El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, conversó con el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, para reafirmar el respaldo de Washington a la democracia boliviana y al Gobierno nacional.
Según el comunicado oficial citado por la agencia estatal boliviana ABI, ambos analizaron la situación actual de Bolivia y compartieron prioridades orientadas a promover la seguridad y la estabilidad en la región.
En ese marco, Rubio señaló que Estados Unidos está intensificando la asistencia de emergencia y el apoyo logístico para atender a la población afectada por la escasez de alimentos y medicamentos.
“El Secretario señaló que Estados Unidos está intensificando la asistencia de emergencia y el apoyo logístico en Bolivia para ayudar a quienes enfrentan una grave escasez de alimentos y medicamentos debido a los bloqueos ilegales de carreteras, cuyo objetivo es desestabilizar la sociedad boliviana”, señala el comunicado atribuido al portavoz Tommy Pigott.
Además, Rubio reafirmó que el gobierno estadounidense continuará apoyando a Bolivia “en su camino hacia la estabilidad, la seguridad y un futuro mejor para todos los bolivianos”, de acuerdo con el pronunciamiento difundido por el Departamento de Estado.
Por su parte, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, manifestó a través de la red social X, que el Departamento a su cargo y la Coalición Contra el Cártel de las Américas (A3C) rechazan “todos los intentos de derrocar al gobierno legítimo del presidente Rodrigo Paz en Bolivia”.
En su publicación, Hegseth señaló que “Estados Unidos está observando” la situación en Bolivia y sostuvo que el país sudamericano “no debe permitir que caiga presa del viejo statu quo de dominación narcoterrorista en la región”.
Asimismo, indicó que “continuaremos apoyando a nuestros socios de la A3C, como Bolivia, para garantizar que los narcoterroristas sean disuadidos de lucrarse con la muerte y la destrucción en nuestro hemisferio”, según el mensaje difundido en la plataforma digital.
Por otro lado, efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía boliviana despejaron este viernes la ruta del valle Río Abajo, una de las principales vías de abastecimiento de verduras y frutas para las ciudades de La Paz y El Alto, tras más de un mes de bloqueo.
El operativo fue encabezado por el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, y comenzó durante la madrugada, lo que permitió habilitar el tránsito hasta la zona de Carreras, a unos 30 kilómetros de La Paz, y otras comunidades productivas ubicadas al sur de la sede de Gobierno.
Vecinos informaron al diario El Deber que la intervención de las fuerzas del orden se desarrolló “sin respuesta agresiva” por parte de los bloqueadores, quienes optaron por replegarse.
Hay reportes de al menos dos personas arrestadas, pero que aún no se han confirmado por parte de las autoridades.
La medida se produce a cuatro semanas de bloqueos impulsados por sectores afines a la Central Obrera Boliviana (COB) que exigen la renuncia del presidente boliviano, Rodrigo Paz.
De acuerdo con el reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Bolivia amaneció este viernes con 86 puntos de bloqueos instalados, principalmente en La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Santa Cruz.
La ruta de Río Abajo se había convertido en uno de los puntos más sensibles del conflicto debido a que conecta a La Paz con una extensa región agrícola que abastece de alimentos frescos a los mercados de la sede de Gobierno.
Numerosas comunidades del valle paceño habían quedado prácticamente aisladas por los bloqueos instalados en la zona del puente Lipari.
Los pobladores también señalaron que la presencia de los efectivos permitió restablecer la circulación de vehículos y productores que buscaban transportar sus cosechas hacia los mercados urbanos.
La situación había generado una peregrinación de vecinos hacia los valles paceños, luego de que videos difundidos en redes sociales mostraran la abundancia de productos agrícolas y los bajos precios en comparación con los mercados urbanos afectados por el desabastecimiento.
La reapertura de la ruta genera expectativas de una gradual normalización del abastecimiento de verduras y hortalizas en La Paz y El Alto, ciudades que durante las últimas semanas enfrentaron un fuerte incremento en los precios de los alimentos debido a los cortes de rutas.