El capo mexicano de la droga Ismael “El Mayo” Zambada fue condenado este lunes a cadena perpetua por un tribunal federal de Nueva York por su rol como cofundador y líder supremo del Cartel de Sinaloa, con una sentencia que pone un cierre definitivo a la trayectoria de uno de los narcotraficantes más esquivos y poderosos de la historia.
El juez Brian Cogan, de la corte federal de Brooklyn, dictó el fallo sin posibilidad de libertad condicional tras una audiencia celebrada en la mañana de este lunes.
Cogan dispuso también una orden de aseguramiento monetario de 15.000 millones de dólares, suma que las autoridades calculan que representa parte de la fortuna amasada por Zambada a lo largo de casi 40 años de actividad delictiva.
El capo, de 76 años, encarcelado en Estados Unidos desde su detención el 26 de julio de 2024, se había declarado culpable en agosto de 2025 de múltiples cargos relacionados con el manejo de una organización criminal continua y violaciones a la ley contra el crimen organizado. Con este acuerdo, el acusado logró evitar la pena de muerte.
“Ismael Zambada García pasó casi cuatro décadas envenenando comunidades estadounidenses para obtener miles de millones de dólares en ganancias y ordenando el asesinato de cualquiera que se interpusiera en su camino. Hoy, ese capítulo se cierra definitivamente”, afirmó tras el veredicto el fiscal federal para el Distrito Este de Nueva York, Joseph Nocella Jr.
Con este fallo, Zambada correrá el mismo destino que su histórico exsocio, Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien también cumple una pena de prisión de por vida en una cárcel de máxima seguridad en suelo estadounidense.
Arresto, traición y tensión diplomática
La caída de “El Mayo” estuvo rodeada de controversia, ya que fue él mismo quien sostuvo que, desde un inicio, fue traicionado y secuestrado por una facción rival del cartel vinculada a los hijos de "El Chapo" Guzmán, quienes lo habrían subido con engaños a un avión privado para entregarlo a las autoridades norteamericanas en un aeropuerto de Nuevo México.
Aquella presunta traición desató una sangrienta guerra civil dentro del Cartel de Sinaloa entre las facciones de "Los Mayos" y "Los Chapitos", conflicto que ya dejó más de 2.000 muertos en territorio mexicano.
El caso provocó además severas fricciones diplomáticas entre los gobiernos de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y la administración del mandatario estadounidense Donald Trump.
Desde Ciudad de México sostienen que la captura pudo haber derivado de una operación encubierta no autorizada en suelo mexicano —lo que configuraría una violación a la soberanía nacional—, una versión que Washington niega categóricamente a pesar de las constantes exigencias de explicaciones sobre el accionar de las agencias federales.