Bolivia, lenguas en extinción
Treinta idiomas al borde del olvido

Bolivia, lenguas en extinción

Treinta de las 36 lenguas originarias reconocidas por la Constitución boliviana están en riesgo de desaparecer. Ni el estatus oficial ni las nuevas instituciones lograron torcer un destino que se mide en abuelos que ya no encuentran a quién hablarle

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 27 Julio de 2026
27 Julio de 2026

Hay palabras en Bolivia que solo existen en la boca de los más viejos. Se pronuncian en la cocina, en el patio, casi nunca en la calle, y cuando esos labios se cierren para siempre, esas palabras también lo harán. Es el destino que amenaza a 30 de las 36 lenguas nativas que la Constitución de 2009 elevó a la categoría de idiomas oficiales, junto al castellano. Doce de ellas ya cuentan con menos de 100 hablantes. Otras tres están prácticamente extintas.

Habitantes de la localidad de Tarabuco
Habitantes de la localidad de Tarabuco

La cifra no es un cálculo alarmista: la dio la Unesco en 2018 y la confirmó el último censo boliviano. Aproximadamente un 30% de la población del país tiene una lengua indígena como principal, y quechua, aimara y guaraní concentran más de 2,2 millones de hablantes sobre un total de 3,2 millones. Son los idiomas que parecen a salvo. No lo están: se hablan cada vez más solo puertas adentro, y quienes los sostienen envejecen sin relevo.

"En términos generales, se puede decir que todas las lenguas indígenas en Bolivia están, en mayor o menor medida, amenazadas", advierte la sociolingüista Libertad Pinto, quien recuerda que los investigadores Mily Crevels y Pieter Muysken pronosticaron que este siglo sobrevivirá apenas entre el 10% y el 20% de los idiomas nativos del país. Traducido en números concretos: de las decenas que hoy resisten, solo quedarán entre tres y siete.

Los datos aseguran que el 30% de Bolivia tiene un idioma indígena
Los datos aseguran que el 30% de Bolivia tiene un idioma indígena

El territorio donde la pérdida golpea con más fuerza es, paradójicamente, el más rico en diversidad: las tierras bajas de la Amazonia y el Chaco boliviano, que reúnen 33 lenguas distintas. Allí los pueblos viven dispersos, algunos casi aislados y con menos de 100 miembros, y muchas comunidades ya eligieron el castellano como lengua común para poder entenderse entre sí.

Detrás de cada lengua que se apaga hay, casi siempre, una decisión silenciosa tomada por quienes todavía la hablan. El lingüista Vicente Limachi, de la Universidad Mayor de San Simón, lo vivió en carne propia. “Mi abuela era monolingüe aimara. Cuando le respondíamos en aimara, nos golpeaba con su bastón, nos decía: ”No tienen que hablar aimara para que no sufran como yo". A ella la habían despojado de sus tierras aprovechando que no entendía español. Esa herida, multiplicada por generaciones, explica buena parte del silencio actual.

Pinto prefiere llamarlo "colonialismo interno": una desigualdad que arranca desde la fundación misma de la república, cuando el español fue decretado idioma oficial pese a que apenas lo hablaba un 20% de la población. Desde entonces se fue instalando, dice, una actitud de vergüenza hacia la lengua propia, heredada de generación en generación. A eso se suma la migración del campo a la ciudad hoy el 70% de los bolivianos vive en zonas urbanas, donde el castellano funciona como llave de acceso al ascenso social.

No todo es retroceso. Limachi nota un cambio entre sus alumnos: "Hace 15 años, cuando preguntaba quién hablaba quechua, eran escasos los valientes que levantaban la mano. Si hoy formulo la misma pregunta, encuentro al menos una decena de personas que se identifican como nativohablantes". La Constitución también declaró a Bolivia Estado plurinacional, creó la Ley de Derechos Lingüísticos y, con ella, el Instituto Plurinacional de Estudio de Lenguas y Culturas. El país impulsó además 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, y desde 2022 atraviesa el Decenio que se extenderá hasta 2032.

Las lenguas nativas en Bolivia estan en peligro
Las lenguas nativas en Bolivia estan en peligro

Pero el reconocimiento formal no alcanzó para torcer la tendencia. Los especialistas coinciden en que el impulso revitalizador se fue diluyendo con los años, y que las instituciones creadas terminaron ocupándose de gramáticas, diccionarios y alfabetos antes que de garantizar usos concretos. "Debemos insistir en la función de las lenguas, pensar en oportunidades para las familias en las que puedan transmitirlas a sus generaciones. Si no vinculamos el idioma con la dimensión socioeconómica, ningún esfuerzo tendrá el éxito esperado", sostiene Pinto.

"Cualquier lengua no solo es un medio de comunicación, vehiculiza conocimientos, formas de ser, de gestión territorial, de medicina, de salud", agrega la sociolingüista. "El camino necesario es la diversidad, y eso se puede ver en los ecosistemas: las especies requieren de la diversidad para coexistir".

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