes y pantallas secundarias compiten por la atención del espectador. Ese nuevo escenario obliga a los realizadores a pensar historias que se expliquen casi solas, incluso a riesgo de volverse redundantes.

Ben Affleck y Matt Damon días atrás, en la gira de presentación de la misma película, se burlaron de Luciano Castro.

Damon habló del tema durante una entrevista en The Joe Rogan Experience, donde participó junto a Ben Affleck para promocionar su nuevo thriller El botín. Allí, ambos reflexionaron sobre cómo cambia el nivel de concentración cuando una película se ve en una sala IMAX frente a cuando se consume desde casa.

El actor destacó que el cine ofrece una experiencia colectiva difícil de replicar. “No hay nada como sentarse en una sala con desconocidos y vivir la historia juntos”, explicó, al comparar esa vivencia con una especie de ritual en el que el espectador se compromete plenamente con lo que sucede en pantalla. En contraposición, describió el consumo doméstico como una experiencia fragmentada, atravesada por distracciones externas que reducen drásticamente la atención disponible.

Ese cambio, advirtió, ya está condicionando las decisiones creativas. En particular, las plataformas de streaming comenzaron a exigir estructuras narrativas más agresivas para evitar que el público abandone el contenido en los primeros minutos. Damon puso como ejemplo su trabajo reciente con Netflix, donde —según contó— se prioriza captar al espectador desde el inicio y reforzar constantemente la información clave.

Antes, una película de acción tenía tres grandes escenas distribuidas a lo largo del relato. Hoy te piden una escena fuerte en los primeros cinco minutos y que la trama se repita tres o cuatro veces en los diálogos, porque la gente está mirando el celular mientras ve la película”, explicó. 

Para Damon, esta lógica puede terminar afectando la forma en que se cuentan las historias y empobrecer el lenguaje cinematográfico.

Affleck, sin embargo, introdujo un contrapunto. Señaló que no todos los éxitos recientes responden a esa fórmula y mencionó como ejemplo a Adolescencia, una producción que logró buenos resultados sin recurrir a sobreexplicaciones ni escenas constantes de impacto. 

Es oscura, intensa y silenciosa, y aun así funciona”, destacó.

Damon coincidió en que ese caso demuestra que existen alternativas, aunque consideró que todavía se trata de excepciones dentro de un sistema dominado por métricas de retención. Mientras tanto, el debate queda abierto: cómo contar buenas historias en un contexto donde la atención se volvió un recurso escaso.