Irán sufre protestas sin precedentes que sacuden al régimen

Más de 2.000 muertos y un país en ebullición: ¿Qué está pasando en Irán y qué tiene que ver la crisis en Venezuela?

Por Redacción Gente de Salta

Irán conflicto — - (BBC)

Las protestas antigubernamentales en Irán, iniciadas a fines de diciembre de 2025, alcanzaron una magnitud sin precedentes en los 47 años de la República Islámica. Según corresponsales de la BBC y un funcionario iraní citado por Reuters, la represión habría dejado alrededor de 2.000 muertos, entre civiles y fuerzas de seguridad, aunque el gobierno atribuye las muertes a “terroristas”.

A diferencia de levantamientos anteriores, las manifestaciones se extendieron por todo el país, incluyendo pequeñas localidades además de grandes ciudades. Lo que comenzó como un reclamo económico por la crisis del rial y la inflación derivó rápidamente en consignas políticas que exigen la caída del régimen y del líder supremo, Ali Jamenei, con gritos de “Muerte al dictador”.

Irán conflicto

Los analistas señalan que estas protestas son más amplias y sostenidas que las de 2022, desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini, y que muestran una mayor articulación social entre sectores pobres, clase media y comerciantes. También se destaca la influencia de figuras opositoras en el exilio, como Reza Pahlavi, cuyos mensajes han circulado con fuerza en redes sociales, aunque esto no implica necesariamente un apoyo mayoritario al retorno de la monarquía.

Otro elemento novedoso es el respaldo explícito de Estados Unidos. El presidente Donald Trump amenazó con intervenir si continúa la represión, mientras Irán advirtió que respondería atacando intereses estadounidenses en la región. Este escenario se da en un contexto de debilitamiento regional de Teherán tras la caída de aliados clave y el impacto de recientes enfrentamientos militares.

Expertos coinciden en que, más allá de su desenlace, las protestas reflejan un cambio profundo en la sociedad iraní, marcado por la pérdida del miedo y el cuestionamiento abierto al sistema político vigente.

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Irán y Venezuela: Alianza en Tiempos de Crisis

La relación entre Irán y Venezuela es de esas alianzas que no se explican con los criterios clásicos de la política exterior. No hay vecindad geográfica, ni comercio natural significativo, ni vínculos históricos o culturales profundos. Lo que ha acercado a ambos países es una combinación de enemigo común, presión de sanciones y una lógica de supervivencia en los márgenes del orden global.

Durante las últimas tres décadas, esta relación ha pasado de la afinidad política y los discursos antiestadounidenses a una red compleja de cooperaciones petroleras, financieras, industriales y de seguridad. En los últimos años, sin embargo, ha entrado en una nueva fase: una etapa cuyo escenario principal ya no son las salas diplomáticas, sino las aguas internacionales, las rutas marítimas y los petroleros que navegan bajo la sombra de las sanciones.

Mojtaba Hashemi, experto en relaciones internacionales, considera que este cambio de fase no es casual. Según explica, aunque la relación entre Irán y Venezuela se formó inicialmente sobre una base ideológica y política, hoy se ha expandido a ámbitos mucho más operativos: desde el intercambio de petróleo y el transporte marítimo hasta redes más complejas que funcionan al amparo de las sanciones.

Irán y su relación con el chavismo

Acuerdos Petroleros y Deudas Pendientes

Desde 2021, Teherán y Caracas implementaron un acuerdo mediante el cual Irán enviaba condensados de gas, gasolina y piezas para refinerías con el fin de facilitar la exportación del crudo extrapesado venezolano. A cambio, Venezuela debía entregar petróleo pesado o combustible equivalente, a veces incluso en mayor volumen.

Una parte importante de la cooperación petrolera entre ambos países dejó de funcionar desde mediados de 2022. Las refinerías venezolanas tampoco dieron resultados y Caracas acumuló una deuda atrasada de unos 2.000 millones de dólares con Irán

La Batalla Logística en el Mar

En diciembre de 2025, la relación entró en una fase que puede describirse como una batalla logística. Estados Unidos incautó o persiguió varios petroleros vinculados a la exportación de crudo iraní y venezolano en el Caribe. Buques con banderas temporales, cambios de nombre, manipulación de datos de localización y vínculos con lo que Washington denomina la "flota fantasma".

Uno de estos petroleros, previamente sancionado por su conexión con redes vinculadas a la Guardia Revolucionaria, fue incautado durante una transferencia de crudo. La acción contó con respaldo judicial y envió un mensaje claro: Estados Unidos apunta ahora a la cadena de transporte, no solo a vendedores y compradores.