La situación de la premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi encendió alarmas a nivel internacional luego de que su familia confirmara que se encuentra en “estado crítico” tras haber sufrido un infarto mientras permanece detenida en una cárcel del régimen iraní.
La activista, de 53 años, está recluida en la prisión de Zanjan, en el norte de Irán, donde cumple condena por su histórica militancia en defensa de los derechos humanos. Según un comunicado difundido por su entorno tras una visita reciente, los allegados observaron “claros signos de deterioro” en su estado general y describieron su condición física como extremadamente delicada.

De acuerdo con la información proporcionada por su familia, Mohammadi sufrió el infarto a comienzos de marzo y permaneció inconsciente durante más de una hora sin recibir atención médica inmediata, lo que agrava aún más el cuadro. En el encuentro más reciente, realizado el sábado pasado, su hermano, Hamidreza Mohammadi, aseguró que la activista “se ha debilitado mucho y ha perdido mucho peso”.
Mohammadi fue detenida el 12 de diciembre en la ciudad de Mashhad tras manifestar críticas contra las autoridades de la república islámica durante una ceremonia fúnebre. Desde entonces, permanece bajo condiciones de reclusión estrictas, compartiendo espacio con presos condenados por delitos violentos y bajo una vigilancia reforzada que limita el contacto con el exterior.
La situación se vuelve aún más preocupante en el contexto del conflicto regional que involucra a Estados Unidos e Israel frente a Irán, cuyos bombardeos afectan las comunicaciones y generan riesgos adicionales para la población carcelaria.
Reconocida con el Premio Nobel de la Paz en 2023 por más de dos décadas de lucha por los derechos humanos, Mohammadi se ha convertido en un símbolo de la resistencia civil frente al régimen iraní.
En paralelo, organizaciones internacionales también denunciaron un recrudecimiento de la represión. En los últimos días fue detenida la abogada Nasrin Sotoudeh, otra figura destacada en la defensa de los derechos civiles, arrestada en su domicilio según informó su hija, Mehraveh Khandan.
Sotoudeh, ganadora del Premio Sájarov en 2012 y del Right Livelihood Award en 2020, ya había sido encarcelada en varias ocasiones por su labor. Su hija denunció además que las fuerzas de seguridad confiscaron dispositivos electrónicos de la vivienda familiar y que, hasta el momento, no ha logrado establecer contacto con su madre.
Ambos casos reflejan el endurecimiento del accionar del régimen iraní contra activistas y referentes de la sociedad civil, en un contexto de creciente tensión interna y externa que agrava la situación de los derechos humanos en el país.