Andy Burnham asumió como primer ministro británico

El líder laborista, ex alcalde del Gran Mánchester, sucede a Keir Starmer y enfrenta el desafío de contener el avance de Nigel Farage en medio de la crisis del costo de vida.

Por Redacción Gente de Salta

Andy Burnham, primer ministro británico. — (Web)

El rey Carlos III nombró este lunes primer ministro británico al nuevo líder del Partido Laborista, Andy Burnham, a quien encomendó la formación de un nuevo gobierno, anunció el Palacio de Buckingham en un comunicado. Burnham, de 56 años, ex alcalde del Gran Mánchester, acudió al palacio acompañado por su esposa, la neerlandesa Marie-France Van Heel, donde fue recibido por el monarca, antes de dirigirse al número 10 de Downing Street, donde fue recibido con aplausos de simpatizantes. 

El cambio se produjo horas después de que Keir Starmer abandonara Downing Street con un discurso de despedida en el que aseguró que sus dos años en el cargo habían hecho de Gran Bretaña "un lugar mejor“. “Me voy con elegancia, me voy con una sonrisa y me voy orgulloso de todo lo que logramos”, dijo ante la prensa. El rey recibió primero a Starmer para aceptar su renuncia y luego a Burnham, en el procedimiento formal en el que le pidió formar el próximo gobierno. Burnham es el sexto primer ministro que asume en Downing Street en los últimos diez años. 

El flamante primer ministro británico junto al rey Carlos III

En su primer discurso frente a Downing Street, Burnham afirmó que Gran Bretaña necesita demostrarle al mundo que puede "recuperar la estabilidad" y prometió ofrecer "un nuevo modelo político" y “construir una nueva economía”. Anunció que impulsará “un nuevo plan para Gran Bretaña, un plan a 10 años“, aunque no dio precisiones. Como objetivo de corto plazo, se comprometió a darle a la gente “algo de respiro ahora, algo de ayuda con el costo de vida”. 

También anunció que su primera instrucción de gobierno será un compromiso para "terminar con las personas que duermen en la calle“, una medida que ya había intentado aplicar como alcalde regional en el norte de Inglaterra sin lograrlo del todo. Entre otros anuncios, prometió reindustrializar el país a través de compras públicas y construir más vivienda pública. 

En materia de política exterior, adelantó que sus primeras llamadas serán al presidente estadounidense Donald Trump y al mandatario ucraniano Volodimir Zelensky, a quien buscará transmitirle que estará “con él al cien por ciento”. 

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, felicitó a Burnham por asumir el cargo, mientras que el canciller alemán Friedrich Merz lo invitó a visitar Berlín para conmemorar “el profundo vínculo” entre ambos países. 

El primer ministro británico acompañado por su esposa, la neerlandesa Marie-France Van Heel

La atención ahora se centra en sus nombramientos de gabinete, con la incógnita puesta en quién reemplazará a Rachel Reeves al frente del Ministerio de Finanzas. Conocido como el "Rey del Norte" por su paso como alcalde del Gran Mánchester, Burnham fue impulsado por el Laborismo tras la renuncia de Starmer el mes pasado, ante la percepción de los legisladores de que es la mejor carta del partido para contener el avance del Reform UK, el partido antiinmigración de Nigel Farage. 

Una economía débil y una guerra que complica el panorama 

Entre los desafíos más urgentes que deberá enfrentar figuran una economía débil, altos costos de endeudamiento estatal, un gasto en asistencia social en aumento y la llegada de migrantes irregulares en botes pequeños, un fenómeno que alimentó el respaldo a Reform. La incertidumbre en los precios de la energía derivada de la guerra entre Estados Unidos e Irán, sumada a la imprevisibilidad del presidente estadounidense Donald Trump, también amenaza con complicar su gestión. 

Burnham dijo a The Times que adoptará un enfoque “más centrado en la inversión temprana, la intervención temprana, en preparar a la gente para el éxito y mucho menos en pagar por el fracaso”. Prometió además “medidas tempranas” para aliviar el costo de vida, tras escuchar durante la campaña “la presión que siente la gente en torno a sus finanzas”. 

Starmer había llevado al Laborismo al poder en julio de 2024 con una victoria arrolladora tras 14 años de gobierno conservador, pero anunció su renuncia a fines de junio tras una serie de escándalos, errores y marchas atrás en materia de políticas. Burnham, que regresó como parlamentario hace apenas cuatro semanas, tiene escaso margen de maniobra en un contexto de crecimiento económico débil, alta deuda pública y estrictas reglas fiscales. Aun así, aseguró contar con “un plan”, aunque su rápida “coronación” como líder laborista generó dudas sobre cómo logrará sus objetivos. Su primer anuncio llegó el sábado, cuando eliminó el esquema nacional de identidad digital impulsado por Starmer —estimado en 1.800 millones de libras en tres años— para redirigir esos recursos “a donde más se necesitan, como ayudar con el costo de vida”.